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ESCUELA
DE ARQUITECTURA
CIVIL,
EN QUE SE CONTIENEN
LOS ORDENES DE ARQUITECTURA,
la distribución de los Planos de Templos
y Casas , y el conocimiento de los
materiales.
S U AUTO R
ATANASIO GENARO BRIZGUZTBRU,
v Arquitecto.
EN VALENCIA
EN LA OFICINA DE JOSEPH DE ORGA.
AÑO MDCCCIV.
con las licencias necesarias.
Se hallará en casa de Mallen , junto á S. Martin.
180¡*
PROLOGO
A LOS ESTUDIOSOS DE LA ARQUITECTURA
por su profesión : y á los aficionados á tan no^
ble estudio por su buen gusto.
L
fa excelencia de un Arte , sus grandes utilidades , sus fa-
mosos profesores , forman su nobleza , y hacen apreciable su
estudio. Por esta causa al abrir esta Escuda de Arquitectura
Civil , para mover á sus alumnos al aprecio de su estudio , he
de manifestar las calidades excelentes que ennoblecen este Ar-
te , y los famosos profesores que ilustran su exercicio.
u.
Antigüedad de la Arquitectura.
na de las primeras Artes que los hombres pusieron en
práctica , fué la Arquitectura. Apenas nuestros primeros pa-
dres fueron echados por su pecado de aquella feliz habitación
del Paraíso , que Dios les habia plantado , se vieron precisa-
dos á buscar abrigo contra las inclemencias del tiempo é in-
jurias de los elementos. Empezaron los primeros hombres (co-
mo se dirá después ) á formar sus habitaciones en cuevas y en
chozas : pasaron luego á formar con arte edificios de casas y
poblaciones. La Ciudad de Henoc fabricada por Caín , la Tor-
re de Babel levantada por Nemrod , la Ciudad de Nínive fun-
dada por Niño , y la de Babilonia por Semíramis , son ilus-
tres testimonios de esta antigüedad. Sin duda de nuestros pri-
meros padres aprendieron sus hijos el arte de edificar. Y si
como dixo Clemente Alexandrino ( 1. i. Strom. ) Toda opera-
ción que se hace con arte y sabiduría viene de Dios , y por
eso defiende que de Dios dimanan todas las Artes , debemos
con especial razón reconocer como Autor de la Arquitectura á
Dios. Este mismo Señor fué el Soberano Arquitecto que fabri-
có los Cielos y la tierra , fundando su hermosa fábrica con
superiores reglas de número , peso y medida. ¿ Pues qué ofra
cosa es la invención de la Arquitectura , sino una imitación
de las obras de aquel Supremo Hacedor ? Sin duda infundió
* 2
4 Prólogo.
Dios á nuestros primeros padres entre otras las ciencias que
tratan del número , peso y medida. De estas ha tomado sus
reglas la Arquitectura ; con ellas dirige la firmeza , las pro-
porciones y los ornatos de los edificios. ¡Quánto pues se de-
be ennoblecer con la antigüedad de su origen y grandeza de
su Autor!
Excelencia de la Arquitectura.
E
<s la Arquitectura una de las ciencias Matemáticas , y en-
tre ellas posee especial dignidad y nobleza. Es una ciencia ( di-
ce Vitruvio I. i. cap. i. ) adornada de muchas otras ciencias,
y varia erudición , á cuyo juicio se sujetan las obras de las
demás Artes Es propio pues de la Arquitectura el adorno
de otras ciencias , y el juicio de otros artefactos : y lo uno
pende de lo otro , como efecto de su causa. Pues por eso
puede el Arquitecto juzgar de las obras que reciben su perfec-
ción de otras Artes ; porque para ser perfecto debe adornarse de
muchas ciencias y varia erudición.
Todo lo explica Vitruvio quando dice , que debe ser el
Arquitecto ingenioso y estudioso ; porque el ingenio sin la cien-
cia , y la ciencia sin el ingenio , no pueden hacer un Artífi-
ce perfecto. El quiere que sea perito en el dibuxo y perspec-
tiva p:»ra hacer con perfección las trazas ó diseños. Que sea
erudito en la Geometría para el uso del compás en varias fi-
guras artificiosas. Que entienda de Aritmética para las reglas de
proporciones y cómputo de las costas. Que sepa muchas historias
para que pueda dar razón á quien preguntare de muchos
adornos simbólicos que se usan en las fábricas , alusivos á his-
torias profanas ó sagradas. Quiere que posea la Filosofía Moral
que regula las costumbres y pasiones , para que sea de un
ánimo grande y generoso sin arrogancia ni avaricia , y para
que mantenga su empleo con honor y gravedad. Quiere que
la Filosofía Natural le dé conocimiento de muchos efectos y
experiencias fínicas que conducen para el mayor acierto. Quie-
re que de la Jurisprudencia tome la noticia de las leyes que
pertenecen á los derechos y servidumbres de los edificios , pa-
ra que hechas las obras , no les queden á sus dueños con-
tiendas y pleytos. Quiere que entienda algo de la Razón m«-
Prólogo. 5
sica , porque los antiguos con la artificiosa disposición de sus
teatros ayudaban á la suavidad y armonía del canto. Quiere
en fin que sepa algo de la Medicina , Astronomía y Gnomo-
nica ; de esta para la construcción de los reloxes solares que
adornan los edificios , de aquellas para el conocimiento de
los climas y ayres saludables á las habitaciones.
Y aunque el mismo Vitruvio confiesa no ser igualmente
necesarias al Arquitecto todas estas ciencias , y que le bas-
ta en algunas de ellas tener solo un ligero tinte ; pero se co-
noce por sus escritos , que él las poseía en grado de perfec-
ción , y por eso merece justamente el renombre de Príncipe
de los Arquitectos.
De todo esto ya se vé la excelencia de la Arquitectura , co-
mo Arte que para su perfección se ennoblece con el adorno
de tantas y tan ilustres ciencias. De aquí se infiere , que Ar-
quitecto no es el que solo trabaja con sus manos ( como se dirá
después ) sino el que forma los diseños , el que dirige y man-
da según las reglas del Arte. Así lo difine , no solo el Prínci-
pe de los Arquitectos Vitruvio , sino también el insigne Filó-
sofo Platón , quando en su libro de Regno nos dice : Arquitec-
tus nullus manuum ministerio utitur , sed utentibus pr&údet $ dum
judicium adhibet , non ministerium : y aun llega á decir , que el
Arte Arquitectónico es Arte de imperar. El mismo nombre lo
dice , porque la voz Griega Arquitectos , significa lo mismo que
el príncipe ó cabeza de los Artífices. Y aun es lo mismo decir
Arquitectos , que sabios , según lo que dixo Santo Tomás /. con-
tra gentes c. 1. Todo esto es muy conforme á las Sagradas Le-
tras ; pues habiendo Dios elegido á Beseleel por Arquitecto del
Tabernáculo , dice (Exod. 31. ) que le llenó del Espíritu de Dios
de sabiduría , inteligencia y ciencia para executar con perfección
todo lo que en aquella Fabrica sagrada se habia de hacer de oro,
plata , perlas , bronce , mármol y madera.
Pero lo que mas ennoblece este Arte , es ver en las Sagradas
Letras , que no solo es llamado Dios Arquitecto del Universo , sí
que también quiso en las Sagradas Fabricas del Tabernáculo y del
Templo ser el Arquitecto y Maestro de Arquitectos ; pues él mis-
mo dio á Moyses el diseño del Tabernáculo delineado y explicado:
(Exod. 2 5. 4.) y á David el del Templo , para que le pasase á Sa-
6 Prólogo.
lomon : ( i. Paral. 29. 19. ) Y tenemos tanto de la Arquitectura
en las Sagradas Letras, que le parece á Villalpando (f. 2.p. 2. c.i.)
que de allí pudo sacar en gran parte Virruvio su Arquitectura.
Tan nobles son las calidades de este Arce , tan excelsa su es-
tirpe y su origen , tanta su excelencia.
Utilidad y necesidad de la Arquitectura.
i „ia vida sociable, que la naturaleza misma inspiró á los hombres^
Jes hizo formar mutuas confederaciones. Así unidos con los vín-
culos de la amistad , se unieron mas por medio de contiguas ha-
bitaciones y edificios , de que resultaron las Villas , Ciudades y
Reynos de que se pobló la tierra. Pero entre los que así forma-
ban sus Repúblicas , se debían distinguir los Príncipes y Señores-,
no solo por los Solios, Cetros y Coronas , sino también por la
grandeza de sus Palacios correspondientes á su dignidad. Ade-
niis de esto , para el público exercicio de la Religión eran precisos
edificios Sagrados , ó Templos distintos de todo lugar profano:
distintos digo , no solo por sus ritos y ceremonias , sino también
por su magnificencia y adornos. De todo esto resulta la utilidad
y necesidad de la Arquitectura, como de Arte que dirige las fá-
bricas de Casas , Palacios y Templos de que tanto necesita la
República. Interesa pues en la Arquitectura la vida civil y so-
ciable , para la comodidad de las habitaciones que padecieran
grandes perjuicios sin este Arte. Interesa la Policía para el debido
decoro de los Príncipes y Monarcas ; pues desmereciera mucho
su magnificencia y grandeza , si este Arte no se esmerase en su
obsequio : como al contrario , se engrandece sobre manera con
este socorro ; pues los Palacios magníficos que se miran con ad-
miración , son para los siglos venideros testimonios perenes de
la grandeza de los Príncipes que les erigieron , hacen resonar sus
augustos nombres , y les concilian la veneración de los pueblos.
En fin , interesa la Religión que no aparecería tan grande, tan
augusta , tan magestuosa , si no le ayudase la Arquitectura á pu-
blicar su rnagestad y esplendor en los Templos,que son otros tan-
tos trofeos que la ostentan triunfante , y la hacen mas respetable
y venerable. De suerte , que si la gloria de un florido Reyno se
ostenta en ia grandeza de los Palacios y públicos edificios , la glo-
Prologo. j
ría de nuestra triunfante Religión se o renta mas en la magnificen-
cia de los Templos. Por eso Carlos V. Emperador , entrando en
qualquier Ciudad miraba tres cosas : Si el relox iba bien regulado,
si las plazas y calles estaban limpias1, y si los Templos eran her-
mosos y magníficos. De lo primero y segundo infería la policía y
buen gobierno : de lo tercero infería la religión y piedad de aque-
llos Ciudadanos. Ello es cierto, que la falta de Arquitectura es de
sumo detrimento en las repúblicas , pues sin ella se malogran las
expensas , se exponen á ruinas los edificios , y carecen de la co-
modidad , firmeza y hermosura que se requiere. Por eso entre los
grandes males que por Isaías ( c. 1.7.) amenazaba Dios a la an-
tigua Jerusalen por sus pecados, uno er;j, que les privaría Dios de
sabios Arquitectos. ¿Qué es todo esto sino una convincente prueba
de la gran utilidad y necesidad de la Arquitectura?
Profesores de la Arquitectura, y varios estados de ella.
p
JL ero este Arte tan útil y necesario padeció muchas variaciones
con la mutación de los tiempo?. En unos empezó i adelantarse ,en
otros se perficionó , en otros descaeció, y en otros se restauró su
perfección. Mas en todos tiempos ha habido famosos Arquitectos,
dignos de perpetua memoria en la posteridad de los siglos. Para
dar de ellos alguna noticia , considero la Arquitectura en quatro
tiempos ó estados diferentes.
El primero empieza desde el origen de este Arte en los pri-
meros siglos del mundo , hasta los tiempos de Augusto.
Y ademas de los que fabricaron las primeras Ciudades del
mundo que menciona la Escritura , tenemos ilustre memoria de
Beseleel y Oliab , Arquitectos del Tabernáculo de Moyses ; de
Hiran , Arquitecto del Templo de Salomón , como también de
Zoiobabel su restaurador ; y en fin de Neemias y Eliazib , que
reedifi áron los muros de Jerusalen. Fuera de todos otos Jos Ar-
quitectos que florecieron por estos tiempos hasta Augusto , y de
quieue» tenemos noticia por Plinio , Pausánias , Vitruvio y otros
son los siguientes.
Trofo'iio y Agamedes , los primeros Arquitectos Griegos de quie-
nes hiblan los A ñores , fabricaron el Templo de Apolo en Delfos.
Dédalo , Arquitecto del Laberinto de Creta.
8 Prologo.
HeriHÓgenes de Alabancia , Arquitecto del Templo de Diana:
Vitruvio le celebra por el mas insigne Arquitecto de la antigüedad.
Teodoro y Arquitecto del Templo de Samos.
Ctesifon, Arquitecto del Templo de Diana en Efeso.
Chirósofo , Arquitecto del Templo de Apolo en Tegea.
Calimaco , á quien Vitruvio hace inventor del Chapitel Co-
rintio como se dirá después.
DinócrateSj Arquitecto de ¿Alexandro Magno, de cuyo orden
fabricó la Ciudad de Alexandría.
Sostrato , Arquitecto de Ptolomeo Filadelfo , que le hizo edi-
ficar famosas fábricas.
Cosucio, Ciudadano Romano y Arquitecto , fué uno de los
primeros que fabricaron á la moda de los Griegos.
Hermodoro de Salamina, Arquitecto en tiempo de Mételo Nu-
mídico,que le hizo circuir de pórticos el Templo de Júpiter Stator.
Sauro y Batracho de Lacedemonia, Arquitectos celebrados por
Plinio , hicieron en Roma famosos Templos.
Mucio , Arquitecto en tiempo de Mario , que le hizo ador-
nar el Templo del honor y de la virtud.
Otros muchos sin duda florecieron entre los Griegos y Ro-
manos ; pero se cree que se perdieron muchos libros que podían
darnos noticias de ellos ; pues sabemos por Vitruvio , que Fulci—
cío escribió de las proporciones de los órdenes : y Quintiliano nos
da á saber, que entre los siete libros que M. Terencio Varron es-
cribió de varUs ciencias , y de los quales solo quedan algunos
fragmentos , habia uno entero de Arquitectura.
Lo cierto es , que de los Griegos aprendieron los Romanos ía
excelencia de este Arte , y antes no tenian sus edificios otra co-
sa recomendable , que su grandeza y solidez , contentos con su
orden Toscano. Mas aprendiendo de los Griegos sus tres órdenes
Dórico , Jónico y Corintio, y habiendo inventado el Compuesto,
como se dirá en adelante, resultó la admirable armonía de los
cinco órdenes ; cuya simetría se ha perficionado examinando las
dimensiones de los fragmentos que nos han quedado de los edi-
ficios antiguos fabricados por los famosos Arquitectos que dire-
mos en adelante
El segundo estado de la Arquitectura empieza desde los tiem-
pos de Augusto , hasta la decadencia del Imperio Romano. El amor
Prologo. 9
que Augusto tuvo á cosas grandes , la paz que gozaba , las ri-
quezas que poseía , fueron coyunturas favorables á las ciencias
y buenas Artes , y entre ellas hicieron florecer por todo el Im-
perio la Arquitectura. La misma pasión tuvieron los Emperado-
res Tito y Ve>.pas¡ano ,Trajano, Adriano y Constantino el Gran-
de, que fué el primer Emperador que mandó erigir Templos en
honra del verdadero Dios ; y á cuyas expensas se fabricaron los
Templos de San Pedro y San Juan Laterano en Roma, y otros mu-
chos en Cápua , Constaatinopla y otras Ciudades de su Imperio.
Estos Príncipes y sus sucesores llenaron las Ciudades de su Impe-
rio de fabricas suntuosas , que hacen ver la perfección á que lle-
gó este Arte , y quan famosos eran los Arquitectos que entonces
florecieron. Entre ellos Vitruvio , Arquitecto de Octaviano Augus-
to , es en todo tan primero , que se mereció , como se ha dicho,
el renombre de Príncipe de los Arquitectos , y fué dorado de todas
aquellas excelentes calidades que forman un famoso Arquitecto y
un grande Sabio. Sus diez libros de Arquitectura, al paso que en-
señan los primores de este Arte , forman el mayor elogio de su
Autor , y pueden pasar por uno de los mas preciosos monumen-
tos de la antigüedad.
Después de Vitruvio florecieron
Q Cisonio , cuyo epitafio en Ñapóles le da el renombre de^r-
quitectus Augustorum ; porque ( según se cree ) dirigió las fabricas
de los Emperadores Severo , Caracalla y Geta.
Ateneo y Cleodamo de Bizanzo , que se adquirieron gran fa-
ma en tiempo de Galieno Emperador.
dríades , no menos recomendable por su sabiduría en la
Arquitectura , que por la dignidad de Cónsul.
De otros muchos Arquitectos de aquellos tiempos nos dan,
noticia las antiguas inscripciones que por la brevedad omito. Pe-
ro es de advertir , que aunque entonces floreció tanto la Arqui-
tectura , solo Vitruvio nos ha dexado las reglas y principios de
este Arte. No obstante muchos ilustres Autores contribuyeron á su
gloria , como son Plinio el mayor , que en sus escritos descubre la
mucha luz con que la poseía. Frontino en su libro de los Aoü:duc-
tos de Roma , en donde se hallan bellí-;imas observaciones para to-
do género de edificios. Y en fin , Plinio el menor , pues basta leer
sus cartas para conocer quan sabio era en la Arquitectura, Son
io Prólogo.
muy apreciables las descripciones que hace de su Palacio en Ro-
ma , y de sus casas de campo , llamadas : El Laurento y el Tusco,
y de otros públicos y famosos edificios que dirigió en Bitinia
siendo Pro- Pretor de Trajano.
El tercer estado de la Arquitectura es el de su decadencia, que
empezó con la decadencia del Imperio por la invasión de los Bár-
baros. Los Wicegodos , Alanos , Suevos , Hunnos , y otras bárba-
ras naciones lo llevaron todo á fuego y sangre , y arruinaron los
mas bellos edificios sin perdonar los de Roma. Introduxeron la
barbarie por todas las parres adonde llegó el poder de sus ar-
mas , y se perdió en gran parte la afición á los sabios , á las cien-
cias y buenas Artes. Poco a poco se fué casi olvidando la Arqui-
tectura Griega y Romana , y se introduxo la Gótica , que aun-
que es de mucha firmeza, carece de belleza y hermosura. No obs-
tante eita turbación de cosas , en aquellos lugares y tiempos en
que dominabí menos la opresión , se mantuvo la Arquitectura
Romana , y en algunos Reynos y Provincias florecieron insignes
Arquitectos.
Alosio fué el Arquitecto de quien se valió Teodorico , Príncipe
de los Ostrogodos y Rey de Italia, quando empezó á favorecer las
ciencias y buenas Artes , y quiso restablecer lo que se habia ar-
ruinado.
Daniel fué el otro Arquitecto de quien se valió Teodorico
para el dicho fin.
Simmaco , Senador y Cónsul , fué muy sabio en la Arquitec-
tura ; como á grande Arquitecto le celebra Casiodoro , «'abando
las fabricas que se reedificaron en Roma con sus diseños y
dirección.
Severino Boecio Cónsul , fué insigne en las Matemáticas , y
tuvo singular inteligencia y gusto en la Arquitectura.
Ca iodoro tuvo también gran conocimiento en la Arquitec-
tura , y en diferentes lugares de sus escritos nos ha dexado ex-
celentes preceptos de esre Arte.
Y á estos tres ilustres Patricios Romanos se deben las co^as
gr.mdc> que hizo Teodorico, hasta que volvió á la barbarie, de que
estos grandes hombres le habian sacado ioa sus -roios ionse!o->.
En fin , aplicados los seglares enteramente a las A ma; . v des*
«aecidus eu ellos las buenas Artes , únicamente tenia o estimación
Prologo. xi
entre los Eclesiásticos. Los Monges se fabricaban sus Monasterios
y Templos: los mas hábiles entre ellos, y tal vez los Prelados mis-
mos servían de Maestros. Y bien lejos que esto derogase á la digni-
dad Eclesiástica , se vieron muchos Obispos que apreciaron mucho
pasar por Arquitectos de las Iglesias que dedicaban. San Gregorio
Turonense ( 1. 10.) califica de Arquitecto un predecesor suyo lla-
mado León. San Germ«»,Obispo de Paris, formó el diseño déla Igle-
sia de San Vicente, que el Rey Childerico le dedicaba. Semejantes
empleos de Arquitectos vemos en San iíi'/ro,Obispo de CIermon,en
San Dalmac'iOfObUpo de Rodes, y en San Agrkola,Ob\spo de Chalons.
Después en tiempo de Cario Magno, en que empezaron á re-»
florecer las ciencias, se adelantó mucho la Arquitectura , aunque se
ignoran los nombres de los Arquitectos que fabricaron los Tem-
plos y otros edificios que mandó erigir este Príncipe.
Poco después florecieron Rumaldo , Arquitecto de la Catedral
de Reims. Buscheto Dulichio, Arquitecto de la República de Pisa.
San Benitico, Arquitecto del Puente de Aviñon,y otros muchos. No
obstante , el modo de edificar de los Godos duró en algunas Pro-
vincias por muchos siglos , hasta que disgustados de su poca ó
ninguna hermosura , se renovaron los primores de la antigua
Arquitectura.
Este es el 4. y último estado eft que la considero. Con el favor
de los Papas y Reyes se ha restablecido en el florido estado en que
la vemos , á que han contribuido con sus estudios y aplicación
Bramante, Arquitecto de Julio II.
Miguel Ángel de Bonarrota, Arquitecto de la Fábrica de San
Pedro en Roma.
Baltasar Perucio , Arquitecto de la Fábrica de San Pedro.
Vicente Scamoci , Arquitecto de la República de Venecia.
Andrés Paladión Arquitecto de Ja República de Venecia.
Sebastian ¿¡¿r /¿o, Arquitecto de Bolonia.
]acobo Baioccio de Viñola , Arquitecto del Templo de la
Compon de Jesús de Roma.
Alonso de Covarrúbias , Arquitecto de la Iglesia de Toledo,
y del Alcázar Real.
Sebastian de H >ya, Arquitecto de Felipe II. Rey de España.
Juan Bautista de Foledo , Arquitecto del Escorial.
Juan de Herrera , Arquitecto del Escorial.
12 Prólogo.
"Fray Antonio de Villacastin. El Ilustrísimo Señor Caramuel.
Fray Lorenzo de San Nicolás. El P. Dr. Tomas Vicente Tosca.
Esta es una noticia por mayor de los varios estados de ía
Arquitectura, y de los insignes profesores que le han ilustrado , ó
con sus fábricas , ó con sus escritos.
D<
Aprecio de la Arquitectura,
\.,Jg todo lo dicho hasta aquí , se vé quan apreciable sea la Ar-
quitectura, y quan noble su estudio. El Pueblo de Dios, como se ha
visto , miraba este Arte como cosa divina , al ver al mismo Dios
empleado en los diseños de su Tabernáculo y Templo, y que in-
fundía su Espíritu y sabiduría á los que destinó para Arquitectos
de estas Fábricas. Los mismos Príncipes del Pueblo Josué yZoroba—
be!, los mismos Sacerdotes y Levitas se emplearon en la renovación
del Templo : como también Neemias y Eliazib en la reedificación
de las puertas y muros de Jerusalen. Tan debido aprecio de este
Arte pasó á los demás Pueblos y Naciones. En tiempo de Platón
erau tan estimados en la Grecia los Arquitectos, que dice Platón
(l. deFil. ) Opificem quinqué ad summum , aut decem minis emeres9
Arquitectura nec drachmarum quidem decem millibus. Que se halla-
ría un Oficial mecánico por cinco ó diez minas; pero un Arquitec-
to apenas se hallaría por diez mil dragmas. Y se merecieron los Ar-
quitectos sabios tales honras de los Griegos y Romanos, que á Chi-
rosofo fe erigieron estatua en Tegea.Sostrato era llamado: El Ami-
go y favorecido de los Reyes. Era estilo entre los Romanos libertar á
los que adelantaban este Arte con primor: y como añade Suetonio,
daban el título de Ciudadano Romano á los que mas contribuían á
su mayor perfección. Llegaron en fina fundir Medallas ó Monedas
para honrar la memoria de Mucio Arquitecto Romano. Asimismo
los Papas y los Reyes han continuado en hacer especiales honras á
los que profesaron con singular honor este Arte. Por otra parte vi-
mos empleados en su estudio ilustres Senadores y Cónsules, muchos
Prelados y Santos , y otras personas muy autorizadas por su dig-
nidad y letras. Tolo lo qual hace ver la nobleza de este Arte, y
que su estudio es empleo digno de Nobles , y de las personas de
letras y de buen gusto en las ciencias y Artes.
( ' )
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a./. A, A £ a a x
INTRODUCCIÓN
A LA ARQUITECTURA
CIVIL.
retende la Arquitectura Civil o Arte
de edificar , no solo firmeza en sus edi-
ficios , sino también comodidad y her-
mosura : atiende no solo á lo macizo
de los cimientos y paredes de las fá-
bricas , sino también á la acomodada
distribución de los planos y hermosa
elevación de las fachadas. En esto se
ocupa la Arquitectura ; y la explicación de sus reglas
será la materia de este Libro. Pero me ha parecido con-
veniente declarar antes su origen y progreso , ignora-
do de muchos Arquitectos.
Hj\¡j
Ir t! ^¿Eírasí/''
DIFINICIOÑ, DIVISIÓN, ORIGEN
y progreso de la Arquitectura Civil.
JLLl Arte de edificar vistosas fábricas , firmes y propor-
cionadas al fin para que se fabrican , es la Arquitec-
tura , y no el Albañil , no el Cantero , sino el Maestro
A
2 Introducción
de Obras , que dirige , gobierna y minia á los uncia-
les y Peones es el que se llama Arquitecto.
Divídese la Arquitectura Civil en recta y obliqua.
Trata la recta de edificios, cuyos suelos son paralelos al
Orlzonte. Sobre estos planos erige paredes rectas , hace
salones , cámaras y galerías , gobernando sus ideas con
la esquadra. Ocupase la obliqua , donde el suelo se in-
clina , en los pasadizos y puertas aviajadas" , en los Tem-
plos redondos y de figura oval.
La Arquitectura en sus principios imperfecta , se per-
ficiono con el tiempo, ayudada del ingenio y experiencia;
porque al principio los hombres para defenderse de las in-
clemencias del Cielo , ó se acogían á los troncos de acopa-
dos árboles, d se retiraban á las cuevas, que en las faldas de
los montes sin arte humano habia labrado la naturaleza. La
necesidad que tuvieron de vivir juntos y en sociedad ci-
vil, les obligó á cavar espaciosas grutas, donde .vivían con
unión y amistad ; pero porque la experiencia les enseño,
que en lugares subterráneos vivían sin luz , y con poca
salud , imitaron á las golondrinas , y con ramos y lodo
formaban algunas chozas, en que se defendían de la llu-
via, sin que por eso dexasen de gozar de los rayos del Sol.
Perficionároneste modo de edificar , plantando en tier-
ra troncos de árboles, que servían de pilares, y sobre ellos
asentaron bigas , en las quales descansaban los tirantes
que sostenían el techo. Añadieron á todo esto tablas con
que cerraban el espacio que habían de habitar , y experi-
mentando que las tablas no eran bastante defensa para los
tiempos de lluvia , inventaron los adoves y ladrillos con
que cubrían sus techos. Represéntase todo en la Figura i.
Después los Arquitectos imitaron este modo de edificar,
haciendo primeramente de piedra tosca , y finalmente de
mármol, lo que hasta entonces los Carpinteros habían hecho
de postes toscos. Los primeros postes que se pusieron fu-
ron como A , y los Canteros d /\rquitectos que cortaron
en piedra , lo que observaban en los edificios de madera,
fabricaron de piedra tosca pilares, que servían en Lugares
y Aldeas, que no pedían mayores adornos. Estos po.:e.) , co-
a la Arquitectura Civil. -
molo representa DC no tenían Basa ni Chapitel; imitáron-
les los Arquitectos haciendo colunas sin basa ni chapitel
porque ai principio de chapiteles y basas no se tuvo noti-
cia. El Arquitrabe MN, que es una biga que pasa de colu-
na á coluna, no asentaba bien sobre Jas puntas de los pos-
tes; y por esta causa pusieron encima el tablón E para ase-
gurar la unión del poste y arquitrabe. Esta acción aunque
rústica, la imitaron los Arquitectos, y de ella tuvo origen
el chapitel ; y así se hallan en Templos y edificios anti-
guos muchas colunas que tienen chapiteles sin basas.
Enseño la experiencia que estos postes por la parte D ,
que se unian con el suelo , ya se iban pudriendo con el tiem-
po y humedad de la tierra , ya se iban hundiendo con su
peso , y para ocurrir á estos dos inconvenientes pusieron
debaxo de los postes un ladrillo quadrado , como en H se
vé , é imitando esto los Arquitectos , adornaron las colunas
con basas, que se originaron de aquel plinto d ladrillo. Con
la fuerza del Sol estos postes , que solían ser de pino , se
hendían á la larga, y algunas veces tanto, que se venían á
romper y saltar á pedazos ; y así sus dueños para obviar
inconveniente tan notorio , les ataron con cuerdas. Vien-
do después los mismos dueños de los edificios que cuer-
das no bastaban , para que quedasen mas seguros les pu-
sieron unos cercos de hierro con que les aseguraron. Y
luego consideradas estas dos cosas, las esculpieron los Can-
teros en piedra , acanalando las colunas , y labrando cír-
culos de piedra , que son los que hoy llamamos Boceles,
Toros 6 Cordones. Las bigas , que sustentan al techo, y
cargan sobre el arquitrabe , asientan por sus cabos sobre
los postes d pilares , como se vé en las letras O, P, Q, R.
Estos cabos de bigas se hienden con el calor del Sol, y con
el mismo la resina que hay en sus teas se derrite y gotea;
y á estos cabos hendidos representan las molduras , que
ahora llamamos Triglifos ; y no significan otra cosa las go-
tas d campanillas que se ponen debaxo de los triglifos , si-
no que gotearían si fuesen de pino.
Doro , Príncipe de los Dorios , observo con cuidado
estos accidentes, que se advertían en los postes y arquitra-
Az
a Introducción
bes de madera, y mando, que en un Templo que erigía
y dedicaba ;í Juno se ejecutasen y esculpiesen en mármol.
Hiciéronlo sus Arquitectos; mas como no tenían bien com-
prehendido el Arte , cometieron en este edificio muchos
yerros Pocos años después trece Colonias pasaron de la
Jonia á la Asia , y á imitación del Templo de Juno edifi-
caron otro í Apolo. Corrigiéron en este los yerros que en
el de Doria hallaron , y por haber venido de esta Provin-
cia el modelo le llamaron Dórico ; y desde entonces se
llaman Dóricas las colunas que guardan los ornatos y
molduras que tenían las de este Templo.
Estos mismos Artífices , después de haber edificado el
Templo referido , que se dedico á* Apolo , erigieron otro
en honra de la Diosa Diana, poniendo Volutas en sus cha-
piteles ; lo que sucedió de este modo : sobre el poste S pu-
sieron la tabla H por chapitel , como lo pedia la ley det
orden Dórico ; esta era verde , y algo mayor de lo que
solía , y dentro de pocos dias se torció con el calor del Sol:
entonces viendo los Arquitectos , que este modo de tor-
cerse daba gracia á la coluna , torciéndola con sus ingenios
mas de lo que con sus rayos la había torcido el Sol , for-
maron la voluta , que por ser ellos Jonios , y ser inven-
ción suya , quisieron que se llamase Jónica la coluna , cu-
yo chapitel se formase en Espira. Otros dicen que los Ar-
quitectos ó Canteros inventaron las volutas, imitando las
crespadas trenzas de aquellas mugeres cautivas de Caria,
cuyas estatuas pusieron en vez de colunas.
Sobre estas mismas colunas acomodaron los Arquitec-
tos el chapitel Corintio que inventó el industrioso Cali-
maco ; cuya invención cuenta Vitruvio de esre modo:
Habiendo muerto una doncella natural de Corinto,su ama
de leche , que la quería mucho, metió unos brinquiños ó
vasos , que ella estimaba mucho quando vivía , dentro de
un canastillo , y le puso sobre su sepulcro , cubriéndole
con un ladrillo, para que permaneciesen mas tiempo. Este
canastillo fué puesto acaso sobre la raíz de un Acanto, que
oprimida con el peso del canastillo echóá la primavera unos
tallos, los quales creciendo por las esquinas del ladrillo, se
a la Arquitectura Civil. 5
torcieron y formaron aquellas vueltas cjue llamamos Can-
licolos. Pasando después por este lugar el industrioso Cali-
maco , considero aquel canastillo , y el ornato de las hojas
que le cercaban, y deleytado de su hermosura, á imitación
suya labro un chapitel, que se acomodo sobre las primeras
colunas que hizo un Corinto ; y por esta causa se llaman
Corintias ias colunas adornadas con estos chapiteles.
Estos fueron los principios de los tres ordenes Griegos,
Dórico , Jónico y Corintio , que en su origen no tuvie-
ron determinadas dimensiones. Buscando después los Ar-
quitectos Griegos la mayor perfección, dieron á estos or-
denes determinadas medidas y bellos ornatos con que her-
mosearon sus fábricas.
Algunos de estos Arquitectos "Griegos pasaron á la
Toscana , d gran Ducado de Florencia, y habiendo visto
los habitadores de este pais el modo de edificar de ios Grie-
gos , le alabaron; mas pareciéndoles que la perpetua dura-
ción que en las fábricas se desea no se conseguía , guardan-
do la simetría Griega, apreciaron mas la utilidad que la
hermosura ; hicieron las colunas mas gruesas , mas firmes,
y consiguientemente mas toscas ; y por ser toscas , o por
haberse inventado en la Toscana se llamaron Toscana.
Estos son los quatro ordenes, que Vitruvio, que flore-
cid en tiempo de Augusto César, nos describe: del quinto d
Compuesto nada dice , porque en su tiempo no se conocía
este orden. Los Romanos acostumbrados á dar Leyes en lo
Militar y Político , quisieron también darlas en materia
de ingenio , inventando el quinto orden , que se llama
Compuesto ; porque junta en sí los mas primorosos orna-
tos de los ordenes Griegos. Las primeras obras de este or-
den fueron ios Arcos Triunfales de Tito y Vespasíano.
A la mas bella proporción y hermosura llegaron los
cinco ordenes de Arquitectura en tiempo de los Emperado-
res Romanos, cuyos Palacios , y aun las Casas de los mas
Nobles Ciudadanos de Roma , no eran menos vistosas por
sus materiales, que por el arte con que estaban labradas;
pues eran estas no de piedra tosca cubiertas de lodo , co-
mo en tiempo de Vitruvio lo era el Aredpago de Atenas,
6 Introducción
sino de mármol , y otras piedras ricas, como lo aseguró
Augusto César , quando dixo : Que les dexaba la Ciudad
de mármol , habiéndola recibido de ladrillo.
Duro esta magesrad y grandeza hasta que los Godos,
Ostrogodos , Vándalos , &c. inundaron Alemania , Italia,
Francia y España. Estos quemaron los Palacios , en que la
materia pudo arder, y derribaron los que no pudieron con-
vertir en ceniza ; hicieron nuevas fábricas con una nueva
Arquitectura , que llamaron Gótica , por haber sido los Go-
dos sus inventores. Quan fea fuese esta Arquitectura esfácil
de conocer, si se comparan los Templos de Arquitectura
Gótica , con los de Arquitectura Griega d Romana. Sin
embargo de estoles pareció' á los Godos tan hermosa la su-
ya, y tan fea la Romana , que despreciando á esta execu-
táron la otra en quintos Templos y Palacios fabricaron.
Esta ceguedad duró hasta el principio del siglo décimo-
quinto de la Era Christiana , en que floreció Bramante,
hombre de grande ingenio, muy erudito y versado en to-
do género de Matemáticas. Deleytándose este en la con-
templación de las ruinas de Templos y Palacios antiguos,
y midiendo sus mármoles con curiosidad , llego á ser tan
excelente Artífice , que no contento de competir con Vi-
truvio quiso excederle. De esto dio prueba en la idea
del Templo de San Pedro , que después de su muerte de-
xd en manos del Papa , dibuxada con tan diestro pincel,
que no hubo quien se atreviese á executarla.
Sucedióle en el empleo de Arquitecto de aquel Tem-
plo Rafael Urbino , que vivid muy poco , y así vino
todo el peso de esta fábrica á caer sobre los hombros
de Baltasar Perucio , que la delineo , sigMíendo en Jos
ornatos de la cúpula las ideas de Bramante ; pero en
los fundamentos mas quiso ser prudente que atrevido,
y así los echo mas seguros , para que máquina tan gran-
de se sustentase sin peligro. Florecía al mismo tiempo
Miguel Ángel , que reedifico el Capitolio , é hizo otras
obras , que con gloria suya se conservan en Florencia
y en Roma. Sucedieron á estos Serlio , Baroccio , Pa-
Jadio , Scamozi y otros , cuyas fábricas harán perpetua
a la Arquitectura Civil. 7
su memoria. Con estos principios se fué en Roma restau-
rando y adelantando este noble Arte, ayudado de la libera-
lidad de los Papas y Príncipes Romanos, que cada dia en-
grandecen esta Metrópoli del mundo con nuevos Templos
y Palacios. De Roma paso á España y Francia , donde
se han erigido en nuestros tiempos Templos y Palacios
magníficos.
Este es en breve el origen de la Arquitectura Civil; este
el progreso con que ha llegado al sublime estado , en que
se halla en nuestros tiempos , en los quales no solo se vé
restaurada la antigua Arquitectura, sino también mas ade-
lantada que en tiempo de los Emperadores Romanos.
LIBRO I.
DE LOS ÓRDENES DE ARQUITECTURA,
y de algunos principios necesarios para
su recta delincación.
L
ía magestad , firmeza y hermosura de un edificio
consiste en una acomodada distribución de su plano , pro-
porcionada elevación de sus cuerpos , y buena repartición
de los ornatos que le hermosean. A todas estas tres co-
sas debe especialmente atender el que edifica ; porque
no solo se pretende que las obras deleyten la vista , y
sean perpetuas, sino también quesean acomodadas á nues-
tro uso. Para saber executar todo esto debe considerar el
Arquitecto para quien ha de ser la obra; si es Casa d Pala-
cio , quántas cámaras , salones y galerías ha de tener ; si
Templo, quántas Capillas, &c. si Convento, quántos claus-
tros , celdas , &c. Conforme á este modo ha de discurrir
de qualquiera género de edificio: Sabido esto ha de ver co-
mo ha de acomodar en el terreno que se le da , todo lo
S Arquitectura Civil.
que se le pide ; pero porque esto difícilmente se puede ha-
cer sin saber algunos principios de Geometría, de esto tra-
tará el Capítulo que se sigue.
CAPITULO I.
EXPLICANSE ALGUNOS PROBLEMAS
Geométricos.
-/Vi
-tinque este Arte no esté atenido á los rigorosos pre-
ceptos de la Geometría , necesita sin embargo de muchos
de sus problemas , de cuya resolución depende la facilidad
en la recta delineacion de las molduras , y proporciona-
da formación de sus cuerpos : por esta causa me ha pareci-
do conveniente resolver con brevedad algunas proposicio-
nes , cuyo uso suele ser mas freqüente en la Arquitectura.
PROPOSICIÓN PRIMERA.
Sobre una línea recta describir un triángulo equilátero.
Fig. 2.
vjea la recta AB, sobre la qual se ha de describir un trián-
gulo de tres lados iguales. Operación. Del punto B con la
distancia BA descríbase el círculo ACD ; y con esa misma
distancia, haciendo centro en A, descríbase el círculo BCD,
que cortará al'primero en C : tírense las rectas AC , BC,
y el triángulo ABC será equilátero.
PROPOSICIÓN II.
Sobre una recta dada describir un triángulo Iso celes.
Fig- 3-
^ea dada la recta AB , y se pide , que sobre ella se ha-
ga un triángulo Isoceles , tí de dos lados iguales. Opera-
ción. De los puntos A y B con una misma abertura de
Libro Primero. 0
compás (qualquiera que sea mayor que la línea dada) há-
ganse dos, arcos , que se corten en el punto C : de este
punto C tírense líneas á los extremos A y B , y el triángu-
lo descrito será Isoceles.
Si se pide que se haga un triángulo escaleno , ú de tres
lados desiguales entre si, pero iguales á las líneas P, R, M
Fig. 4. ó a qualesquiera otras , se obrará de este modo : tí-
rese la línea AB igual á la línea M : del punto A con la
abertura de la línea R hágase el arco C ; con el intervalo
de la línea P hágase del punto B otro arco , que corte al
primero en C ; de los puntos A y B tírense las líneas AC,
jBC , y quedará formado el triángulo escaleno que se pide.
PROP. III.
Dividir una línea recta en dos partes iguales. Fig. £.
Oea la línea MN la que se ha de dividir. Operación.
Descríbase debaxo y encima de la línea un triángulo
equilátero (por la prop. 1.) y tirando la línea DQ de un
ángulo al otro , quedará dicna línea dividida en O en dos
partes iguales.
PROP. IV.
De un punto dado en una línea levantar una perpendicular,
Fig- 5-
C}ea dada la línea MN , y en ella el punto O , y se pide,
que se levante una perpendicular desde el dicho punto.
Operación. Córtense las OM , ON iguales : de los puntos
M , N , con qualquiera abertura de compás háganse dos
arcos , que se corten en D : del punto D tírese una línea
al punto O , y esta será perpendicular.
De otro modo, sobre el suelo Fig. 6. Del punto A da-
do en la línea , se cortarán á entrambas partes los segmen-
tos iguales AM , AN , y tomando un hilo largo á discre-
ción , se doblará juntando sus cabos para tenerle dividido
por medio; y aplicando d fixando los cabos en los pun-
tos M , N , se extenderá de manera , que formará con la lí-
B
I0 Arquitectura Civil.
neá el triángulo MON Isoeeles : tírese la AO , y será per-
pendicular.
PROP. V.
De un punto dado fuera de una línea baxar á ella una
perpendicular. Fig. 7.
Oca dada la recta RS , que se pueda alargar si fuere me-
nester ; y sea también dado el punto V , del qual ha de
baxar una perpendicular á la RS. Operación. Del punto V
descríbase un segmento de círculo , que corte á la RS en
qualesquiera puntos X, Z : Divídase las XZ por medio en
T , y la línea VT será perpendicular.
De otro modo Fig. 6. sobre el terreno. Sea el punto
O del qual se ha de tirar una perpendicular á la línea MNT.
Operación. Dóblese un hilo como en la proposición ante-
cedente , y puesto el punto de en medio en O, ajústense
sus cabos á la línea MN : pártase MN" por medio en A , y
la OA será perpendicular.
PROP. VI.
Levantar una perpendicular sobre la extremidad de una
línea dada. Fig. 8.
Oea el punto A la extremidad de la línea dada AB , y se
pide , que sobre dicha extremidad se tire una perpendi-
cular. Operación. Del punto A como centro , descríbase
eon el intervalo AB el arco BC. Del punto B como centro,
descríbase con el mismo intervalo el arco AE : del punto F,
sección de los dos arcos , con el mismo intervalo descríba-
se el arco D: tírese por los puntos BF la línea BD termi-
nada en D ; y la línea AD tirada de la extremidad A al
punto D. será perpendicular.
De otro modo Fig. 9. Sea el punto S el extremo de la
línea dada. Operación. Dóblese el hilo como en las propo-
siciones antecedentes , y ajustados sus cabos al punto S de
la línea dada, y al punto P , tomado á discreción, extendi-
do el hilo se notará el punto B : hecho esto la extremidad S
deí hilo.se pasará á Q, de suerte que P, B , Q. hagan una
Libro Primero. fI
línea recta : tírese la línea QS , y será perpendicular.
PROP. VII.
Tirar una línea paralela á otra por un punto dado. Fig. io.
JL or el punto dado D se ha de tirar una paralela á la línea
dada AB. Operación. Escójase á discreción el punto C en
la línea dada AB , o fuera de ella. Hágase á discreción
centro en C , y con la distancia CD descríbase un arco que
corte á la línea dada AB en dos puntos A y B : tómese la
distancia AD , y pásese desde B á E : tírese la DE , y será
paralela á AB.
PROP. VIII.
Por dos puntos poco distantes tirar una línea larga. Fig.if:
^ean los puntos AyP, y se pide que por ellos se tire
una linca larga. Operación. Desde dichos puntos con qual-
quiera abertura háganse las decusaciones C , T; y desde
C y T hágase la decusacion E ; y si se quiere hágase otra
en H : por A y H tírese la AH , y pasará por todos los
puntos A , P , E , &c. y se tendrá lo que se pide.
O
PROP. IX.
Hacer un quadro sobre la recta dada AB. Fig. 12.
peracion. Levántense las perpendiculares AC , BD
iguales á la recta dada AB : tírese la línea CD , y queda-
rá descrito el quadrado.
s
PROP. X.
Doblar un quadrado 0 un círculo. Fig. 12.
3ea ABCD el quadrado , que se ha de doblar. Operación.
Tírese la diagonal CB , y sobre ella ú otra igual hágase
por la antecedente un quadrado , y este será duplo del
quadrado ABDC. Si se hiciere un círculo , cuyo diámetro
fuese la diagonal , también será duplo del que tiene por
diámetro el lado del quadrado.
B2
12 Arquitectura Civil.
PROP. XI.
Dados los lados , hacer un par alelógr amo rectángulo. Fig. 13.
Oean las líneas AB, AC los lados , de los quales se ha de
hacer el paraleldgramo rectángulo. Operación. Levántense
de las extremidades de la línea AB las perpendiculares
AC, BE iguales á la recta dada AC : tírese después la li-
nea CE , y quedará formado el paraleldgramo rectángulo.
PROP. XII.
Describir un círculo cuya circunferencia pase por tres
puntos dados. Fig. 14.
i ji los tres puntos A , B , C estuvieran en una misma
línea recta , no se podría resolver el problema ; pero supo-
niendo que no lo están, se obrará de este modo. Desde los
puntos A y B con quaiquiera intervalo , háganse las in-
tersecciones E y G. Asimismo desde los puntos B y C
háganse otras dos intersecciones F , H : tírense las líneas
EG, FH, que se cruzarán en O ; si desde este punto O se
hace un círculo con la distancia que hay desde O hasta
quaiquiera de los tres puntos dados se tendrá lo que se
pide.
PROP. XIII.
Hallar el centro de un círculo. Fig. 15.
i^ea el círculo PNQM , cuyo centro se ignora. Hállase
pues de este modo: tírese quaiquiera línea MN dentro del
círculo : divídase por medio enS; y por el punto S tírese
la perpendicular PQ. : divídase esta por medio en O , y
el punto O será el centro.
D
PROP. XIV.
Acabar un círculo dada una porción de él. Fig. 16.
'ado el arco TX , se pide que se perficione todo el
círculo. Operación, Tírense qualesquiera dos cuerüas
Libro Primero. 13
TV, VX: divídanse por medio en Ry S con las perpendi-
culares RZ , SZ : Digo pues, que el punto Z donde concur-
ren es el centro , del qual con el intervalo ZV se pe rucio-
nará el círculo.
PROP. XV.
Sobre una línea dada describir un pentágono. Fig. 17.
JL ídese , que sobre la línea AB se describa un pentágono
regular , o' una figura de cinco Jados. Operación. Del pun-
to A, con el intervalo AB hágase un arco á discreción : le-
vántese del punto A la perpendicular AC: divídase el qua-
drante BC en cinco partes iguales ; tómese una de estas
partes , y pásese desde C á F: tírese la línea FA ; tírese
también la A3 al punto 3 ; del medio O de la línea AB le-
vántese una perpendicular , que cortará la A3 en I ; y el
punto I será el centro del círculo, que pasará por los pun-
tos B , A, F: y el arco AB será su quinta parte ; luego pa-
sando la línea AB , de B á H , de H á G , y de G á F , que*
dará formado el pentágono regular.
PROP. XVI.
Sobre una línea dada formar un exágono regular,
Fig. 18.
i3ea dada la línea AH sobre la qual se ha de formar un
exágono regular. Operación. De los extremos A y H , con
la distancia AH háganse los arcos AC , HC : de la sección
C hágase con el mismo intervalo el círculo AHE , &c. y
la recta AH cabrá seis veces justas en la circunferencia , y
quedará formado el exágono.
PROP. XVII.
Sobre una recta dada describir qualquiera rectilíneo regular
desde el exágono hasta el de do£e lados.
Fig. 10.
Oea dada la línea AB , sobre la qual se ha de formar un
eptágono , octágono , &c. Operación. Divídase la recra
i4 Arquitectura Civil.
AB por medio en O : levántese la perpendicular O I : há-
gase centro en B,y con la distancia BA hágase el arco CA:
divídase CA en seis partes iguales i , 2 , 3 , &c. Hecho es-
to , si se quiere hacer un eptágono, se tomará la distancia
Ci , y se pasará desde C hasta D ; y en el círculo hecho
con la distancia DA cabrá siete veces la línea A.B , y se<
tendrá lo que se pide.
Si se quiere hacer un octágono , se pasará la distancia
C2 desde C hasta E : y en el círculo hecho con la abertu-
ra EA cabrá ocho veces la línea AB ; y así en las demás
Figuras , hasta la de 12. lados , en la qual la distancia CA
se pasará desde C hasta I ; y en el círculo hecho con la dis-
tancia I A , cabrá doce veces la línea AB.
PROP. XVIII.
Sobre una recta dada describir qualquiera rectilíneo regular,
desde el de 12. hasta el de 24. lados. Fig. 20.
Oea dada la línea AB , sobre la qual se ha de describir
qualquiera rectilíneo desde el de 12. lados hasta el de 24.
Operación. Hágase como antes el arco AC , que se dividirá
en 12. partes iguales. Véase quantos lados sobre 12. tiene
la figura que se ha de describir , y tómense del arco CA
otras tantas partes , y pásense á la perpendicular ID, des-
de C hacia arriba : Esto es , si se ha de describir la figura
de 15. lados, porque 15. excede al doce en tres, se tomarán
tres de estas partes del arco CA , y se pasarán de C hasta
O : tómese la distancia OB , y pásese desde O hasta F ; y
puesto el compás en F,y abierto hasta Ase hará un círculo,
en cuya circunferencia cabrá 1^. veces la línea AB. De la
misma suerte se describirá qualquiera otra figura hasta la
de 24. lados.
PROP. XIX.
Inscribir en el círculo un quadrado , un octágono , y las demás
Figuras de doblado número de lados. Fig. 21.
Oea el círculo ACBD, y se pide , que dentro de él se ha-
ga un quadrado , cuyos ángulos toquen en la circunfe-
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Libro Primero. i ^
rencia. Operación. Tírense dos diámetros , que se corten
perpendicularmente en el centro E del círculo dado : des-
pues tírense las líneas AC , AD , BD , BC , y quedará ins- •
crito el quadrado. Dividiendo los arcos AC, BC, &c. por
medio , y tirando líneas por los puntos de las divisiones,
quedará inscrito el octágono, y continuando la subdivi-
sión , se inscribirán las otras Figuras de doblado número
de lados.
PROP. XX.
Inscribir en el círculo un pentágono , / las demás Figuras
de doblado número de lados.
Fig. 22.
D
ado el círculo CIHD se pide, que se inscriba en él un
pentágono regular. Operación. Tírese el diámetro CH , y
el semidiámetro MI perpendicular á CH : divídase el ra-
dio MH por medio en L: desde L como centro con el in-
tervalo LI h ágase el arco IF : tírese la recta IF , y esta
será el lado d el pentágono inscrito , de suerte que cabrá
cinco veces ju stas en la periferia ó circunferencia del cír-
culo ; y MF será el lado del polígono de 10. lados , y di-
vidiendo por medio los arcos , que sirven para el pentágo-
no , se inscribirá la Figura de 10. lados ; y con otra sub-
división la de 20. y así de las demás.
O,
PROP. XXL
Inscribir un exágono regular en el círculo. Fig. 23.
f per ación. Tírese la línea SR igual al radio OR , y di-
cha línea será el lado del exágono regular. Si el arco RS
se divide en dos partes iguales , se tendrán los Lidos del
polígono de 12. lados.
PROP. XXII.
Inscribir en el círculo qualquiera Figura regular. Fig. 24.
\yperacion. Divídase el quadrante , o' la quarta parte de
la circunferencia del círculo ABCD en tantas partes
1 6 Arquitectura Civil.
iguales quantos lados tiene la Figura que se ha de inscri-
bir. Tómense siempre quatro de las sobredichas partes, y
esta distancia cabrá tantas veces justas en el círculo, quan-
tos lados tiene la Figura que se quiere inscribir. Exemplo.
Quiero inscribir un pentágono. Divido el quadrante del
círculo dado en cinco partes iguales ; tomo con el compás
las quatro , y esta distancia será el lado de la Figura de 5.
lados. Si se dividiese en seis partes , y se tomasen las qua-
tro , el intervalo de estas seria el lado del exágono, y así
de los demás polígonos.
^ PROP. XXIII.
Describir una Figura oval dado el mayor diámetro.
Fig. 25. 26. y 27.
1 >a Figura oval se puede formar d con círculos que se
cortan , que se tocan d que están separados. Descríbe-
se pues del modo siguiente. Sea el mayor diámetro de un
ovalo AB; tómense los puntos C y Q igualmente distantes
de los extremos A y B ; y desde los mismos puntos con
abertura arbitraria hágase la decusacion E; desde E por los
puntos C y Q tírense las ECI, EQH , y puesto el pie del
compás en E, con el intervalo El, d EH descríbase el ar-
co IH ; hágase la misma operación á la otra parte , y que-
dará formado el ovalo con círculos iguales y separados,
como en la Fig. 27. que se tocan , como en la Fig. 26. 6
que se cortan como en la Figura 25.
PROP. XXIV.
Describir un óvalo dado el mayor y menor diámetro*
Fig. 28.
Oea C A el mayor diámetro , y DQ el menor. Operación,
Del punto F medio de CA , con el intervalo FA descrí-
base el semicírculo ABC ; divídase la distancia BD en
tres partes iguales; y una de estas partes báxese desde D á
E : de los puntos A y C como centros , con el intervalo
FE háganse los arcos GI , HK : de los puntos G y H con
EíWipafr.Tolio i?
Libro Primero. Xj
la misma abertura descríbanse los arcos AK y CI , que
corten á los primeros en los puntos I , K , de los quales co-
mo centros, con la distancia IK háganse dos arcos, que se
crucen en Q; y finalmente , del punto Q con la distancia
QI , hágase el arco IDK ; y haciendo la misma operación á
la otra parte, quedará formada la Figura oval. Juzgo , que
estos problemas bastarán para que el Arquitecto pueda exe-
cutar todas las operaciones que se suelen ofrecer.
CAPITULO II.
EXPLICANSE LOS ORDENES DE
Arquitectura en general 5 y ¡as partes ó cortes
que les suelen componer.
o,
rden de Arquitectura es : Un compuesto de diferentes
ornatos di un edificio , que tienen buena proporción entre
sí , y unidos forman un cuerpo entero , fuerte y agrada-
ble á la 'vista. Este compuesto puede variarse notable-
mente de cinco modos ; y de esta variación resulta la di-
visión común de los cinco ordenes, Toscano , Dórico , Jó-
nico , Corintio y Compuesto. Mas adelante trataremos de
cada uno de ellos en particular.
PROP. XXV.
Del Pedestal , Coluna , Cornijón y de otros miembros prin-
cipales , qtté componen estos tres cuerpos.
Estampa 5.
JL- 4[
'a coluna , que es el cuerpo mas principal de los que
componen el orden de Arquitectura , representa la Fi-
gura de un hombre d de una muger ; así pues , como en
algunas Provincias incultas los hombres y mugeres van
desnudos y en otras vestidos , así en algunas fábricas se
acomodan colunas adornadas d vestidas , y en otras des-
midas. La coluna desnuda representa al hombre d muger
C
x$ Arquitectura Ovil.
si a adorno ni vestido; y así consta solamente de basa , que'
representa sus pies , de caña , que significa sus ^cuerpos , y
de chapitel , que la hermosea como cabeza. La coluna
adornada representa á la muger o al hombre vestidos de
gala ; por eso pues , así como para vestir á estos se les po-
nen unos zapatos o' chinelas á los pies , y un sombrero en
la cabeza , así para adornar á aquella se le pone un Pedes-
tai debaxo de su basa , y un Cornijón sobre su chapitel,
que representan los zapatos , chinelas y sombreros con
que se calzan y cubren las personas.
La Figura 12. representa la colocación de estas par-
tes , que se componen de otras mas pequeñas , y se notan
con las letras siguientes.
Pedestal es el solido AH , que se llama así , porque
viene á ser como el pie del edificio. Componese de tres
ornatos , que son Basa , Neto y Cornija. La Basa es AI;
el Neto es IC , y la Cornija es CH. Debaxo de la basa del
pedestal se suele poner una piedra quadrada ; llamada So-
colo , que asienta inmediatamente sobre el suelo. Puede el
Arquitecto dar á esteso'colo la altura que le pareciere; por-
que la simetría de la obra se cuenta de la basa o pedestal
que carga sobre este socolo , hasta la última moldura en
que remata el cornijón.
Pónese sobre el pedestal la coluna FE. Consta esta de
tres miembros , que son Basa , Caña 6 Scapo y Chapitel.
La Basa , es HF ; Caña 6 Scapo FO ; y Chapitel OE.
Asienta sobre la coluna el Cornijón EP , al qual ador-
nan tres partes, que son el Arquitrabe EN ; el Friso NQ;
y la Cornija QP. Cada una de estas partes se adorna y her-
mosea con otras mas pequeñas , cuya formación explicaré
en la proposición siguiente.
PROP. XXVI.
JExplícanse las molduras , que suelen adornar los cinco ór-
denes de Arquitectura. Estampa 5.
Y Je las molduras , que suelen adornar algunas partes de
los edificios , unas son grandes , como Óvalos o Qiur-
. " Libro Primero, ig
fus-Boceles , Cimacios-Lesbios , Golas , Talones , Abacos,
Toros , Antechinos , Boceles , Coronas y Escocias ú Des-
ganes : Otras pequeñas , como Filetes o Lístelos , Astra-
galos , Contarlos y Junquillos.
Filete ó Lístelo es una moldura lisa y paraleldgrama
rectángula, como Fig. i. Su delineacion es la misma que
la del paraleldgramo rectángulo.
Astr ágalo es una moldura circular y convexa , como
Fig. 2. Es algo menor que el Bocel. Algunos llaman As-
tragalo á dos de estas molduras juntas , dando á cada una
de por sí el nombre de Tondino 6 Junquillo. Sirven estas
molduras para coronar y separar las grandes, dándoles con
esta separación mayor realce y hermosura.
Bocel es un corte circular y convexo , mayor que el
Tondino , y menor que el Toro ó Cordón. Ambos se des-
criben haciendo en los extremos de un paleldgramo un se-
micírculo , como se vé en el Bocel de la Fig. 3. y en el
Toro de la Fig. 4.
Escocia , Media-Caña 6 Desván es una moldura
co'ncava , como la de la Fig. 5. : su delineacion se expli-
cará mas adelante.
Quarto-Bocel , Ovalo ó Echino es una moldura con-
vexa , cuyo contorno suele ser una quarta parte de círcu-
lo. Descríbese de este modo Fig. 6. Alargúese la línea HC
del paraleldgramo BCHD hasta F , de suerte que CF sea
igual á la línea oculta d punteada CB : del punto C con la
distancia CF d CB descríbase el quadrante FB , y se ten-
drá lo que se pide.
Antechino ó Esgucio es una moldura contornada por
lo ordinario de la concavidad de un quadrante de círcu-
lo Fig. 7. Delinease haciendo un paraleldgramo , cuyos
lados sean tan largos, quanto ha de salir fuera la parte su-
perior del Antechino : después del punto D , con la dis-
tancia DC hágase el quadrante CE , y quedará descrito
el Esgucio ó Antechino.
TLVTalon , como se vé en las Figuras 8, 8. es una moldu-
ra compuesta de dos arcos encontrados. Puede ser recto d
reverso, según el modo de colocarle. Fdrmanse de este mo-
C2
¿o Arquitectura Civit.
do: Tírese la línea punteada HI: divídase por medio en C:
sobre la línea HC hágase el triángulo equilátero HEC; y
del punto E con la distancia EC hágase el arco AC : sobre
la otra mitad IC hágase el triángulo eq.iilátero CIF ; des-
críbase con el intervalo Fí del punto F el arco CI , y
quedará descrito el Talón.
La Gola es como un papo de paloma Fig. 9. Formase
dividiendo por medio las líneas punteadas , y formando
los triángulos equiláteros , como se dixo del Talón.
Corona es una moldura paralelógrama rectángula , ma-
yor que todas las otras ; y suele rematar en una copada,
que recibe al lístelo ú otro qualquiera corte , que asienta
sobre tWz.Fig. 10.
Abaco es una moldura quadrada , que asienta sobre el
echino d quarto bocel , que se suele poner en el chapi-
tel. Su figura se verá mas adelante.
El Talón coronado con un Filete se llama Cimacio-
Lesbio. ■
La bolada d proyectura de estas molduras no sue-
le exceder á su altura sino la de la corona , que como es el
corte mas principal , y el que señorea en la cornija , es pre-
ciso que su bolada d proyectura sea mayor que su altura.
Todas estas molduras han de tener sus alturas diferentes,
para que de este modo las menores hagan con su compara-
ción mas garbosas á las mayores. Una misma moldura nun-
ca se ha de repetir sobre otra del mismo género inmediata-
mente , como por exemplo , sobre Talón nunca se ha de po-
ner otro Talón , aunque esté separado con un Filete ; por-
que si se repite una moldura sobre otra semejante , no se
halla en los miembros aquella agradable variedad que tan-
to satisface á los ojos. La corona nunca se ha de omitir
en la cornija (aunque se halle omitida en el Templo de la
Paz de Roma ) por ser de ella el miembro mas esencial.
Libro Primero. 21
PROP. XXVII.
Explícanse los ornatos que suelen hermosear estas molduras»
Estampa 5.
Riendo casi infinitos los ornatos que se entallan en las
molduras , he dado en la Estampa 5. solamente los mas
usados y mas convenientes á cada moldura en particular,
prefiriendo los de Viñola á los de los otros Arquitectos,
por ser de mejor gusto , y mas agradables á la vista. Pero
por quanto el Arquitecto puede variar estos labores á su
discreción , explicaré lo que debe observar.
Habiendo de ser la Arquitectura proporcionada al lugar
que adorna , deben repartirse los ornatos tan á proposito,
que manifiesten todos el juicio del Arquitecto,)' el uso del
edificio. Así vemos , que los antiguos no los emplearon á
caso ; pues por sus menores fragmentos conocemos gua-
les eran sus Templos , Basílicas, Arcos Triunfales , y otros
edificios , que mas servían de magnificencia , que de publi-
ca utilidad. Pero hablando solamente de aquellos ornatos
que enriquecen las molduras, digo , que son Indiferentes ó
Signific atibóos. Los indiferentes se labran en las molduras,
sin ningún orden ni conseqüencia. Los significativos d
simbólicos deben ser propios para dar á conocer el uso, y
á quien está dedicado el edificio ; como si se hiciese un
Templo á San Lorenzo , y se labrasen Parrillas en sus
molduras , serian las Parrillas un ornato significativo del
Martirio de este Sarto , y de que es suyo este Templo.
Los ornatos tanto indiferentes como simbólicos, se en-
tallan de relieve sobre las molduras, o se cavan en ella*:. En*
túllanse de medio o baxo relieve sobre las molduras co:.e. -
vas, como son las Escocias, Antechinos, &c. Cávanse denrro
del macizo en las molduras convexas , como son Talones,
Golas , &c. Los adornos ó labores mas comunes, que se em-
plean indiferentemente, son los Óvalos , Agallones, Flores,
Hojas, Frutas, Cuentas, Perlas , &c Estos labores se han ie
repartir con gran arte, para que las molduras parezcan lige-
ras y hermosas , y no pesadas y confusas. La regla geiie*
ti Arquitectura Civil.
ral para esto es , que las molduras estén labradas y lisas al-
ternativamente; esto es, una labrada, y otra lisa, porque de
este modo la llanura de las lisas hace resaltar mas á las la-
bradas , de cuya armonía quedan muy satisfechos los
ojos. Todos los ornatos, como óvalos , agallones, cuente-
zuelas , y los demás que enriquecen las molduras deben
corresponder á plomo los unos sobre los otros , y los ma-
yores , como modillones ó canes y dentellones , regulan
los mas pequeños. Débese procurar , que los ornatos con-
vengan á los ordenes, de suerte que los mas ricos se han de
emplear en los ordenes mas delicados, como en el Corintio
y Compuesto , siendo desproporcionados,para el Dórico y
Toscano. También se debe procurar que todas las partes
estén adornadas con proporción , de modo que no haya
parte ninguna sin adorno , quando las otras están enrique-
cidas excesivamente ; porque sacando la Arquitectura sus
proporciones del cuerpo humano , le deben ser tan conve-
nientes los adornos , como al cuerpo humano los vestidos.
Ademas de estos ornatos hay otros, los quales esculpían
los antiguos en los Frisos y Arquitrabes, representando en
ellos sus historias, instrumentos militares, y misterios de su
falsa Religión. En lugar de estos se suelen poner ahora imá-
genes de Querubines , de Virtudes y otros atributos de
nuestra Religión , que ademas de la hermosura que con-
tienen , instruyen á quien les mira. Pero se debe observar,
que quando todos estos ornatos están en la parte de afuera
de los edificios , deben tener mas relieve que quando están
en la parte de adentro, contribuyendo á esto mucho lagran-
deza de la fábrica. Lo que he dicho es lo que generalmente
se debe observar en las molduras, dexando la observación
de muchas particularidades al buen gusto y discreción del
Arquitecto.
PROP. XXVIII.
Explícase la proporción de los tres cuerpos , Pedestal, Colana,
y Cornijón. Estampa 5. Fig. 12.
D
el Pedestal poco d nada dixeron los antiguos : pe-
ro yo siguiendo á Viñola , Daviler y otros, doy al pe-
y#w
"Kt^^wBjJ
Libro Primero. 23
destal la tercera, y al Cornijón la quarta parte de la colana
con basa y chapitel ( y esta es la proporción que guardan
ejstos tres cuerpos en todos los ordenes de Arquitectura);
de modo que teniendo la coluna con basa y chapitel doce
partes , tendrá quatro de estas el pedestal, y tres el corni-
jón ; de que se sigue , que dividiendo la altura que ha
de ocupar el orden con pedestal en 19. partes iguales,
4. de estas serán para el pedestal , tres para el corni-
jón , y las 12. restantes para la coluna. Si el o'rden no
llevase pedestal, dividiendo la altura de la obra en 5.
partes iguales , 4. partes de estas serán para la coluna , y
la quinta par a el cornijón. Para practicar esta propor-
ción , suelen valerse los Artífices de una medida deter-
minada , que llaman Módulo. Este es el semidiámetro
del imo scapo , que es la parte inferior de la colima. Re-
pítese muchas veces para dar la debida medida á los cuer-
pos mayores : y se divide en 12. d 18. partes , para de-
terminar la m edida de los cuerpos menores.
E
CAPITULO IIL
DEL ORDEN TOSCANO.
[I o'rden Toscano es el mas fuerte y menos usado de
todos los o'rdenes de Arquitectura. Su idea es de un hom-
bre muy robusto y desaliñadamente vestido. Llámase
Toscano y ó por ser toscas y mal labradas las colunas, d
por haberse yiventado en la Toscana. De este orden no
ha quedado ningún fragmento antiguo , del qual se pueda
inferir la proporción de sus cuerpos ; y así ha sido pre-
ciso á los Arquitectos valerse de la autoridad de Vitruvio,
que en el cap. 7. del lib. 4. explica la altura que ha de te-
ner la coluna Toscana , de la qual se saca la proporción
del Pedestal y Cornijón , que se declara en la proposi-
ción siguiente.
24 Arquitectura Civit.
PROP. XXIX.
Explícase la proporción y simetría del orden Toscano»
Estampa 6.
Supongo lo primero , que el Módulo , que es el semidiá-
metro del imo scapo de Ja coluna , representado en la mi-
tad de la línea MM Fig. i. en este orden y en el Dóri-
co , se divide en 12. partes iguales.
Supongo lo segundo , que aunque las colunas Toscanas
se suelen fabricar sin pedestal , poniendo en su lugar un
socolo , se pueden fabricar con él , y así explico también
su proporción. Esto supuesto
Digo Fig. 1./ 2. que la coluna con basa y chapitel
consta de 14. módulos , ó de siete diámetros de su imo
scapo $- su pedestal tiene 4. módulos y 8. partes , que es el
tercio; y su cornijón 3. módulos y medio, que es elquarto
de la coluna con basa y chapitel. De que se sigue, que to-
da la altura del orden Toscano , quando lleva pedestales,
será 22. módulos y 1. partes ; y quando no les lleva , 17.
módulos y medio. Estos módulos se reparten de este modo.
La Basa del pedestal tiene 6. partes.
Neto ó Stilobata 3. módulos y 8. partes
Cornija del pedestal 6. partes.
La Basa de esta coluna es la misma que la de la coíuna
Trajana , y tiene un módulo.
Scapo ó Caña de la coluna 12. módulos.
Chapitel un módulo.
Arquitrabe un módulo.
Friso un módulo y 2. partes.
Cornija un módulo y 4. partes.
Algunos dan menos altura al pedestal y coíuna , y erl
lugar de la basa y cornija que se vén en el pedestal , ponen
unas ftxas llanas ; mas lo arriba dicho es lo mejor , porque
aquella medida da mayor garbo á todo el cuerpo de Arqui-
tectura, y las faxas llanas que ponen por términos del pe-
destal , hacen demasiado rústica la obra Toscana : y así no
se deben practicar. Débese aquí advertir , que aunque las
Libro Primero. 2^
basas ¿c las colunas en todos los ordenes tienen un modu-
lo de altura, hay esta diferencia, que en los ordenes Tosca-
no y Dórico, se incluye en dicho módulo un lístelo en que
remata la coluna por la parte de abaxo , pero no en los
otros tres. Este listelo , aunque es parte de la basa , se hace
de Ja misma piedra de que se labra la coluna , como lo
saben y practican los sabios Arquitectos.
PROP. XXX.
Hallar la cantidad del módulo del orden Toscane.
Estampa 6.
V,
éase quantos son los pies d palmos de altura , que
ha de ocupar el cuerpo de Arquitectura , desde la basa
del pedestal quando le lleva la obra , d de la basa de la
coluna quando no lleva pedestal , hasta el remate del cor-
nijón. Pártase esta altura por 17. módulos y medio quan-
do la obra no lleva pedestales, d por 22. y un sexto quan-
do les lleva ; y el número de palmos d pies que saliere en
el quociente será el modulo.
JExe?nj?lo. Se ha de fabricar un cuerpo de Arquitectura
de orden Toscano sin pedestales , y ha de subir 70. pal-
mos : parto pues 70. por 17. y medio , y hallo en el quocien-
te, que el modulo consta de 4. palmos justos. Si el cuerpo
de Arquitectura ha de tener pedestales , y su altura es 90.
palmos, parto 90. por 22. y un sexto , y el quociente dará
el modulo de 4. palmos y algo mas. Este modulo se ha de
dividir en 12. partes , y 'de esta división se ha de valer el
Artífice para labrar las piedras, según las dimensiones que
se declararán en la proposición siguiente.
El otro modo de hallar el modulo mas vulgar y común
entre los Arquitectos, que por lo ordinario no saben la re-
gla aritmética de partir es este : Tírese aparte una línea,
como C Fig. 4. : divídase esta linca con el compás , o con
la pantómetra en tantos pies d palmos quantos ha
de tener de alto el cuerpo de Arquitectura : hecho
esto divídase otra vez la misma línea , d para mayor
claridad otra igual , en tantas partes quantos módulos ha
D
1 6 Arquitectura Civil.
de tenerla obra, y una de estas partes será el modulo. Véa-
se esta parte quantos pies d palmos comprehende en la lí-
nea que se dividid primeramente , y de tantos pies o pal-
mos constará el modulo , quantos ocupare la parte dicha.
Exemplo. Supongamos que un cuerpo de Arquitectura sin
pedestales consta de 70. palmos, y quiero por este segundo
modo saber la magnitud del módulo. Operación. Fig. 4.
Tírese la línea C : divídase esta en 70. partes iguales , que
serán los 70. palmos que ha de tener de alto el cuerpo
de Arquitectura : vuélvase otra vez á dividir esta misma
línea, d por mayor claridad otra igual, como D en 17.
partes y media , y una de estas 17. partes , que consta
de 4. palmos , es la magnitud del modulo. Si la obra
llevare pedestales se hará Ja última división de la línea en
22. partes y un sexto, como consta de lo dicho.
PROP. XXXL
E xplícanse las alturas y voladas ó proyecturas de las mol-
duras que adornan al orden Toscano*
Estampa 6.
P
uede el Arquitecto variar estas molduras , y substituir
en lugar de ellas otras á su gusto ; pero debe siempre pro-
curar , que su altura sea igual á la que tienen los cortes si-
guientes, para que sumadas todas las alturas hagan los 22.
módulos y 2 partes quando lleva pedestales ; y los 17.
módulos y medio quando no les lleva , que son los mó-
dulos que debe tener el orden Toscano , como se dixo en
la proposición 29. La volada o proyectura de las molduras
del pedestal y coluna , se cuenta en todos los ordenes de
una línea , que pasa por medio del pedestal y coluna. Esta
línea se llama exe , y aunque no se vé por lo ordinario en
los perfiles , no dexa de tirarse en ninguno , ya sea oculta,
d ya punteada, por lo mucho que facilítala exacta delinca-
ción de las molduras. Exprésase en la línea OO de la Fig. r.
La proyectura de las molduras del cornijón no se cuenta
del exe OO Fig. 2. prolongado , sino de la línea FH , que
se continua recta, sin entrarse mas adentro, ni salirse mas
Libro Primero. 27
afuera por el Friso del chapitel de la colima , Arquitrabe
y Friso del Cornijón , hasta mas arriba de la Cornija. Esta
línea después de trazada la coluna se suele también tirar
oculta; y de ella hacia fuera se trazan las molduras ,y hacia
dentro se hace el macizo de la obra. La altura y volada de
las molduras se expresa en partes de modulo dividido en
12. partes iguales. Hállase todo esto practicado en las Fi-
guras 1. y 2. advirtiendo, que las alturas se vén expresadas
entre dos líneas , que en la parte inferior ó superior tienen
la letra A , y las proyecturas d voladas la letra P.
Pedestal, F'ig. 1.
A. Plinto: su altura 5. partes: proyectura 20. partes y media.
B. Filete : altura una parte: proyectura 18. partes y media.
C. Neto ó Dado del pedestal : altura 3. módulos : proyec-
tura 16. partes y media
D. Talón recto : altura 4. partes : proyectura 20. partes.
JE. Mocheta ó Listón : altura 2. partes : proyectura 20.
partes y media.
Basa de la colima. Fig. 1.
F. Plinto : altura 6. partes : proyectura 16. partes y media.
Cr. Toro 6 Cordón : altura 5. partes : proyectura 16. par-
tes y media.
H. Orla 6 Listelo : altura una parte : proyectura 13. par-
tes y media. Esta orla es siempre de la misma piedra que
el cuerpo de la coluna, aunque se incluya en el modulo
de la basa que se hace de otra piedra.
Debaxo de la Figura 1. he delineado la mitad de la
planta del pedestal y de la basa de la coluna , expresando
en ella del modo que se puede el plano d planta de sus
principales molduras , á fin de mostrar mas claramente la
volada de las molduras; y el macizo que tienen el pedestal
y coluna , quando se fabrican islados d sin pai ástades, como
se acortumbra en los Claustros, Fachadas y Retablos de los
Altares ; y para que el artífice quando fuere menester sepa
trazar la planta de estos cuerpos , que suelen resaltar sobre
el macizo de las paredes de los Templos y Palacios.
Coluna. Fig. i.y2.
La Caña 6 scapo de la coluna tiene de altura 12. irid-
ia
2$ Arquitectura Ovil.
dalos : su proyectura en la parte inferior d imo-sca-
po es el modulo que se extiende formando una garbosa
copada , hasta juntarse con la orla en que remata por
la parte de abaxo.
D. Fig. 2. es el Sumo-Scapo 6 Vivo de la coluna por la
parte de arriba : su proyectura 9. partes y media.
E. Colarino de la coluna : su altura media parte : su pro-
yectura 10. partes.
G. Tondino 6 Ast rúgalo : altura una parte : proyectura 1 r.
partes. Estas dos últimas molduras son parte de la ca-
ña , y se incluyen en sus 12. módulos.
Chapitel. Fig. 2.
X. Hipotraquelio o Friso del chapitel : altura 4. partes;
proyectura .9. partes y media.
V. Filete :altura una parte: proyectura 10. partes y media,
N. Quarto-Bocel ó Ecliino : altura 3. partes : proyectura
ío,. partes.
M. Abaco: altura 3. partes: proyectura 13. partes y media.
L. Lista del Abaco:ahura una prarte:proyectura impartes y
media. Debaxo de la porción de la coluna que se vé en la
Figura está la planta del chapitel, en la qualse vé la pro-
yectura de sus principales molduras con mayor claridad.
Cornijón. Fig. 2.
Ahora se cuenta la volada de las molduras de la línea
recta FH, que termina el Sumo-Scapo, Arquitrabe y Friso
como se dixo arriba.
F. Arquitrabe : altura 10. partes: proyectura la misma que
la del sumo-scapo. En la parte superior del Arquitrabe
se hace una copada que recibe el filete que se sigue.
"B. Tenia ó Lista del Arquitrabe : altura 2. partes : vola-
da 2. partes.
S. Friso: altura 14. partes: proyectura como el Arquitrabe,
P. Talón recto : altura 4. partes : volada 4. partes.
Q. Listoncillo: altura media parte:volada4.partesy media,
R. Corona : altura 6. partes : volada 14. partes. En el pla-
no orizontal de debaxo de la corona se cava una canal,
que aligera el peso de este miembro; y se hace una mo-
cheta pendiente que guarda del agua á todo el edificio.
Libro Primero. 29
0. Filete : altura media parte : volada 14. partes y media.
C. Junquillo : altura una parte : volada 15. partes.
1. Ovalo ó Quarto- Bocel: altura 4. partes : volada 18. par-
tes , d modulo y medio ; y así la volada de la cornija
en este orden , es dos partes mayor que su altura.
PROP. XXXII.
Explícase la disposición de los Entrecolunios y
y la proporción de los Arcos.
E,
L¿ ntrecolunios son los intervalos que hay entre coluna
y coluna en los colunarios o' series de colunas que ador-
nan los Claustros , Peripterios , Corredores y Peristilios.
Estos intervalos no son siempre unos mismos , y así va-
rios serán los entrecolunios. Vitruvio señala cinco espe-
cies , que son el Pigndstilo , el Eustilo , el Sístiio , el
Diástilo y el Aredstilo. El entrecolunio Pigndstilo es
aquel cuyas colunas distan entre sí tres módulos. El Sísti-
io es el espacio de 4. módulos. El Eustilo de 4. módulos
y medio. El Diástilo de 6. módulos. El Aredstilo de 8.
módulos. Según todas estas distancias disponían les anti-
guos los colunarios en sus Templos, Basílicas , Pórticos,
Anfiteatros y otros edificios públicos. Pero ahora siendo
la planta de los Templos y Palacios modernos muy di-
ferentes de la antigua, se ha variado también la disposi-
ción de los entrecolunios , y es la que se sigue.
Los colunarios se hacen d con arcos d sin ellos. Quan-
do se hacen sin arcos como Fig. 3. Estampa 6. han de ser
cortos los entrecolunios ; porque las piedras que se colo-
can en la parte del Arquitrabe, correspondiente al entre-
colunio , si este se hace largo , se rompen con facilidad , no
pudiendo sustentar tanto peso , como suele cargar sobre
ellas. Vitruvio dice , que este entrecolun io en el orden
Toscano puede ser Aredstilo, d de 8. módulos ; pero ahora
no se admite tanta distancia, porque no se hacen los Arqui-
trabes de madera en este orden , como se soli an en tiempo
de este célebre Arquitecto. Viñolá , á quien siguen muchos,
da 6. módulos y medio al entrecolunio ; pero se d<*be ad-
3 o Arquitectura Civil.
vertir, que este Arquitecto contó los 6. módulos y medio
del exe de las colunas. Yo siguiendo al P. Miliet , Daviler
y otros , le doy 4. módulos y 2. tercios, que es una dis-
tancia muy proporcionada.
Si los col únanos se hacen con arcos , la buena propor-
ción del arco determina los entrecolunios. Para lo qual su-
pongo lo primero , que en todos casos la altura del claro
del arco ha de tener con su anchura dupla proporción , ó
algo mayor. Supongo lo segundo , que los arcos pueden
mover de las parástades , que están arrimadas á las colunas,
d también del mismo chapitel de las colunas. Supongo lo
tercero , que en los dos casos dichos pueden las colunas
llevar pedestales , ó carecer de ellos. Supuesto esto
Digo Estampa 7. si los arcos asientan sobre las parásta-
des ó pies derechos , en los quales están entregadas las
colunas , se" dispondrán de este modo los entrecolunios:
dense á las parástades PR 3. módulos de ancho , de los qua-
les dos sirven para la coluna ó pilastra , y medio á cada
parte para las jambas, ó alas D de la parástade que recibe
el arco : quítese de la altura IF igual á la altura de la colu-
na con basa y chapitel un módulo , y la restante altura
HF , que en este caso es 13. módulos , será el claro d luz
del arco. La mitad de esta altura será el ancho RR del ar-
co , que se describe así: en las jambas D á altura de 8. mó-
dulos y 9. partes hágase la imposta E de un módulo de
altura , y 3. partes de proyectura. Continúese la línea su-
perior M oculta de la una imposta , hasta la letra C de la
otra imposta correspondiente : divídase esta línea MC en
dos partes iguales en A ; y con el intervalo AC d AH se
delineará el arco que por la parte de afuera se circuye con
una arquivuelta , que suele tener las mismas medidas y
molduras que la imposta, que en este caso es una sola fa-
xa , como se vé en la Figura.
Si las colunas arrimadas d entregadas en el macizo de
las parástades llevasen pedestales , se obrará así : dense á
la parástade Estampa 8. 4. módulos , 2. para la coluna , y
uno para cada jamba. De la altura del pedestal, y coluna
con basa y chapitel , que es 18. módulos y 8. partes, quí-
h
WW^WWWjWffiHitvvittlwa^arTOWiU'MiiiiM iiii n 111 i miiiiui|'in i i )i|li)nn
Jfoftth'. íAUdarJ* fculpat 2Jallrtk*
Libro Primero. 31
íese un modulo para la arquivuelta , que guarnece el ar-
co , y quedarán diez y siete módulos , y ocho parres pa-
ra el claro ó luz del arco. La mitad de esta altura será
la anchura del arco. La imposta ó chapitel de las jam-
bas d postes se hará á la altura de 12. módulos y 3.
partes ; danle 3. d 4. partes de proyectura , que son las
mismas que se deben dar á la arquivuelta. Finalmen-
te con el intervalo de 4. módulos y 5. partes , que es la
mitad de la anchura del claro , descríbase el arco , y
queda concluida la arcada ; y toda la obra tendrá de al-
tura en este caso 22. módulos y 2. partes.
Si el colunario se hace con colunas isladas sin pedesta-
les, el tercio de la coluna con basa y chapitel será el semi-
diámetro con que se ha de describir el arco. Añádase este
tercio á la altura de la coluna con basa y chapitel , y esta
suma será la altura del claro del arco , cuya mitad será ei
entrecolunio de dicho arco ; y siendo la altura de coluna
con basa y chapitel 14. módulos , será el semidiámetro
del arco 4. módulos y 8. partes, que es el tercio. La suma
de estas dos cantidades , que es 18. módulos y 2. tercios,
es la altura del arco , y 9. módulos y un tercio que es
su mitad , es el entrecolunio. La arquivuelta tiene un
modulo de altura , con las mismas molduras que antes
dixe. Si á la altura del arco se añade este modulo de
la arquivuelta , y 3. módulos y medio del cornijón , que
carga sobre dicha arquivuelta , será toda la altura de la
obra 23. módulos y 2. partes.
Si llevaren pedestales las colunas isladas, la tercera par-
te del pedestal y coluna será el semidiámetro del arco:
siendo pues la altura del pedestal y coluna 18. módulos y
8. partes , será su tercio 6. módulos y casi_3. partes ; y
con esta distancia se describirá el arco. Añadidos los 6. mó-
dulos á los 18. módulos y 8. partes , será la suma 24. mó-
dulos y 11. partes la altura del arco , cuya mitad 12. mó-
dulos y 5. partes y media será el entrecolunio. La arqui-
vuelta del arco tiene un modulo, y el cornijón 3. módulos
y medio , que sumados con los 24. módulos y 11. partes
será la suma 29. módulos y 5. partes; y esta es la altura de
32 Arquitectura Civil.
todo el cuerpo de Arquitectura. De estos dos casos no he
puesto Figura, porque se entienden fácilmente con lo dicho.
Aquí se han de advertir dos cosas. La primera , que
muchas veces los Arquitectos para hacer mas rustica esta
obra Toscana , ponen á trechos en sus colunas o pilastras
algunos bosages , que son unos faxones resaltados que las
circuyen ; pero entonces se debe dar un modulo de altura
mas a la coluna , para que su altura sea proporcionada con
su crasicie, aumentada con los bosages o almohadillas cir-
culares. La segunda, que quando el colunario lleva paras-
tades , se podrá continuar la basa de la coluna d pedes-
tal por la frente de la parástade , y aun por sus lados,
como se vé en la Estampa 8.
CAPITULO IV.
DEL ORDEN DÓRICO.
E
fl orden Dórico es el mas antiguo de todos los or-
denes de Arquitectura. Su idea es la de un valeroso y
bien dispuesto Soldado , que suele tener de altura siete
pies de los suyos ; así la coluna Dórica tiene de altura
y. diámetros de su pie d imo-scapo. Hace parecer este
orden muy magestuosos y magníficos los edificios. Por es-
ta causa los Arquitectos Griegos le executáron en las mas
suntuosas fábricas que erigieron , como en el primer Tem-
plo dedicado á la Diosa Juno , en el de Júpiter Olím-
pico , en el de Apolo Deifico , y en el de Minerva de Ate-
nas. Del mismo modo le usaron los antiguos Romanos,
como se vé en el Teatro de Marcelo , en el Arco Triunfal
de Verona , en el Teatro Vicentino , y en el Templo de
Marte , que son las principales obras Dóricas que nos
quedan. Asimismo le practican en nuestros tiempos fre-
qüentemente los modernos, como se vé en el Escorial , en
el Palacio de Lucemburgo, en el Palacio Farnesio de Ro-
ma , y en otras innumerables fábricas.
Libro Primero. 3»
PROP. XXXIII.
Explícase la proporción y simetría del orden Dórico.
Estampa 9.
L
'os antiguos , bien lejos de dar pedestal i las colunas
de este orden , las dexáron sin basa , como se vé en los
edificios que quedan de los antiguos Romanos. Pero los
modernos juzgan , que el no tener basa las colunas Dó-
ricas era abuso de la antigüedad , y así las calzan ya , no
solamente con su basa , sino también con su pedestal , con
lo qual queda ya este orden con la misma entereza que los
demás. Su proporción y simetría es la que se sigue.
Tiene la coluna con basa y chapitel 16. módulos, Fig.
i.y 2. De estos tiene 4. el cornijón , que es el quarto v <r.
módulos , y 4. partes el pedestal , que es el tercio. Estos
módulos se distribuyen así.
Basa del pedestal 10. partes.
Neto ó Stilobata 4. módulos.
Cornija del pedestal 6. partes. *
Basa de la coluna un módulo.
Caña ó scapo de la coluna 14. módulos.
Chapitel un módulo.
Arquitrabe un módulo.
Friso un módulo y medio.
Cornija un módulo y medio.
De que se sigue , que toda la altura de la obra Dóri-
ca sin pedestales será 20. módulos , y con pedestales 25.
módulos y 4. partes de las 12. en que se supone dividido
el módulo de este orden.
PROP. XXXIV.
Hallar la cantidad del módulo en este orden Dórico.
X ártase la altura de la obra, quando el cuerpo de Arqui-
tectura no lleva pedestales por 20 , y lo que saliere en el
quociente será el módulo ; como si la obra tiene de airo
60. palmos se repartirán 60. por 20 , y el quociente 3.
E
34 Arquitectura Civil.
palmos será la magnitud del modulo. Quando la obra lleva
pedestales tiene de alto 25. módulos y un tercio ; pártase
pues la altura que ha de ocupar el cuerpo de Arquitectura
por 25. y un tercio , el quociente será la cantidad del mo-
dulo. Cumo si el cuerpo de Arquitectura ha de ocupar la
altura de 76. palmos , se partirán los 76. palmos por 25
y un tercio , y el quociente 3. palmos , será la magnitud
del modulo. De otro modo se puede hallar la magnitud
del modulo , como se dixo en la proposición 30.
PROP. XXXV.
Explícanse las alturas y voladas ó proyecturas de las mol-
duras que adornan este orden Dórico.
Estampa 9.
X
amblen puede el Arquitecto en lugar de estas moldu-
ras substituir otras á su gusto , pero debe siempre pro-
curar que guarden la misma altura y proyectura que
los cortes siguientes.
Pedestal Fig. 1.
Plinto ó Socolo : altura 4. partes : proyectura 21. partes
y media.
Listón : altura -2. partes y media : proyectura ai. partes.
Talón reverso : altura 2. partes : proyectura 20. partes y
media.
Cordoncillo : altura 1. parte : proyectura 19. partes y
media.
Lístelo : altura media parte : proyectura 18. partes.
Isleto : altura 4. módulos : proyectura 17. partes.
Talón recto : altura 1. parte y media: proyectura 18. par»
tes y media.
Corona : altura 2. partes y media : proyectura 21. partes.
Filete : altura media parte : proyectura 21. partes y media.
Qiiarto- Bocel: altura 1. parte: proyectura 22. partes y media»
Filete : altura media parte : proyectura 23. partes.
Basa de la colima. Fig. 1.
A esta coluna no le señala basa Vitruvio , como consta
de lo dicho ; pero los Arquitectos modernos , que quieren
Libro Primero. ,?
que este orden tenga basa propia muy diferente de la an- *
tigiia , señalan la que se ve' en la Figura , que es de Vino-»*
Ja , por haber sido el primero que con acierto la executó.
Sus cortes son los siguientes.
Plinto : altará 6. partes : proyectura 17. partes.
Toro ó cordón : altura 4. partes : proyectura 17. partes
como el plinto.
Junquillo-, altura 1. parte : proyectura 15. partes.
Orla o Lístelo : altura 1. parte : proyectura 14. partes.
Coluna. Fig. 2.
Scapo 6 Caña de la coluna: altura 14. módulos: proyectura
en el imo-scapo un módulo : en elsumo-scapo 10. partes.
Por entrambas partes, esto es , tanto en el imo-sca-
po, como en el sumoscapo remata la caña de la coluna en
una copada , que se extiende en la parte de abaxo hasta
juntarse con la orla inferior ; y en la de arriba hasta unir-
se con la orla ó colarino , cuya altura es media parte : su
proyectura 11. partes.
Tondino : altura 1. parte : proyectura un modulo.
En todos los ordenes, menos en el Toscano, dieron los
antiguos un modulo de proyectura al Tondino; de manera
que quando hallan los modernos algún pedazo de coluna
sin su imo-scapo, con la proyectura del Tondino como mo-
dulo miden la altura y proyectura de las demás molduras.
La altura de estas dos últimas molduras se incluye en
los 14. módulos que ha de tener el cuerpo de la coluna;
pero no la altura de la orla inferior, que es parte de la ba-
sa , aunque se haga de la misma piedra que la coluna.
Chapitel. Fig. 2.
Hipotraquelio ó Friso del chapitel : altura 4. partes : pro-
yectura 10. partes.
C. Anuletos : altura media parte cada uno: la provectura
del primero 10. partes y media: la del segundo íi. par-
tes : la del tercero 11. partes y media.
tyiarto- Bocel : altura 2. partes y media: proyectura 13.
partes y media.
i. Cimacio ó Abaco : altura 2. partes y media : proyectu-
ra 14. partes.
Es
3 6 Arquitectura Civil.
Talón recto : altura i. parte : proyectura 15. partes.
Lístelo : altura media parte -.proyectura 15. partes y media,
La proyectura de estas molduras sobredichas , se ha
contado de la línea que pasa por medio del pedestal y
coluna : H de los cortes que se siguen en el cornijón , se
cuenta desde la línea que difine el sumo-scapo de la colu-
na, Arquitrabe y Friso del cornijón. Del mismo modo se
cuentan las proyecturas y alturas en los tres ordenes si-
guientes Jónico , Corintio y Compuesto.
Cornijón. Fig. 2.
El Arquitrabe tiene de altura un modulo , esto es, 10.
partes en el vivo , y 2. partes en la Tenia , cuya volada
es también 2. partes.
Friso : altura modulo j medio. Sus ornatos se explicarán
después.
Lístelo : altura 2. partes : proyectura media parte.
Talón recto : altura 2. partes : volada 2. partes y media.
Filete : altura media parte : proyectura 3. partes.
Q. Dentellones : altura 3. partes : volada 5. partes. La an-
KVthurá de estos dentellones es 2. partes , y dista el uno
del otro una parte.
Esgucio : altura media parte : volada 6. partes.
Corona : altura 4. partes : volada 18. partes y media.
Talón recto : altura 1. parte y media : volada 2. parres.
Lístelo: altura media parte : volada 20. partes y media.
Antechino 6 Esgucio : altura 3. partes : volada 20,. partes
y media.
Filete : altura 1. parte : volada 2. mo'dulos.
Con que toda la altura de la cornija será modulo y
medio, y su volada 2. módulos. El perfil de este chapitel,
y cornijón es sacado del Teatro de Marcelo , cuyos Den-
tellones convencen , que no fué Vitruvio , como algunos
piensan , el Arquitecto de esta fábrica, porque este Arqui-
tecto no admite dentellones en la cornija Dórica, como les
tiene este Teatro. Ademas de esto , siendo Virruvio ya
viejo quando compuso sus diez libros de Arquitectura, no
hubiera dexado de hacer mención de un edificio tan consi-
derable , así como la hizo de la Basílica de Fano, que es la
Libro Primero. 37
única fabrica , que sabemos sea de este Arquitecto , de la
qual no queda ya ningún vestigio.
Ornatos del Cornijón. Fig. 2.
En el Friso se ponen los Triglifos 2. , que son unos
listelos separados con unas canales. Representan como
dixe al principio los cabos de las vigas que asientan so-
bre el Arquitrabe; y porque habiendo colunas descansarian
sobre ellas las vigas , por esta causa debe colocar el Arqui-
tecto los Triglifos , no en la misma extremidad del Arqui-
trabe , sino en medio del exe de las colunas , como veremos.
Los Triglifos tienen de resalte una parte ; de anchura un
modulo , que se reparte de este modo : Cada media canal
de la orilla tendrá una parte, las canales de en medio, que
forman un ángulo entrante constan cada una de dos partes;
los listelos que separan estas canales tienen también dos
partes ; y sumadas todas estas partes hacen doce , d un
modulo. El lístelo que está encima de los Triglifos , y
corre por todo el Friso , sigue el resalte de los Tríglifos»
que descendiendo de él , se continúan hasta la Tenia del
Arquitrabe , debaxo de la qual , y en correspondencia de
los Triglifos, se pone un Filete muy delgado , del qual
están pendientes seis gotas redondas , que tienen 2. partes
de altura , y algo mas de una parte de resalte d proyectu-
ra , que es. la misma del filete. Entre los Triglifos se de-
xan unos espacios quadrados , d casi quadrados , llamados
me topas , en los quales se suelen esculpir algunos ornatos
de medio o baxo relieve.
Estos ornatos casi siempre fueron significativos ; y así
los antiguos esculpían unas veces diversas armas , como
cotas militares , broqueles d escudos, espadas, aljavas con
flechas y celadas d morriones , para significar los despojos
de sus victorias ; otras veces cabezas descarnadas de toros,
y platos , que significaban los sacrificios que en sus Tem-
plos profanos ofrecían ; pero nosotros esculpimos en los
metopas algunos ornatos que representan algunas virtu-
des y prerogativas , o del Santo á quien se consagra el
Templo , d del Príncipe á quien se dedica el Palacio.
La colocación de los Triglifos y metopas ha de ser tan
3$ Arquitectura Ovir.
ajustada, que siendo estos quadrados, d casi qtiadrados, y
aquellos de un modulo, no ha de sobrar nada en el entre-
colunio , y en medio de cada coluna ha de corresponder
un Triglifo. Esta colocación tan ajustada como he dicho
tiene alguna dificultad; pero no por eso se debe despreciar,
porque los Triglifos y metopas son el distintivo del o'rden
Dórico , y así se debe poner en su exacta distribución to-
do el cuidado posible. Algunos Arquitectos dicen que esta
colocación d distribución de Triglifos y metopas tan ajus-
tada como se ha dicho , es un ornato que da mas enfado
al Arquitecto , que deieyte á los ojos que miran la fábri-
ca Dórica ; y añaden , que por esta razón los Arquitectos
omiten comunmente esta colocación , como se vé en el Co-
liseo de Roma , que no tiene ni Triglifos ni metopas , en
el Palacio de laChancillería de Roma, que es obra de Bra-
mante , en el Pórtico de la Plaza de la Iglesia de San Pe-
dro del Vaticano , que es obra del Caballero Bernini , y
en otros edificios muy suntuosos y magníficos.
De estos exemplares se valen los Modernos que no dis-
tribuyen como se debe los Triglifos y metopas. Pero es-
tos exemplares tienen muy poca autoridad ; porque el
Coliseo d Anfiteatro de Vespasiano , no se debe citar co-
mo un perfecto modelo de Arquitectura , sino como un so-
lo coloso de manipostería. El Palacio de la Cnancillería le
hizo Bramante, quando la Arquitectura no había llegado í
tan levantado punto como ahora se halla ; y el no estar
exactamente distribuidos los Triglifos y metopas del or-
den Dórico , que está en el Pórtico de la Plaza mayor del
Templo de San Pedro del Vaticano es , porque las colunas
que están en la parte interior de este Pórtico compuesto de
dos porciones circulares , están menos distantes que las
que están en la parte exterior : y así no se pudo hacer tan
ajustada como se debía la distribución en el Friso. Y quan-
do no fuera por estas razones, debíamos atenernos masa lo
que nos enseñan los ordenes Dóricos del Teatro de Mar-
celo, del Patio del Palacio Farnesio de Roma , que es obra
de Miguel Ángel, de la Procura nueva de San Marcos de
Venecia, que es obra de Scamozi , y de la Basílica de Vi-
Libro Primero. 39
cencía , que es obra de Pal adió , en todos los quales están
los Triglifos y metopas distribuidos con toda exactitud.
Quantos hayan de ser los Triglifos y metopas , se verá ha-
blando de los entrecolunios.
La Figura 1. de la Estampa 10. es el plano orizontal o
paflón de la cornija , con los labores y gotas que la her-
mosean ordinariamente. En el plano de la corona se cava
una canal como E, y se hace una mocheta pendiente como
F, quando este orden se fabrica expuesto á las lluvias, para
que la agua no pase de la corona al Friso ni Arquitrabe,
y se conserve la fábrica con grande integridad y limpieza.
La Fig. 2. es el paflón de otra cornija Dórica , que en lu-
gar de los Dentellones tiene una faxa llana con sus mu tu-
fos resaltados , en los quales están encapitelados los Tri-
glifos , como se verá en la Estampa 12. La letra A deno-
ta las gotas , la B la rosa , y la I el rayo con sus saetas.
PROP. XXXVI.
Explícase la disposición de los entrecolunios, , y la proporción
de los arcos en este orden Dórico.
Estampa 10.
,Q
uando el colunario no lleva arcos , como Fig. 3,
se dará al entrecolunio 5. módulos y medio , y de este
modo se podrán ajusfar en la parte del Friso corres-
pondiente al entrecolunio 3. metopas de modulo y me-
dio en quadro , y dos Triglifos de un modulo de an-
cho , sin contar los otros 2. Triglifos , que caen en me-
dio de las colunas ó pilastras. Si la fábrica fuere muy
grande , para asegurar el Arquitrabe se hará menor el en-
trecolunio , estrechándole 2. módulos y medio mas , de
suerte que entre coluna y coluna solo haya de distancia 3.
módulos, y de este modo queda en la parte del Friso cor-
respondiente al entrecolunio espacio suficiente para colo-
car en él 2. metopas de módulo y medio en quadro , y un
Triglifo de un módulo de ancho, sin contar los dos que
caen en medio de las colunas.
2 Quando el colunario consta de colunas y arcos , y
40 Arquitectura Civil.
mueven estos de las parástades , que están arrimadas á las
colunas , si estas no llevan pedestal Estampa 1 1, se dispone
de este modo el entrecolunio. Las parástades tendrán 3.
módulos de anchura , y ocupando 2. la coluna , quedará
para cada ala ó jamba medio modulo. Y porque en este
caso el cornijón asienta inmediatamente sobre la coluna,
quítense de la altura de esta con basa y chapitel 2. módu-
los , y quedarán 14. módulos para la altura del arco , cuya
mitad , que es 7. módulos, será la anchura del claro del ar-
co ; y añadiendo el medio modulo de cada jamba á los 7.
módulos dichos , tendrá de ancho el entrecolunio 8. mó-
dulos : y con esto se podrán distribuir en el Friso 4. me-
topas de módulo y medio en quadro, y 3. Triglifos de un
módulo cada uno , sin hacer cuenta de los dos Triglifos cor-
respondientes al medio de las colunas. La arquivuelta que
guarnece el arco tiene medio módulo de altura. De esta
hasta el Arquitrabe queda módulo y medio , lo que da
lugar á que por toda la obra se pueda continuar un cordon-
cillo con su File.te. En el ángulo que forma la vuelta del
arco con la coluna se suelen poner unos tableros triangu-
lares algo resaltados , que tienen esculpida en medio una
rosa , como lo demuestra la Estampa.
3 Quando las colunas de este género de entrecolunios
llevaren pedestales Estampa 12. se darán á las parástades 4.
módulos , y ocupando 2. la coluna , quedará un módulo
para cada ala ó jamba. La altura del pedestal y coluna es
21. módulos y un tercio ; quítese de esta altura un módu-
lo y un tercio , y quedarán 20. módulos para la altura del
claro del arco , cuya mitad , que es 10. módulos, es la an-
chura del arco. Añádanse á estos 10. módulos los 1 . módu-
los de las jambas, y la suma 12. módulos será el entrecolu-
nio ; y con esto se colocarán en el Friso 6. metopas de mó-
dulo y medio de altura , y 16. partes de anchura , y 5.
Triglifos de un módulo de anchura sin cortar los 2. que
corresponden ai medio de las colunas. Aunque de este mo-
do los metopas no sean en sí quadrados , lo parecen mirados
de abaxo; porque la vista siempre disminuye algo la altura.
Viñola para hacer los metopas perfectamente quadrados,
Libro Primero. 41
da á las parástades 5. módulos de anchura , lo que no debe
imitarse ; porque de este modo parecería la obra Dórica
mas rústica que la Toscana , á cuyas parástades da este
mismo Arquitecto solos 4. módulos , y también poique el
quinto módulo no es necesario , ni para la distribución de
los Triglifos , ni para la fortaleza de la obra.
Algunas veces «¡obre un mismo pedestal se ponen dos
colunas con sus basas separadas, como se vé en la una par-
te del entrecolunio Estampa 12. ; y en este caso se debe ob-
servar , que las dos colunas emparejadas disten entre sí 2.
módulos y dos tercios , para poder acomodar en el Friso
2. métopas y un Triglifo. Esto se entiende en este orden
Dórico , porque en los demás no es menester que estén tan
distantes. La imposta tiene de altura un módulo; la misma
tiene la arquivueita ; los cortes de entrambas se vén en la
Fig.2. Ai pie de las parástades se suele poner un socolo con
un cordoncillo y filete encima que las circuye. Adviér-
tase aquí , que la anchura de los postes ó lados de las parás-
tades ha de ser lo que menos 2. módulos, así en este orden
como en los demás. Alguna vez se les dará mas de 2. mó-
dulos de anchura, según el peso que ha de sustentar el arco.
Quando el colunario consta de colunas y arcos sin pa-
rástades ni pedestales , tendrá de altura el claro del arco
21. módulos y un tercio , y de anchura 10. módulos y 8.
partes, que es la mitad de la altura sobredicha. En este ca-
so los pies de los arcos cargan sobre los chapiteles de las
colunas , y el cornijón corre orizontalmente sobre la ar-
quivueita de los arcos , que es de un modulo. En el espa-
cio de este entrecolunio se colocan 6. Triglifos de un mó-
dulo justo cada uno , incluyendo los correspondientes al
medio de las colunas, y 5. métopas que tienen de anchu-
ra cada uno un módulo , ó. partes y 2. quintos. La altura
de toda la obra es en este caso 26 módulos y 4. partes. Por
este número se puede partir la altura de la obra, y eí quo-
ciente será la magnitud del módulo.
Quando las colunas de estos entrecolunios llevaren pe-
destales, se dará de altura al claro del arco 29. módulos,}''
de anchura 14. módulos y medio , y de esle modo se pon-
F
4*1 Arquitectura Civil.
drán en el Friso 7. Triglifos de un módulo de anchura , y 6.
mérropas que tendrán 1. modulo y 9. partes de anchura
cada uno. En los 7. Triglifos se incluyen los dos que caen
al medio de las colunas, como en el caso precedente se di-
xo. La altura de toda la obra es en este caso 34. módulos,
por cuyo número se parten los pies ó palmos que sube la
obra , y el quociente es la cantidad del modulo.
L
CAPITULO V.
DEL ORDEN JÓNICO.
ía idea de este orden es la de una gallarda y bien dis-
puesta Matrona : por esta causa la colima Jónica que la re-
presenta , ni tiene tanta groseza respecto de su altura, co-
mo la coluna Dórica , que representa á un Soldado ; ni
tanta delgadez como la Corintia , que representa á una de-
licada Doncella ; y así siendo la altura de la coluna Dóri-
ca con basa y chapitel 16. módulos , y la de la Corintia
20., será la altura de la coluna Jónica 18. módulos. Las pri-
meras fábricas de este orden fueron los Templos de Dia-
na, de Apolo y de Baco en Efeso, que tan celebrados fue-
ron de los antiguos. Los edificios Jónicos que al presente
nos quedan de mas autoridad , son el Teatro de Marcelo, y
el Templo de la Concordia. De estas fábricas antiguas han
sacado los Arquitectos modernos la simetría de las partes
de este orden, como se verá en las proposiciones siguientes.
PROP. XXXVII.
Explícase la proporción y simetría del orden Jónico.
Estampa 13.
JlJ e dicho, que la coluna Jónica con basa y chapitel
tiene 18. módulos de altura , y así el pedestal , que es el
tercio , tendrá 6. módulos , y el cornijón, que es el quar-
to , 4. módulos y medio. En este orden Jó'iico , y en los
dos siguientes Corintio y Compuesto, el modulo se divi-
¡llll!ll!!ill!íl¡l!¡lllí
Estamv a 12JE0I4 2
Libro Primero. 43
de en 18. partes iguales , que se reparten de este modo.
Basa del pedestal medio modulo.
Cornija del pedestal medio modulo.
Neto ó Stilobata 5. módulos.
Basa de la coluna un modulo.
Caña ó cuerpo de la coluna 16. módulos y un tercio.
Chapitel 12. partes , o dos tercios.
Arquitrabe un modulo y un quarto.
Friso un modulo y medio.
Cornija un módulo y tres quartos.
Con que la altura de un cuerpo de Arquitectura de
orden Jónico , no teniendo pedestales será 22. módulos y
medio , y teniendo pedestales 28. módulos y medio.
PROP. XXXVIII.
Hallar la cantidad del móaulo de este orden Jónico,
j^i llevare pedestales el cuerpo de Arquitectura , pártase
la altura de la obra por 28. partes y media , y lo que sa-
liere en el quociente será la magnitud del modulo. Exem-
pío. Un cuerpo de Arquitectura Jónica con pedestales ha
de ocupar la altura de 57. palmos, y se pide quántos pal-
mos ha de tener el modulo. Operación. Pártanse los 57.
palmos por 28. y medio , y el quociente dos palmos , se-
rá la cantidad del modulo.
Si la obra no llevare pedestales , pártanse los palmos
que tiene de alto la obra por 22. y medio , y lo que
saliere por quociente será el módulo. Exemplo. La al-
tura de la obra es 90. palmos , pártanse pues 90. por
22. y medio , y el quociente 4. palmos , será la canti-
dad del módulo.
F2
44 Arquitectura Civil.
PROP. XXXIX.
Decláranse las alturas y voladas 6 proyecturas de las mol-
duras que adornan este orden Jónico. Estampa 13.
r> Pedestal. Fig. 1.
i3ofo/o : altura 4. partes : proyectura 33. partes.
Lístelo : altura media parte : proyectura 32. partes.
Cola reversa : altura 3. partes : proyectura por la parte
de abaxo 31. y por la de arriba 28. partes.
Junquillo : altura una parte : proyectura 28. partes.
Filete -.altura media parte : proyectura 26. partes.
Neto: o Stilobata : altura 5. módulos incluyendo el Filete
inferior y superior : proyectura 25. partes.
Filete : altura media parte : proyectura 26. partes.
Cordoncillo : altura una parte : proyectura 2j. partes.
Quarto-Bocel : altura 3. partes : proyectura 29. partes*
Corona : altura 3. partes : proyectura 33. partes.
Talón recto : altura una parte y media : proyectura ^
partes y media.
Filete : altura medía parte : proyectura 35. partes.
La basa propia de este orden no es la basa aticurga,que
por su hermosura es común á todas las colunasGric gas, si-
no la que consta de cordón sobre Astrágalo , cuyos cortes
son los siguientes.
Basa de la Coluna. Fig. 1.
Plinto : altura 6. partes : proyectura 25. partes.
Paladio hace el plinto del modo que muestra la línea
punteada de la figura ; mas no conviene imitarle.
Escocia incluyendo el Filete inferior y superior : altura
3. partes : proyectura en el filete de abaxo 24. partes
y media , y en el de arriba 22. partes.
Astrágalo compuesto de dos junquillos iguales : su altura
una parte y media : proyectura 22. partes y media.
Escocia: altura 2. partes y media incluyendo los filetes in-
ferior y superior : proyectura en el lístelo o filete infe-
rior 22. partes : en el superior 20. partes y me Jia.
Toro ó Cordón ; altura 5. partes : proyectura en medio
Libro Primero. **
22. partes y media , como los junquillos del Astrágalo.
Lístelo : altura una parte y media : proyectura 20. partes.
Este lístelo , ni en este orden ni en los dos siguientes
se incluye en el modulo de la basa , sino que pertenece
á los módulos del scapo de la coluna.
Coluna. Fig. 1. y 2.
Scapo ó cuerpo de la coluna : altura 16. módulos y un
tercio : proyectura en el imo-scapo un modulo, en el
sumo-scapo 15. partes , o' 5. sextos.
Colar ino : altura una parte : proyectura 16. partes.
Tondino o Bocel: altura 2. partes : proyectura 18. partes.
Estas dos molduras son también parte de la colima.
Chapitel. Fig. 2. y 5.
Quarto-Bocel : altura 5. partes : proyectura 22. partes.
Friso ó Esgucio : altura 3. partes : proyectura en lo infe-
rior es la misma que la del sumo-scapo de la coluna : en
lo superior 17. partes.
Lístelo : altura una parte : proyectura 17. partes.
Talón directoialtura 2.partes:proyectura 19. partesy media.
Filete : altura una parte : proyectura 20. partes.
Este chapitel Jónico se suele adornar con dos volutas,
y dos bar alistes, como se vé en las Figuras 3. y 4. Estas vo-
lutas ó espiras , como se vé en la Figura 2. y 5. fenecen
en un pequeño círculo llamado ojo d rosa de la voluta. La
altura perpendicular de la voluta es 16. partes: las 8. están
sobre la rosa, que tiene 2. partes de diámetro, y las 6. res-
tantes ocupan la parte de abaxo. La anchura de las volu-
tas es 14. partes: las 7. á la parte de la rosa , que cae ha-
cia fuera : las 2. son para la rosa , y las otras 5. que que-
dan caen hacia el medio de la coluna.
La dificultad de este chapitel consiste tínicamente en la
delincación de la voluta y colocación de la rosa , en lo
qual hay variedad de dictámenes ; porque Daviler,Osio,
Viñola y otros pretenden, que el centro de la rosa ha de
estar en la misma línea en que remata el Tondino de la co-
luna , para que así sea mas alto el chapitel. Monsieur Pe-
raut , Comentador de Vitruvio, Serlio ,Caramuel y otros
quieren , que el centro de la rosa sea el mismo que el del
46 Arquitectura Civil.
Tondir.o de la coluna ; y así hacen el chapitel una parte
mas abaxo. Por esta causa los primeros lo disponen de este
modo, Fig. 5. Dan á la mitad del Cimacio ó Abaco 20.
partes, de estas quitan las dos OS, y del punto S tiran una
perpendicular hacia baxo , que consta de 19. partes. Tres
de estas son para el talón y lilete , o para todo el cima-
cio -lesbio , siendo las restantes 16. para la altura de la
voluta. En esta línea perpendicular , que se llama cate-
to , se coloca el centro de la rosa.
De las 16. partes que tiene de alto la voluta hay
8. encima de la rosa , que sumadas con las 3. del ci-
macio-lesbio hacen ir. , dos que ocupa la rosa , y las
6. que restan caen debaxodelarosa ; y teniendo 12. partes
de a tura el chapitel , estará necesariamente según esta
disposición el centro de la rosa en la misma línea en que
se termina ó remata el Tondino de la coluna.
Los Autores de la otra sentencia disponen de este otro
modo la voluta. Hacen el cimacio-lesbio quadrado de 38.
partes, y por consiguiente su mitad de 19. partes: toman 2.
partes de O hasta S, Fig. 5., y del punto S tiran el cateto
S de 19. partes,como ántes:de estas 3. son para el cimacio-
lesbio; esto es, dos para el Talón, y una para el listelo su-
perior, y las 16. que restan son para la altura de la voluta.
De estas 16. partes 8. hay encima de la rosa, que sumadas
con las 3. del cimacio-lesbio hacen 11. , y esta es la altura
del chapitel , que no incluye al Tondino por ser este par-
te del scapo de la coluna. Determinada así la altura del
chapitel, descríbase del mismo centro del Tondino con el
intervalo de una parte la rosa, cuyo diámetro será dos par»
tes , y lo que queda de la perpendicular d cateto será 6.
partes ; y con esto se tendrá todo lo necesario para delinear
la voluta , por qualquiera de los dos modos siguientes.
Voluta 1. Fig. 5.
Muchos Arquitectos se han fatigado en la recta delinea*
cion de las volutas; pero han sido pocos los que con acier-
to y claridad las han descrito. Por esta causa algunos mo-
dernos se fatigan aun en quitar todas aquellas imperfeccio-
nes,que en las volutas hasta ahora halladas concibe su buen
Libro Primero. 47
usto y prudente discernimiento. Yo sin detenerme en esto,
? explicaré dos géneros de volutas , que siendo fáciles en
u descripción, deleyten los ojos del que las mira. Mas antes
e ha de advertir,que la voluta tendrá mas gala, y será mas
lermosa si sus vueltas fueren resaliendo , de suerte que la
egunda vuelta salga masque la primera, la tercera mas que
a segunda, y la rosa mas que todas. Esto supuesto la pa-
nera voluta que es de Viñola , se describe así : Píntese
parte el ojo de la voluta en mayor círculo, para que en su
liámetro se puedan notar los puntos necesarios , Fig. e.
Estampa 13.Tirensedentro.de la rosa quatro líneas por las
¡xtremidades de los diámetros, y quedará descrito el qua-
lradoADGQ,á cuyos lados se tirarán 4. perpendiculares
iesde el centro. Estas perpendiculares se dividen en tres par-
es iguales , señalando los puntos de la división con las le-
ras D, E, F,G, &c. Cada parte de estas, que está entre dos
etras, se divide en quatro partes iguales; y en la primera,
]ue es la que mas dista del centro , se pone un punto, que
iirve para delinear la voluta interior. Hecho esto, del centro
\ delinéese el primer quadrante, del centro D el segundo,
leí centro G el tercero, del centro Q el quarto, del centro
B el quinto , y así se proseguirá hasta el fin de la vuelta
exterior. Para delinear la vuelta interior, se fixará la una
punta del compás en el punto señalado entre A y B , y
iesde este punto se hará el primer quadrante , del que
*stá entre D y E se hará el segundo , del que está entre G
y H el tercero , del que está entre Q y P el quarto , y así
de los demás hasta el fin de la voluta.
Voluta 2. Fig. 1. Estampa 4.
La descripción de esta voluta es de Nicolás Goldmano,
gran Geómetra y arquitecto. Usan de ella freqiientemen-
te los Arquitectos , porque es la mas hermosa de todas las
que hasta ahora se han h. liado. Procede del modo siguiente.
Sea el círculo AEBD la Rosa , delineada aparte en mayor
círculo para mayor claridad : divídase el diámetro AB de
la Rosa en quatro partes iguales en los puntos 1 , C, 4: so-
bre la línea 1-4, hágase el quadro 1 2 7 4 , cuyos lados
serán iguales al radio CA: del centro C tírense á los ángu-
48 Arquitectura Civil.
los 2, 7 las diagonales C-2, C-7: pártase el lado 1-4 en seis
parres iguales en los puntos 3, 9, C, 12,8: por estos puntos
tírense á las diagonales C-2 , C-7 las líneas 3-6,9 10, 12-
11, y 8-5 paralelas al diámetro DE, y las líneas 5-6, 10- 11
paralelas al diámetro AB , y los puntos 1, 2, 7, 4, 3, 6,
5, 8, 9, 10, 11, 12 serán los centros , de los quales se con-
tornará la voluta de esta suerte : del punto 1 , como centro
con el intervalo 1 F, descríbase el quadrante FG, que se ter-
minará en la línea 1-2 prolongada; del punto 2, como cen-
tro con el intervalo 2G, descríbase el quadrante GH,quc
se terminará en la línea 2-7 prolongada, y continuando de
este modo en los demás puntos , quedara descrita la vuel-
ta exterior.
Los centros de la vuelta interior se hallarán de estemo-
do: divídase la línea C-i en 8. partes : tómense 7. de estas
partes, desde C hasta la línea punteada superior, y otras 7.
hasta la línea punteada inferior ; esta distancia contenida
entre estas dos líneas punteadas divídase en seis partes igua-
les , y de cada punto de la división tírense paralelas pun-
teadas al diámetro DE, hasta que encuentren con las diago-
nales C-2, C-7. De Jos puntos en que estas líneas punteadas
cortan á las diagonales C-2 , C-7, tírense líneas punteadas
paralelas al diámetro AB ; y los centros de donde se ha de
describir la espiral o vuelta interior serán los puntos in-
termedios en que las líneas punteadas cortan á las otras.
Todo se vé claramente en la Fig. 1.
Con dos de estas volutas explicadas se adorna la frente
del chapitel Jónico : con otras dos el dorso, y con dos Ba-
raustes, Fig. 3. / 4. de la Estampa 13. que pasan de las vo-
lutas de delante alas de detras, se hermosea el chapitel. Este
barauste se viste de hojas, para que parezca mas hermoso. Mas
porque aun con estos ornatos no es este chapitel de los que
tienen mas gala,Scamozi y muchos Arquitectos modernos
han introducido la parte superior del chapitel Compuesto
en vez del chapitel Jónico antiguo y de Viñola, imitando
al chapitel Jónico del Templo de la Concordia, cuyas qua-
tro frentes ó lados son semejantes , como en el chapitel
Compuesto; y en este caso parecerá mas garbosa la voluta,
E-rtampaiS FoUo.^-{
Libro Primero. 40
si esta no se hace en el misino plano de la frente d del dor-
so sino en la misma diagonal. También parecerá mas her-
mosa esta voluta si se hiciese oval , y un poco pendiente,
como lo hizo Miguel Ángel en los chapiteles Jónicos del
Capitolio , á los quales dio un modulo y 12. partes de al-
tura , para poder acomodar en ellos un colgante, cuyos ca-
bos salen de las rosas de las volutas. Su figura se vé en la
Estampa 15. en la qual la Figura C representa la frente del
chapitel , y la Figura E su lado , que es desemejante á la
frente, como en el chapitel Jónico de Viñola. Si el lado E
de este chapitel de Miguel Ángel fuese semejante á su fren-
te , hermoseada con las canales y colgante , que se vén en
la Figura C , seria este chapitel Jónico el mas hermoso de
todos los que hasta ahora se han executado.
Cornijón. Estampa 13. Fig. 2.
El Arquitrabe tiene un modulo y un quarto en las mol-
. duras que se siguen.
Ví"üo del Arquitrabe : altura 4. partes y media.
Faxa : altura 6. partes : volada una parte.
Otra Faxa : altura 7. partes y media : volada 2. partes.
Talón recto : altura 3. partes : volada 4. partes.
Lístelo : altura una parte y media: volada 5. partes.
Frisé : altura modulo y medio.
El Friso no sale mas afuera que el vivo del Arquitrabe.
La Cornija tiene un modulo y 3. quartos de altura en los
cortes siguientes.
Talón recto : altura 4. partes : volada j. partes.
Filete : altura una parte : volada 5. partes y media.
Dentículo : altura 6. partes : volada 8. partes y media : ca-
da dentellón tiene 4. parres de latitud , y entre uno y
otro se dexa un vacío ó entre dentellón de 2. partes.
Filete : altura media parte : volada 9. partes.
Contarlo : altura 1. parte : volada 9. partes y media.
Quarto- Bocel : altura 4. partes : volada 13. partes.
Suélese adornar esta moldura con óvalos y agallones.
Corona : altura 6. partes : volada 23. partes.
Talón directo : altura 2. partes: volada 24. partes y media.
Filete : altura media parte : volada 25. partes.
5 o Arquitectura Civil.
Gola directa d Esguci o : altura 5. partes : volada 30. partes.
Lístelo : altura una parte y media : volada 31. partes, y
esta es la salida o vuelo de la cornija.
Andrés Paladio , Viola , Scamozi y otros Arquitectos,
Imitando el orden Jónico del Templo de la Concordia, po-
nen modillones 6 canes en la cornija en lugsr de los dente-
llones ; hacen el Friso protuberante, ó retumbeado, como
lo demuestra la línea punteada : hacen también los lados del
abaco cóncavos, y en lugar de la basa de la coluna arriba ex-
plicada , ponen la aticurga , y con la variación de todos es-
tos ornatos, hacen un orden Jónico muy diferente del pasa-
do , que si se executa co n acicr.ro , parecerá muy garboso,
y conforme ala buena Arquitectura. La foiniscion de los
canes o modillones, y del abaco concavo, cuyos lados son
porciones de círculo, se explicará mas adelante.
PROP. XL.
Explícase la disposición de los entrecolunios , y la proporción,
de los arcos en este orden Jónico.
Estampa 14.
,0,
uando el colunario carece de arcos comoi7/^. 2, se
darán al entrecolunio 4. módulos y medio : y si el mo-
dulo fuere muy grande , será preciso poner menos
distantes las colunas , como quiere Vitruvio , d ase-
gurar con varas de hierro d de otro qualquier modo
el Arquitrabe.
2 Quando el colunario Estampa 16. lleva también pa-
rástades , en cuyo macizo están entregadas las colunas sin
pedestales , será la anchura de la parástade 3. módulos, y
ocupando dos la coluna, queda una y otra parte de elia
medio modulo para la jamba. Teniendo 18. módulos la
coluna, si de estos se quita un modulo, quedarán 17. pura
la altura del claro d luz del arco , cuya mitad 8. módulos
y medio será la anchura del arco.
3 Si las colunas llevaren pedestales , tendrán de frente
lasparástades Estampa 17. 4. módulos , y ocupando dos
la coluna , queda un modulo á cada parte para la ala d
i] .
H /
■ r
Libro Primero. ^
jamba. La imposta y arquivuelta tienen cada una un mo-
dulo de altura en los cortes que se vén en la Figura de aba*
xo. La altura del claro del arco es 22. módulos , cuya mi-
tad, que es 1 1. módulos, será la anchura del dicho claro. A
los 22. módulos del claro añádase un módulo de la arqui-
vuelta , y serán 23 ; y siendo la altura del pedestal y co-
luna con basa y chapitel 24. módulos, quedará un módu-
lo entre la arquivuelta y cornijón. En medio del arco se
suele poner una ménsula , como se vé en la Figura.
4 Quando el colunario consta de colunas y arcos sin pa-
rástades ni pedestales , tendrá de alto el claro del arco 24.
módulos , y de ancho 12. módulos. En este caso el cor-
nijón descansa sobre la arquivuelta del arco , y esta tiene
un módulo de altura , y 6. partes de proyectura; con que
si á los 24. módulos del claro del arco se añaden uno de
la arquivuelta , y 4. y medio dei. cornijón , será la altura
de toda la obra 29. módulos y medio ; por cuyo núme-
ro se partirá la altura de la obra , si se quiere saber la
cantidad del módulo.
5 Quando estas colunas isladas llevan pedestales , es
la altura del arco 32. módulos , y la anchura del entreco-
lunio 16. módulos. Si á los 32. módulos de la altura del
arco se añaden un módulo de la arquivuelta , que guar-
nece el arco , y los 4. módulos y medio del cornijón,
será la altura de toda la obra en este caso 37. módulos
y medio ; y por este número se partirá la altura de la
obra , si se quiere hallar el módulo.
capitulo vi.
BEL ORDEN CORINTIO.
E
fl orden Corintio es , según el dictamen de todos
los Arquitectos , el mas hermoso de todos los órde-
nes de Arquitectura. Este orden es el que junta la ma-
gestad del Dórico, con la gala y hermosura del Jónico;
por esta causa le executan los Arquitectos , no solo en las
G2
c2 Arquitectura Civil.
mas primorosas fachadas , sino también en lo interior de
Jos mayores Templos y Palacios , como se vé en el Pan-
teón de Roma , llamado ahora el Templo de la Rotunda,
y en el Templo de S. Pedro , en los quales está executado
•con gran primor , así por la parte de adentro como por la
de afuera. Infinitos Templos antiguos y modernos pudie-
ra citar , en prueba de que la Arquitectura en ningún or-
den ostenta mas su magestad y gala , que en el Corintio:
por esta causa casi todos los Templos , que de nuevo se
erigen , se hacen con los ornatos y medidas Corintias.
Su "idea es la de una espigada Doncella , que ataviada
con las galas honestas , y convenientes á su estado y se-
xo , no tiene la menor sombra de descompostura ; así la
colima Corintia , que la representa , se viste con nuevos
adornos , y se levanta mas que las otras , pero sin nin-
gún género de desproporción.
PROP. XLI.
Explicase la proporción y simetría del orden Corintio,
Estampa 18.
Ti
iene la coluna con basa y chapitel 20. módulos , el
cornijón 5. módulos , que es el quarto , y aunque el pe-
destal , siguiendo la regla que hasta ahora hemos obser-
vado , deba tener 6. módulos y 2. tercios , comunmente
le dan los Arquitectos con Viñola 7. módulos justos , que
se distribuyen de este modo.
Basa del pedestal 12. partes de las 18. en que se supo-
ne dividido el modulo de este orden.
Neto ó Stilobata 5. módulos y 10. partes.
Cornija del pedestal con el Friserolo 14. partes.
Basa de la coluna un modulo , sin incluir la orla en
que se termina el scapo de la coluna por la parte de abaxo.
Srapo ó Caña de la coluna 16. módulos y 2. tercios.
Chapitel 2. módulos y un tercio.
Arquitrabe módulo y medio.
Frise modulo y medio.
Cornija dos módulos.
Libro Piumfro. 53
De lo dicho consta , que un cuerpo de Arquitectura
Corintia , quando lleva pedestales , tiene 32. módulos , y
guando no les lleva 25. módulos.
o
PROP. XLII.
Hallar la magnitud del módulo en este orden Corintio.
uando la obra lleva pedestales , pártase su altitud por
32. partes , y quando no les lleva , pártase por 25. par-
tes , y en los dos casos lo que saliere en ei quo-
ciente será la magnitud del modulo. Exemplo. Un cuerpo
de Arquitectura de orden Corintio con pedestales ha de
subir 64. palmos , y se pide la cantidad del módulo. Ope-
ración. Paríanse los 64. palmos por 32 , y el quociente 2.
palmos justos será el modulo. Si esta misma obra no lle-
vare pedestales, pártanse ios 64. palmos por 25 , y el quo-
ciente dos palmos y algo mas de •medio , será ia cantidad
del modulo que se busca.
PROP. XLIIT.
Decláranse las alturas y voladas 6 proyectura de las moldu-*
ras de este orden Corintio. Estampa 18.
r> Pedestal. Fig. 1.
Kjvcolo : altura 4. partes : proyectura , contada desde el
mclio del peJestai , un modulo y 5. partes.
Toro : altura 3. partes : proyectura en ci medio un modu-
lo y 15. partes.
Filete : altura 1 . parte : proyectura un modulo y 13. partes.
Gola reversa : altura 3. partes : proyectura un módulo y
10. partes en la parte superior , y un módulo y 12. par-
tes en la parte inferior.
Junquillo : altura una parte : proyectura un módulo y 9.
partes.
Listoncillo : altura 1. parte: proyectura un módulo y 8.
partes-.
Neto : altura 5. módulos y 10. partes : proyectura un mó-'
dulo y 7. partes. A los 5. módulos y 3. partes de alti-
54 Arquitectura Civil.
tud del Neto se hacen un filete y un cordoncillo , que
tienen cada uno una parte de altura , siendo la proyec-
tura del cordoncillo un modulo y 9. partes.
Sigúese un Friserolo , cuya altura es 5. partes : su proyec-
tura la misma que la del Neto.
JListoncillo : altura 1. parte: proyectura 1. modulo y 8.
partes.
Junquillo : altura 1. parte : proyectura un modulo y 9.
partes.
Gola directa : altura sin lo que entra en la cavadura de la
corona 1. parte.
Corona : altura 3. partes : proyectura un modulo y 13.
partes.
Talón recto : altura 1. parte y media: proyectura un mo-
dulo y 14. partes y media.
Filete : altura media parte : proyectura un modulo y 15.
partes , que es toda la, proyectura de la cornija.
Basa de la Colima. Fig. 1. >
Participa esta basa de los ornatos de las basas Jónica y
Ática d Aticurga, porque de esta toma los dos cordones d
Toros , y de aquella las dos escocias con el Astrágalo en-,
tremedio. Sus medidas son las que se siguen.
Plinto : altura 6. partes: proyectura 1. modulo y 7. partes.
Toro ó Cordón : altura 4. partes : proyectura en medio la
misma que el Plinto.
Filete : altura media parte : proyectura un modulo y 5.
partes y media.
Escocia : altura 1. parte : proyectura por la parte de aba-
xo un modulo y 3. partes y media.
Filete : altura media parte : proyectura 1. modulo y 4.
partes.
Astrágalo , incluyendo los dos Junquillos y el Filete su-
perior , altura 2. partes: proyectura 1. modulo y 5.
partes.
La otra Escocia con el Filete superior: altura una parte y
medía : proyectura 1. modulo y 2. partes y media.
Bocel : altura 2. partes y media : proyectura un modulo y
4. partes.
LrBRo Primero. 5?
Scapo de la colima. Fig. 1. y 2.
El cuerpo de la' colima consta de 16. módulos y 2. ter-
cios , incluyendo el Listelo de una parte y media de altura,
en que se termina el Imo-scapo , y el Colarino y Tomiino
en que remata el Sumo- scapo. La altura delCoIarino es una
parte : su proyectura 16. partes y media. El Tondino tiene
2. partes de altura, y 18. de proyectura. La proyectura del
Sumo- scapo es 15. partes , como se ha notado en la Fig. 2.
Chapitel. Fig. 1. de la Estampa 19.
El Chapitel Corintio tiene 2. módulos y un tercio de
altitud. Adornase con tres o'rdenes de hojas , con flores y
caulícolos, que se perciben mejor con la vista, que no con
la explicación . Las medidas de estas hojas , y de las otras
partes del chapitel son las que se siguen.
El Abaco úena 6. partes de altura, y 2. módulos de proyec-
tura por la diagonal , contados desde el exe de la coluna.
Co'mponese este corte de un QuartoíBocel , que tiene 2.
partes de altura , de un Filete de una parte de altura, y
34. partes de proyectura , y de un Antechino de 3. par-
tes de altura , y de 32. y media de proyectura.
H. Caulícolo : altura 8. partes.
R. Hojas superiores , quatro partes. Estas hojas tocan los
caulícolos.
F. Vuelta de las hojas de en medio : 3. partes de altura : dis-
ta esta vuelta de las hojas de mas abaxo 9. partes.
E. Hojas inferiores : su altura 9. partes.
Vuelta de estas mismas hojas 3. partes.
Estas hojas con que suelen los Arquitectos vestir los
Chapiteles Corintios son ordinariamente imaginarias,
feas y ridiculas ; las que se hallan en los Chapiteles anti-
guos son por lo ordinario de Acanto, que son las que quie-
re Vitruvio que adornen este Chapitel , para que se tenga
siempre presente su invención. Algunos Chapiteles anti-
guos se hallan revestidos de ramos de olivo , y adornados
con Caballos, Águilas, Peces, y Leones en lugar de los
Caulícos. Ahora los modernos Arquitectos (dexando estos
ornatos , que no son propios para nuestros Templos) her-
mosean los Chapiteles Corintios con hojas y ramilletes
jó Arquitectura Civil.
de olivó , con hojas de palma , de laurel , de acanto, y
otras que deleytan honestamente la vista.
La proyectura de estas hojas y caulícolos no ha de ex-
ceder á la línea , que se tira del Tondino á la esquina del
Abaco , cuya formación es esta : Descríbase el quadrado
OIIM , Fig.á. de la Estampa 19. , cuya diagonal Oí sea de
4. módulos , lo qual se hace describiendo el círculo IOMI
con el intervalo de 2. módulos, é inscribiendo en él el qua-
drado sobredicho, que será el del Abaco: tírense en los qua-
tro extremos de las diagonales Oí , Mí , unas líneas de qua-
tro partes perpendiculares á las quatro extremidades sobre-
dichas , de suerte que queden en estos extremos divididas
en dos partes iguales, y estas servirán para el corte del bor-
de superior del Abaco en las esquinas : y este corte por lo
inferior tendrá una sola parte, como se vé en la Fig.2. Dis-
puesto esto así , para formar la concavidad del Abaco , se
hace sobre cada lado un triángulo equilátero III : y ha-
ciendo centro en el vértice I con la distancia II se descri-
be la concavidad del Abaco ; y asimismo desde el mismo
centrb I se extiende el compás á cada uno de los cortes del
Abaco ; y quedan por todo él continuados los dichos cor-
tes. Lo mismo se hará en los otros lados , y quedará for-
mado el Abaco. Todo se vé en las Figuras 1. / 2. de la Es~
tampa 19, que en planta y perfil manifiestan las canalatu-
ras, la proyectura de las hojas, y demás ornatos.
Cornijón. Fig. 2. de la Estampa 18.
Sobre el Chapitel de la coluna descansa el Cornijón,
de suerte que el vivo del Arquitrabe , del qual se cnenta
la volada de las molduras , viene á estar en la línea recta
sobre el vivo del sumo-scapo de la coluna , sin entrar mas
adentro , ni volar mas afuera.
Vivo del Arquitrabe : altura 5. partes.
Cnent ezuefas : altura una parte : volada media parte.
Faxa : altura 6. partes : proyectura media parte.
Talón directo : altura 2. partes : volada 2. partes.
Otra Faxa : altura 7. partes : volada 2. partes.
J:i Kjiiiílo: altura 1. parte : volada 2. partes y media.
Talón directo: altura 4. partes : volada 4. partes y media.
Libro Primero. ¿y
Lístelo : altura i. parre : volada 5. partes. Sumadas todas
estas alturas , hacen un modulo y medio, que es la al-
tura del Arquitrabe.
El Friso tiene un modulo y medio de altura, y su pro-
yectura es la misma que la del vivo del Arquitrabe.
En la parte superior del Friso hay un Filete de me-
dia parte , y un Junquillo de una parte , que se inclu-
yen en el modulo y medio del Friso.
Sigúese la Cornija , que tiene 2. módulos de altura en
las molduras que se siguen.
Talón recto : altura 3. partes : volada 5. partes.
Filete : altura media parte : volada 5. partes y media.
Dentellones : altura 6. partes : volada 9. partes. Tiene de
ancho cada dentellón 4. partes, y distan entre sí 2. partes.
Lis tone i l lo : altura media parte.
Junquillo : altura 1. parte : volada 9. partes y media.
Quarto-Bocel , que parece muy bien adornado con óvalos
y agallones : altura 4. partes : volada 13. partes.
Filete : altura media parte : volada 13. partes y media.
Faxa llana para los canes o' modillones : altura 6. partes.
Excluyen Vitruvio y Serlio los modillones, diciendo
que no pueden estar quando en la cornija hay dentellones;
porque estos representan los cabos de la madera delgada y
espesa con que se cubrían los techos : y los canes d modi-
llones representan los cabos de los canterios, d de la ma-
dera gruesa : y así como en un mismo techo no está la ma-
dera gruesa sobre la mas delgada , así tampoco pueden en
una misma cornija estar los dentellones y modillones, que
representan aquellas maderas. Pero esta razón no conven-
ce, porque dentellones y modillones parecen muy bien en
la cornija Corintia: y en la Arquitectura , no tanto se bus-
ca la representación de las partes de que se originaron las
molduras, como la hermosura; y siendo mayor la hermo-
sura de la cornija Corintia , quando lleva canes d modi-
llones , que quando no les lleva , por esta causa los Ar-
quitectos comunmente la adornan con ellos. Como y
quántos hayan de ser los modillones , que se han de co-
locar en la cornija , se dirá después.
H
5 8 Arquitectura Civil.
Corona : altura 6. partes y media : su plano vertical tiene
5. y las restantes r. y media son para el Talón recto, que
adorna el borde interior de la corona : su proyectura es
si. partes , hasta el plano vertical de la corona.
Talón recto : altura una parte y media, y un Filete encima
de media parte : su volada 33. partes.
Gola directa : altura 5. partes : volada 38. partes.
Listón : altura 1. parte : volada 38. partes.
Con que es toda la altura de la cornija 2. módulos,
y su volada 2. módulos y 2. partes.
La Fig. 5. de la Estampa 20. expresa el plano inferior
ó Paflón de la cornija, en el quaise vé el modo con que Vi-
ñola distribuye los. canes y demás ornatos que enrique-
cen las molduras. Los canes ó modillones suelen tener 8.
partes de anchura , y proyectura ó volada tanta como la
corona que sostienen; y siempre se han de distribuir de mo-
do , que corresponda uno sobre el medio de cada coluna.
Trázanse los canes de los dos modos que se vén en las
Figuras 3.7 4. de los quales el de la Figura 3. es de Viñola,
y el otro de Scamozi, reducido á las medidas de Viñola. En-
tre can y can, aunque Viñola no lo observa, sedexa un es-
pacio quadrado o' casi quadrado, en el qual se suele hacer
una caxaquadrada,y en medio de ella se suele entallar una
rosa algo desprendida de su plano, que siempre suele estar
algo mas hondo , que la moldura que le sirve de borde.
Vístense los canes de las mismas hojas que el chapitel.
PROP. XLIV.
Explicase la disposición de los entrecolunios , y la proporción
de los arcos en este orden Corintio.
Estampa 20.
Vg/uando el colunario se hace de colunas isladas sin ar-
cos , como Fig. 8. será el entrecolunio de 4. módulos
y 2. tercios , y de este modo se podrán distribuir en
la cornija 4. modillones de 8. partes de anchura cada
uno , sin incluir los dos que corresponden al medio de las
colunas. Entre modillón y modillón se dexa en este caso
JV-'
E<st<xmpcL\p Fol. i^p
Libro Primero. 50
un espacio casi quadrado de 16. partes por un lado , y
17. y medio por el otro ; y en este espacio se hace la
caxa , en cuyo medio se entalla la Rosa.
Quando el colunario, ademas de las colunas, lleva pa-
rástades sin pedestales Estampa 21. , se dará á las parásta-
des 3. módulos, 2. para la coluna, y medio para cada jam-
ba. El claro del arco tendrá 18. módulos de altura , y 9.
de anchura. La arquivuelta tendrá medio modulo, 'y que-
dará modulo y medio hasta el cornijón. La imposta ten-
drá también medio modulo , y se hará á altura de 13.
módulos , hasta 13. y medio. Sobre esta imposta cargan
los pies del arco , que tiene en medio una ménsula o car-
tela , como se vé ert la Estampa. La volada d resalte de es-
ta ménsula sobre el plano de la pared , ha de ser siempre
menor que el de la coluna o' pilastra. En este caso se
podrán repartir en la cornija correspondiente á este en-
trecolunio 8. canes de 8. partes cada uno , sin incluir
los dos que caen sobre el medio de las colunas. Entre
estos canes se dexan 9. espacios casi quadrados de 16. par-
tes por un lado , y 17. y media por el otro.
Quando el colunario lleva parástades y pedestales
Estampa 22., se dará á las parástades 4. módulos , dos pa-
ra la coluna , y uno para cada jamba de los lados de la co-
luna. La altura del claro del arco será 25. módulos , y la
anchura 12. módulos; y así tendrá este arco de altura mas
que la dupla proporción , que parecerá muy bien en este
orden , que es mas delicado que los demás. La imposta y
arquivuelta que circuye el arco , tendrán un modulo de
altura, y 6. partes de proyectura en los cortes que se vén en
la Fig. 1. de la Estampa 20. , y teniendo la coluna y pe-
destal 2y. módulos , quedará desde la arquivuelta hasta
el Arquitrabe un módulo. En la cornija se reparten en
este caso n. canes de 8. partes cada uno , sin incluir
los dos que caen al medio de las colunas. Entre estos
canes se dexan 12. espacios casi quadrados de 16. par-
tes por un lado , y 17. y media por el otro.
Quando el colunario consta de colunas y arcos sin
parástades ni pedestales, será la altura del claro del arco
H2
6o Arquitectura Civil.
20. módulos y 2. tercios , y su entrecolunio 13. módulos
y un tercio. La a rq a i vuelca que guarnece el arco tendrá
un modulo , y el cornijón 5. módulos, que sumados con
los de la altura del arco y arquivuelta serán 32. módulos
y 2 tercios ; por cuyo numero se ha de partir la altura de la
obra, para saber la cantidad del módulo. En este caso se
repartirán en la parte de la cornija correspondiente al en-
trecolunio 11. canes de 8. partes de anchura, sin contar
los dos que caen al medio de las colunas ; y entre estos
canes quedarán 12. espacios casi quadrados de 15. partes
por un lado , y 17. y media por otro.
Quando las colunas isiadas llevan pedestales, tendrá de
altura el claro del arco 36. módulos, y el entrecolunio 18.
módulos. La imposta tiene un módulo , y el cornijón 5.
que sumados con los 36. módulos de la altura del arco, ha-
cen 42. módulos , que es toda la altura de la obra ; y por
este numero se han de partir los pies ó palmos de la altura
de la obra para saber la magnitud del módulo. En este caso
se distribuirán en la cornija correspondiente al entrecolunio
12. canes de 8. partes cada uno , sin contar los de las dos
colunas,yse dexarán ^.espacios quadrados para las Rosas»
CAPITULO VIL
DEL ORDEN COMPUESTO.
L
(os antiguos Arquitectos Romanos , queriendo ade-
lantar y perficionar la Arquitectura , mudaron , mez-
claron y variaron los ornatos de los órdenes Jónico y
Corintio , y de esta mezcla y variación resultó el orden
Compuesto , llamado así ; porque no es otra cosa este
orden , sino una composición de los órdenes Griegos,
Jónico y Corintio. Los mas bellos modelos antiguos
que nos quedan de este orden , son los arcos de Tito
y Vespasiano y de Septimio Severo , con los quales no
son comparables ni el del Templo de Baco , ni el del ar-
co de los Plateros. En el Templo de ia Casa Profesa de
Libro Primero. 6 i
la Compañía de Jesús de Roma , executd Vi ñola este
. orden, en el qual se vé el buen gusto de sus perfiles y pro-
porciones , que casi no se distinguen de las Corintias, co-
mo se verá en las proposiciones siguientes.
PROP. XLV.
Explícase la proposición y simetría del orden Compuesto,
Estampa 23.
_L articipa el orden Compuesto del Jónico y del Corin-
tio ; pero mucho mas de este , que de aquel , porque del
Jónico solo tiene las volutas y un Quarto-Bocel entallado
de óvalos y agallones debaxo del Abaco ; y del Corin-
tio toma las dimensiones de la coluna , basa , chapitel , pe-
destal y cornijón ; y así , sin detenerme mucho en su ex-
plicación, digo Fig. 1. y 2. , que la coluna con basa y cha-
pitel consta de 20. módulos. De estos tiene 16. módulos
y m^dio la caña ó cuerpo de la coluna , uno la basa , y
dos y medio el chapitel. El pedestal tiene 7. módulos de
altura, y 2. módulos y 14. partes de anchura. La basa
del pedestal tiene 12. partes , 14. su cornija con el friserolo,
y 5. módulos y 10. partes el Neto ; y todas estas alturas
juntas hacen los 7. módulos del pedestal. El cornijón cons-
ta de 5. módulos , de estos tiene uno y medio el arquitra-
be , uno y medio el Friso , y 2. la cornija.
PROP. XLVI.
"Explícame las alturas y voladas ó proyecturas de los cortes
que adornan este orden Compuesto. Estampa 2$.
r> Pedestal Fig. ti
kjócolo : altura 4. partes , y 1. módulo y 15. partes d$
proyectura , contada del medio del pedestal.
Cordón : altura 3. partes : proyectura 1. módulo y 15 partes.
Filete : altura una parte : proyectura 30. partes y media.
Talón reverso : altura 3. partes : proyectura 30. partes.
Junquillo : altura una parte : proyectura 27. partes.
Filete : altura una parte : proyectura 26. partes.
6i Arquitectura Civil.
Neto : altura 5. módulos y 10. partes : proyectura 1. mo-
dulo y 7. partes.
Coluna. Fig. 1. y 2.
La basa de esta coluna solo se distingue de la Corintia,
en que la Corintia tiene dos junquillos , que forman el
Astrágalo , que está entre las dos Escocias; y esta en lugar
de los dos junquillos tiene uno solo con la altura de am-
bos ; y de este modo se distinguen las basas de todos los or-
denes , porque h-Toscana tiene un solo Toro o Cordón;
la Dórica un junquillo sobre el Toro ó Cordón ; la Jónica
un Astrágalo debaxo de un Cordón ; la Corintia tiene un
Astrágalo o dos junquillos entre un Toro y un Bocel;
la Compuesta tiene un solo junquillo entre un Toro y un
Bocel. El cuerpo de esta coluna es como el de la coluna
Corintia. El chapitel Fig. 2. es casi el único distintivo
de estos dos ordenes ; porque este en lugar de los caulí-
colos que tiene el Corintio , tiene volutas , que salen del
Tímpano del chapitel, y cubren algunas partes del Abaco,
debaxo del qual hay un Quarto-Bocel entallado de óva-
los y agallones. Las medidas de las partes del chapitel , y
formación del Abaco se vén claramente en las Figuras
1. y 2. de la Estampa , y consta de lo que diximos en
la formación del Abaco Corintio.
Cornijón. Fig. 2. de la Estampa 23.
Vivo del Arquitrabe : altura 8. partes : proyectura como
el sumoscapo de la coluna.
Talón recto : altura 2. partes : volada 2. partes.
Faxa : altura 2. partes : volada 2. partes y media.
Contario : altura una parte : volada 3. partes.
Quarto-Bocel , grabado con óvalos y agallones : altura
3. partes : volada 5. partes.
Esgucio 1 altura 2. partes : volada 7. partes.
Filete : altura 1. parte : volada 7. partes y media.
Friso : un modulo y medio : proyectura , igual á la del
vivo del Arquitrabe.
En esta altura del Friso , se incluye un listoncillo
de media parte , y un contrario de una parte , que se
hacen en la parte superior.
Estampa 22
Fot.
^"^^■PS^^S^S
62 1]
Libro Primero. 63
Sígnese en la cornija un Qiiarto- Bocel , que se pue-
de entallar con óvalos y agallones : su altura 5. partes:
su proyectura 8. partes.
Filete : altura una parte : volada 8. partes y media.
Dentellones : altura 8. partes : volada 14. partes
Cada dentellón tiene de anchura 6. partes , y los en-
tredentellones o vacíos entremediados 3. partes.
Talón recto : altura 4. partes: volada 18. partes.
Sigúese un Filete : altura 1. parte : volada 19. partes.
Gola recta , que se acaba de formar en lo cavado , que hay*
debaxo de la corona : altura 1. parte y media.
Corona : altura 5. partes : volada 28. partes.
Contarlo : altura 1. parte : volada 28. partes y media.
Talón recto : altura 2. partes : volada 30. partes.
Filete : altura una parte : volada 31. partes.
Gola recta : altura 5. partes : volada 2. módulos.
Filete : altura 2. partes : volada 2. módulos.
Los ornatos que se graban en la cornija son arbitra-
rios , y suelen ser como los que se vén en la Figura 6,
de la Estampa 20. , que representa el paflón ó la parte
inferior de esta cornija , con la volada de todas sus mol-
duras. Los colunarios arcos y entrecolunios , se dispo-
nen del mismo modo que los del orden Corintio. La
Acquivuelta é imposta compuestas tienen en lugar del
Quarto- Bocel de las Corintias una Gola directa, y en
lugar del Talón recto , un Esgucio. La Fig. 2. de la
Estampa 20. representa la imposta y Arquivuelta com-
puestas , con todas sus voladas y alturas.
A
PROP. XLVII.
Trazar la Basa Aticurga y Escocia. Estampa 20.
unque la Basa Aticurga no esté tan enriquecida de
molduras como la Cornija , es mas hermosa , y por es-
ta causa se halla muchas veces executada en lugar de la
Corintia , como se vé en los Templos de Vesta , de la Paz,
de Antonino , en el Frontispicio de Nerón , y en el Arco de
Constantino. Suele colocarse con acierto debaxo de las co-
64 Arquitectura Civil.
lunas , no solo Corintias , sino también Dóricas , Jónicas
y Compuestas; pero parece que es mas proporcionada esta
basa para las colunas Compuestas que para las otras ; y
por esta razón me ha parecido conveniente poner aquí su
formación. Esta basa se llama Ática d Aticurga, por haber
sido los Atenienses sus inventores. Consta de una Escocia
entre dos cordones o' Toros. Su altura es un modulo re-
partido en los cortes siguientes. Fig. 9.
Plinto : altura 6. partes : proyectura igual al Neto del
. pedestal.
Toro 6 Cordón : altura 4. partes y media : proyectura
como el plinto.
Filete : altura media parte : proyectura 1. modulo y 5.
partes.
Escocia : altura 3. partes.
Otro Filete : altura media parte : proyectura 1. modulo,
y 3. partes y media.
Bocel ó Toro superior : altura 3. partes y media : pro-
yectura 1. modulo , y quatro partes y media.
Estas proyecturas se han contado de la línea que pa-
sa por medio de la coluna , basa y pedestal.
La Escocia se traza de este modo Fig. 7. de- la Es-
tampa 20. De la extremidad del Filete superior de la
Escocia señalada en el punto I , tírese la perpendicular
IR : tómese en esta línea la CI de una parte y media:
con esta distancia CI , desde el punto C , descríbase un
quadrante de círculo , que se terminará en la orizontal
KC : tírese la línea oculta HO á la extremidad del Fi-
lete inferior : divídase la HO por medio con la r erpen-
dicular ZV , que cortará al radio CH prolongado en
S : con la distancia HS descríbase el arco HRO , y
quedará delineada la Escocia.
Libro Primero. 65
CAPITULO VIIL
DE ALGUNOS OTROS ORDENES
de Arquitectura , que se reducen á los
sobredichos.
PROP. XLVIII.
Explícame los órdenes nuevos Francés y Español,
-L'os Arquitectos de la Real Academia de Arquitectura
de París , para adelantar mas este Arte , y hacer mas glo-
rioso el Reynado de Luis XIV. el Grande , quisieron in-
ventar un nuevo o'rden de Arquitectura , distinto de los
cinco explicados , que pudiese llamarse Francés. Entre mi-
llares de diseños , que se presentaron á la Real Academia,
el que agrado mas fué el de Sebastian Le-Clerc; sin em-
bargo resolvió la Academia , que ni este ni otro alguno de
los diseños que se le habían presentado merecía el glorio-
so nombre de orden Francés. Mas porque Sebastian Le-
Clerc le da este nombre , y muchos Arquitectos desearán
ver su diseño , le pongo aquí , con la explicación del mis-
mo Autor , que en Castellano es la siguiente , Estampa 26
y 25 , Fig. F. Doy (dice el Autor) á este orden tanta deli-
cadez, , hermosura y riqueza como he podido , sin dar en el
exceso. La coluna tiene 20. módulos y 3. partes de altura, el
pedestal 6. módulos y 13. partes , el cornijón 4. módulos y
medio , y todo el orden 31. módulo y 7. partes. Los ornatos
del chapitel Estampa 26. son tres Jlores de Lirio á cada la-
do , Palmas ,y el símbolo de Francia , que es un Gallo, y de-
baxo de este Espadas y otras Armas. A la sombra de las
Palmas , que forman los caulícolos una Lira. El Friso está
hermoseado con coronas de Laurel , y en medio de ellas hay
un Sol; todo lo qual manifiesta , que este orden está dedica-
do á la gloria de nuestro invencible Monarca.
Sebastian Le-Oerc, no contento con la pretendida in-
vención del orden Francés , nos da un diseño de otro o'r-
I
66 Arquitectura Civil.
den , que él llama Español. Su simetría y proporción es
según explica el Autor la siguiente Estampa 27. y 25. Fig.E.
Este orden (dice) es mas hermoso en su todo y en sus partes,
que el Romano y Compuesto , y tiene no obstante un carácter
de robustez, y grandeva , que le hace agradable. La altura
de su colana es 19. módulos y 15. partes , la de su pedestal
6. módulos y 11. partes , la del cornijón 4. módulos y me-
dio , y todo el orden 30. módulos y 17. partes. En este orden
el Abaco esta sostenido de 4. caulícolos. En medio del Abaco
hay una cabeza de León, en lugar de Flor , para que se sepay
que este animales símbolo de España, que manifiesta lajuer-
ía , gravedad y prudencia de esta Nación. En el Friso so-
bre el chapitel, se pone un globo terrestre circuido de dos cor-
nucopias , Palmas y Laureles. De este globo está pendiente
el Toyson (como se vé en la Estampa 27.) En medio del colu-
nario se podrán poner las coronas de dos en dos , para dar á
entender el gran Dominio de esta Nación en las dos partes
del Mundo. El chapitel está adornado con 1 6. granadas co-
ronadas. Lo restante mas fácilmente se entiende con la Fi-
gura que con la explicación. Ni este diseño ni el pasado se
distinguen bastante del Corintio , para llamarles con Jos es-
peciales nombres que quiere su Autor; pero es cierto, que
los dos diseños son muy hermosos , y bien executados
adornarán qualquiera primorosa fábrica»
PROP. XLIX.
Explícase el orden Corintio del Templo de Salomón.
T
J—'a Estampa 28. contiene un perfil Corintio , delineado
según la idea que muchos Historiadores célebres dan de
algunas partes del Templo de Salomón. Mal parecería que
yo quisiese entraren la disertación crítica, sobre si era
a<í el orden de este Templo o no ; por esta causa refe-
riré solamente palabra por palabra lo que hablando de es-
te diseño dice Rolando Frearr, Señor de Cambray , en su
Paralelo de Arquitectura , dexando al Letor con Ja libertad
de ástmtir á lo que le pareciere mas verosímil : Veis aquí
(dice) un orden especial , mas de excelente composición : /
RtampcLl1) ^ol 6 6
Estampa ^_£).Fol 6 7
Libro Primero. 67
aunque no me atrevo á asegurar , que este perfil sea con toda
exactitud el del Tt mplo de Salomón (que es el modelo que me
he propuesto) , no obstante, en qtidítto podemos acercarnos á
aquella divina idea , por la descripción que se vé en la Es-
critura, y en algunos t ele b res Historiadores , que Villalp ando
refiere en la descripi ion que hace ae este Templo , en la qual
todos los ornatos ,y todas las proporciones principales de cada
miembro están exactamente especificadas , creo que le es bas-
tantemente conforme. La composición es toda Corintia , aun-
que las hojas del chapitel y los caidlcohs sean de Palma , y el
Friso del cornijón haya tomaao los ornatos del orden Dórico,
que son los Triglifos y metopas , cuya solidez, no tiene con-
formidad alguna con la delicadeza Corintia. Mas dése el
nombre que se quiera á este orden , Josepho dice, que era Co-
rintio. Ello es cierto que nunca ha habiuo orden mas perfecto;
y aunque el orden Corintio sea un orden delicado y virginal,
que no pide esta fortaleza y robustez Dórica , que nos es-
tá simbolizada en los Triglifos, se poará alguna vez executar
este diseño con mas acierto que qualquiera otro. Las medi-
das son Corintias , y el módulo se supone dividido en 30.
parres iguales. Si se quiere poner en execucion este oiden,
se dará mas proyectura al Abaco del chapitel ; porque te-
niendo mas vuelo los caulícolos, parecerá mas hermoso.
PROP. L.
Explícase el orden Salomónico ó Mosayco. Estampa 29.
'lámase este orden Salomónico ó Mosayco , porque así
llamamos á las culunas que le componen. Estas colunas
no se pueden poner ni en los corredores ni en otra
parte donde hayan de sustentar mucho peso ; porque aun-
que bien torneadas parecen bien á la vista , son de muy
poca firmeza. Su delineacion se hará de qualquiera de los
dos modos que se siguen.
Modo 1. Descrita una coluna ordinaria con puntos, co-
mo laque se vé en la Fig. 1. tírese el exe HO prolongado á
discreción del Artífice: tómese con el compás la sexta parte
del diámetro del imo-scapo de la coluna punteada, y con
I2
68 Arquitectura Civil.
ese intervalo descríbase el semicírculo que se vé debaxo:
divídase este semicírculo en 4. partes iguales: por estas di-
visiones tírense 4. líneas paralelas al exe HO : este exe di-
vídase en 48. partes iguales: por estas divisiones tírense las
transversales punteadas paralelas al diámetro del imo-sca-
po, y largas á discreción: tómense con el compás los semi-
diámetros de la coluna punteada, y vayanse transfiriendo
con este orden : el primer semidiámetro, asentando la una
punta del compás en la primera división de la línea 3 , que
es el exe , póngase la otra á una y otra parte de la trans-
versal ; el segundo , asentando la una punta del compás en
la segunda división de la línea 4, póngase la otra á una y
otra parte de la segunda transversal ; el tercero , asentan-
do la una punta del compás en la tercera división de la lí-
nea 5 , póngase la otra á una y otra parte de la tercera trans-
versal , y continuando así , y guiando por los puntos ex-
teriores señalados en las transversales una línea , quedará
descrita la coluna Salomónica.
De esta descripción se colige , como advierte el Padre
Doctor Thomás Vicente Tosca en el tratado XIV. de su
Compendio Matemático , que la coluna Salomónica tie-
ne en qualquiera parte sobresalientes sus vueltas , mas que
la coluna llana de igual basa y altura , la sexta parte de su
diámetro ; y así , para labrarla será preciso escoger una
piedra ó viga , que tenga un sexto mas de diámetro que la
cotuna llana; y las espiras se han de cavar hasta dos quin-
tas partes del semidiámetro aumentado , dándoles la figu-
ra circular que requieren , y de este modo quedará bien
torneada la coluna. Estas colunas se pueden acomodar en
qualquiera orden , dándoles los ornatos y medidas pro-
pias del orden. Pero para que parezcan bien , se ha de
observar en su construcción lo siguiente. 1. La coluna
ha de tener á lo menos seis vueltas. 2. Si se hiciere una
coluna sola , las vueltas pueden ir hacia qualquiera parte.
3. Si las colunas son dos , han de tener las vueltas encon-
tradas. 4. Si las colunas fueren quatro , dos á cada parte,
las dos de un lado han de torcerse hacia una misma parte,
y las otras dos á la contraria.
Estcnnpai7M.(f)
Libro Primero. 69
Modo 2. Fig. 2. de la Estampa 29. Trácese una coluna
llana con líneas punteadas : tírese la OC perpendicular al
exe , é igual á la punteada OB; tírese la BC , y del punto
C , como centro , con el intervalo CO descríbase el arco
OH : este arco divídase en 12. partes iguales : por los pun-
tos de la división se tirarán del punto C líneas rectas, alar-
gadas hasta que corten la coluna llana punteada : por los
puntos de estas intersecciones tírense 12. transversales pa-
ralelas á la basa, y con las distancias de una paralela á otra
se describirán triángulos equiláteros , de cuyos vértices,
con la distancia de uno de sus lados , se formarán los ar-
cos y espiras que se vén en la Fig. 2.
Para que se vea que estas colunas , bien executadas y
adornadas con ornatos convenientes , son muy primorosas
y agradables á la vista , me ha parecido conveniente poner
las dos , que se vén en la Estampa 30 , con sus pedestales
y cornijones. La primera , señalada en la letra O , está en
Paris en el Templo de N. Sra. de Val-T>e-Grace. Está es-
traida en su primer tercio , los otros dos están enriqueci-
dos con hojas de Palma , de Laurel y de Granado. El Ar-
quitrabe y chapitel son Compuestos ; y la cornija Co-
rintia con modillones. La basa Ática , el pedestal Corin-
tio , y tiene de altura casi la tercia parte de la coluna.
Esta coluna es de mármol , y de mano de Miguel En-
guieres , famoso Escultor Parisiense. La segunda , señala-
da con la letra C , se halla en Roma en el Dosel del Al-
tar del Templo de San Pedro. Esta coluna es de bronce,
está acanalada en su primer tercio ; los dos tercios supe-
riores están enriquecidos de pámpanos, de follages y otros
relieves, que la hacen muy hermosa. El chapitel y el cor-
nijón son Compuestos. El pedestal es de mármol , y tie-
ne de altura casi la tercera parte de la coluna , cuyo diá-
metro consta de 4. pies. El Arquitecto de este Altar fué
el Caballero Bernini.
yo Arquitectura Civil.
E,
PROP. Ll.
Explicarse los órdenes Atlántico y Paranínjico.
Estampa 31.
«n otro tiempo los Griegos , para conservar la memoria
de sus victorias, daban á las colunas de sus edificios públi-
cos la figura y semejanza de los enemigos vencidos y su-
jetos á su obediencia. Las Mugeres de Caria rebeldes , y
los Persas vencidos en la batalla de Platea , fueron los
primeros objetos de estas colunas , que manifestaban á la
posteridad la gloria de los vencedores , y el oprobio de los
vencidos. De esto procede el llamarse las unas Cariátides,
y las otras Pérsicas. Nosotros comunmente á las estatuas de
mugeres que sirven de colunas llamamos Ninfas , y á las
de hombres Telamones y Atlantes , y de aquí se siguió el
llamar á estos ordenes Atlántico y Paranínjico.
Ya no se da á las Cariátides la Figura de esclavitud; y
solo se hacen para simbolizar algunas virtudes , como la
Sabiduría, Justicia, Templanza, &c. Quando las Cariátides
d Ninfas están isladas , no deben sustentar mas que balco-
nes , tribunas y cornijones muy ligeros , y en todos casos
han de tener las piernas muy juntas , con los brazos juntos
al cuerpo o' á la cabeza, para que ocupando el Jugar de las
colunas, tengan su figura lomas que pudieren. Sobre la ca-
beza de las Ninfas se suelen poner algunas cartelas , que
sostienen el peso del cornijón. También se suele dar á las
Cariátides la figura de Angeles , y se suelen colocar en los
Tabernáculos y Retablos de los Altares con acierto ; y en
estos casos se ha de procurar que el cornijón no cargue so-
bre sus hombros , sino sobre sus manos.
Tampoco se hacen ya las colunas Pérsicas d Atlantes
para representar la esclavitud, sino para simbolizar algunas
virtudes, como al Gozo, al Valor, á la Fortaleza: hácen-
se también para representar alguna Deidad fabulosa; y así
se suele hacer un Hércules en símbolo de la robustez , un
Marte en símbolo del valor, un Mercurio en símbolo de
sus embaxadas , y los Faunos y Sátiros para diversión.
Libro Primero. yx
CAPITULO IX.
DECLARANSE ALGUNAS COSAS
pertenecientes á todos los órdenes de
Arquitectura.
PROPOSICIÓN" LII.
Explícase el uso y aplicación de los cinco órdenes de
Arquitectura.
D
\
eben ser los ordenes de Arquitectura proporcionados
al edificio , de suerte que por su robustez o delicadez,
y por sus ornatos se pueda conocer á quien esta dedicado
el edificio. Por esta causa quieren algunos Arquitectos,
que el orden Toscano se execute solamente en las Casas de
campo, y en las Puertas de los Castillos , de las Ciudades y
Villas. El orden Dórico en las fachadas de las Casas gran-
des y Palacios , y en los Templos dedicados á los Santos
Mártires ; porque estos edificios deben ser hermosos , y al
mismo tiempo deben mostrar cierta robustez y fortaleza,
que dé á conocer la de los Dueños del edificio , y la de los
Santos á quien están dedicados los Templos. El orden Jó-
nico en los Templos de los Santos Confesores y de las San-
tas Mártires ; porque este orden tiene cierto carácter de
hermosura y robustez, que indica' la que tuvieron las Santas
Mártires, padeciendo por Jesu Christotan crueles fermen-
tos. El orden Corintio en los Templos de Nuestra Señora
y de las Santas Vírgenes ; porque este orden es mas deli-
cado que los demás , y simboliza mejor que los otros la de-
licadez de las Vírgenes. El orden Compuesto en los mis-
mos edificios que el Corintio. Estos dos ordenes se exe-
cutan también en casi todos los Retablos de los Altares^
aunque estos también se pueden hermosear alguna vez con
los ordenes Dórico y Jónico, mas nunca con el Toscano.
72 Arquitectura Civil.
C
PROP. Lili.
Explícase la diminución de las colimas. Estampa 29.
/onsta de lo que he dicho , hablando de las proyectu-
ras de las colunas , que estas son menores o mas delgadas
en el sumoscapo que en su pie ; de modo que quanto
mas sube la coluna , tanto mas se va estrechando , hasta
llegar al sumo-scapo en donde remata su diminución. En
esto todos convienen s mas en el modo y en la cantidad de
la diminución , casi todos son de diferente sentir; porque
unos disminuyen la coluna en su pie y en los dos tercios
superiores , y en su primer tercio la dexan mas gruesa, ha-
ciendo allí un entase d vientre, y la coluna así disminuida,
es semejante al cuerpo humano , que es mas grueso en su
medio que en sus extremos. Otros disminuyen la coluna
solamente en sus dos tercios superiores ; y la coluna así
disminuida es semejante al tronco del árbol , que quanto
mas sube , tanto mas se va adelgazando. En la cantidad de
la diminución son también varias las sentencias; pero ten-
go por mejores las de Baroccio , que disminuye la coluna
una sexta parte de su diámetro inferior d del imo-scapo; y
la de Caramuel , que la^disminuye una quinta parta de su
diámetro inferior.
Qualquiera de estas dos sentencias puede seguir con
seguridad el Arquitecto. Yo siguiendo la de Viñola , que
permite la diminución en el primer tercio en las colunas
Jónicas , Corintias y Compuestas , y en las colunas Tos-
canas y Dóricas , solamente en los dos tercios superiores,
explicaré tres modos de disminuir las colunas.
Modo 1. Tírese el exe d cateto BO Fig.%. de la Estam-
pa 29. prolongado hasta la basa ; divídase este exe en tres
partes iguales en el punto O , y en el de la letra H , que está
en medio de las otras: en todo el primer tercio póngase to-
do el grueso del imo-scapo , que es 2. módulos ; y así , dan-
do á la línea CO, que es el semidiámetro, un modulo, y lo
mismo al semidiámetro de la otra parte , tírense desde la ba-
sa dos líneas hasta los extremos de la línea del primer tercio;
Libro Primero. 73
y quedará trazado el primer tercio, que por ahora no se dis-
minuye. Pasemos á los otros dos tercios superiores. Pón-
gase en la línea I del sumo-scapo toda la diminución de la
coluna , y será en los ordenes Jónico , Corintio y Com-
puesto de 30. partes; en el Toscano de 19. , y en el Dórico
de 20. partes : luego en aquellos el semidiámetro del sumo-
scapo será de 1 5. partes , en el Dórico de 1 o. , y en ei Tosca-
no de 9. partes y media. Esto supuesto , alargúese la CO
hacia E á discreción : tómese con el compás la distancia de
un módulo , y asentando la una p^nta en I, córtese con la
otra el exe BO en el punto B: por los puntos IB tírese una
línea larga hasta que corre la CO prolongada en E : desde
este punto E por las divisiones H , H , (que serán tantas
como quisiere ei Artífice, y quantas mas mejor) tírense
rectas ocultas , y córtense las líneas H, H de un módulo
justo ; por los puntos extremos exteriores de las líneas
H , H vayase guiando la línea curva IC , y quedará dis-
minuida la coluna en sus dos tercios superiores , haciendo
esta misma operación en la otra parte.
Si se quiere que la coluna esté aumentada en su primer;
tercio, se tomará la CO de suerte, que sea un módulo, una
parte y un tercio , como se vé notado en la Figura : esta
distancia CO se pasará de la I á B; y lirando la IB prolon-
gada , se tendrá el punto F , y obrando como antes quedará
. disminuida la coluna en sus dos tercios superiores. Hágase
lo mismo en el primer tercio, y se tendrá lo que se pide.
Modo 2. que es deJacoboBaroccioy Sebastiano Serlio,
que obran en la forma siguiente:tirada la línea ó exe BB Fig.
4. de la Estampa 29. divídanse en 6. partes iguales los dos
tercios superiores,ó en mas si se quisiere: por estas divisio-
nes tírense las transversales OF paralelas á la basa, y largas
á discreción ; la última transversal superior, notada con la
letra B, es el diámetro menor ó del sumo scapo; y así se
cortará una sexta parte menor que el diámetro del imo- sca-
po , según Baroccio, ó una quinta parte , según Caiamuel.
Hecho esto, del punto 2. que está en el primer tercio como
centro , descríbase en el intervalo de un módulo, el semi-
círculo , que se vé en la Figura: del punto extremo déla
K.
«74 Arquitectura Civil.
línea Bdel sumoscapo, tírese una perpendicular prolonga-
da , hasta que corte al semicírculo descrito : divídase la por-
ción menor del semicírculo que ha cortado la perpendicu-
lar en tantas partes en quantas se dividieron los dos ter-
cios superiores , que en este caso son seis : de cada uno de
los puntos de esta di visión tírese una perpendicular de suer-
te , que la mas apartada del exe llegue hasta la primera
transversal ; la otra hasta la segunda, &c. Por los puntos
F, F, en que las perpendiculares cortan á las transversales,
guíese con mano diestra y exercitada una línea curva , y
quedará poruña parte disminuida la coluna. Hágase la mis-
ma operación á la otra parte, y se concluirá la diminución.
Modo 3. Francisco Biondel para disminuirla coluna de
una vez sin buscar tantas líneas como en los dos casos pre-
cedentes, nos trazo un instrumento, que abrevia mucho la
operación. Fabrícase de esra suerte : tómese una vara d
regla grande de madera d de metal SSFig.iAt la Estampa
32. casi tan larga como tiene de alto la coluna : Tómese otra
vara IB larga á discreción, y encáxese en la SS en el punto
correspondiente á B, que está en el teicio de la coluna, de
suerte que forme ángulos rectoi con lavara SS : para ase-
gurar este encaxe ó unión , añádanse los estribos ó listo-
nes de los lados : en medio de la vara SS hágase una canal
en figura de cola de Milán : tomando con el compás la dis-
tancia de un mddulo,asiéntese la una punta en el punto O,
que es donde tiene su menor diámetro la coluna, y con la
otra señálese el punto C: en este punto póngase \in tarugo
de modo, que por la parte superior forme como un botón,
y por la parte inferior una cola de Milán , encaxada en la
canal de la vara SS : por los puntos O y C tírese una línea
larga OP , que cortará la vara BI en E : en este punto E
pongas» otro tarugo de madera ó de metal : de O á P
póngase otra vara ó regla PO , que se unirá con la vara SS
por medio deí tarugo C, y con la BI por medio del tarugo
d boron Een la regía PO hágase la abertura ER de suer-
te , que la RO sea igual con la EH, y de este modo queda
fabricado el instrumento.
Su uso es este: Póngase sobre el medio del estípite , del
Libro Primero. j¿
cjual se hade hacer la coluna , el instrumento del modo que
se vé en hFig. i.; muévase la regla OP,baxando siempre
por la canal el tarugo C, y la punta puesta en el extremo
O describirá necesariamente la curva OH , que señala la
diminución de la coluna. Claudio Peraut , para que con este
instrumento se puedan disminuir tanto las colunas peque-
ñas como las grandes , le traza del modo que se vé en las
Figuras 274., en las quales se vé ,que la PO puede cor-
rer tanto hacia O como hacia P, para que de este modo Ja
CO se haga igual al modulo, así de la coluna grande como
de la pequeña. Los tornillos de la Fig. 3. 74 sirven para
determinar y fixar la longitud , así de la porción CO (que
según la variedad de coiunas será mayor d menor ) como
de la EC,y de la EB en la Figura 1. La Figura 3. se pone
para que se vea como se hace la canal y el tarugo.
PROP. LIV.
Explícase el modo de acanalar y estriar las colunas.
V^/anal de la coluna es lo cavado en el vivo o' macizo de
este cuerpo : estria es el lomo , que separa y divide las
canales. Ambos ornatos suelen hermosear las colunas Jó-
nicas , Corintias y Compuestas , y solo el primero las Dd-
ricas. Las canales son siempre porciones de círculo ,* en
las colunas Jónicas , Corintias y Compuestas son semi-
círculos ; en las Dóricas quadrantes , o aun la sexta par-
te del círculo. En este orden se unen las canales sin de-
xar estria alguna entre sí, como se vé en las Figuras 1.
y 2. de la Estampa 9. Los términos d remates de las ca-
nales , así en las colunas Dóricas como en las demás , son
casi siempre semicírculos , aunque se halle tal qual colu-
na antigua , como las del Templo de Vesta en Tívolí,
cuyos remates no son semicirculares sino quadrados. De
estas canales se hacen 20. en las colunas Dóricas, 24. en
las Jónicas , Corintias y Compuestas.
En las colunas Dóricas se trazan de este modo: divída-
se la circunferencia de la coluna en el sumo-scapo en 20. par-
tes iguales: de uno de los puntos de esta división tírese 112 2
K2
76 Arquitectura Civil.
línea recta hasta el sumoscapo : empezando del corte que
hace la sobredicha línea en el sumo-scapo, divídase la cir-
cunferencia de este en otras 20. partes iguales: únanse con
líneas rectas los puntos señalados en el imo-scapo, con los
cjue le corresponden en el sumoscapo ; y de este modo se
sabrá la anchura de cada canal. Hecho esto tómese aparte
en una línea la amplitud de la canal en el imo-scapo : sobre
esta amplitud hágase un triángulo equilátero , como se vé
en la Figura C cíe la Estampa 9. ; y del vértice de este trián-
gulo, con el intervalo de qualquiera de suslados, descríbase
la porción del arco que se vé en la Figura , y esta porción
será la concavidad de la canal , que de este modo será la
sexta parte del círculo. Si se traza del modo que se vé en
la Figura O será quadrante ; y esta porción será la conca-
vidad de la canal en el imo-scapo. Hágase la misma opera-
ción en el sumo scapo , y se labrarán con facilidad.
En las colunas Jonkas, Corintias y Compuestas se di-
vidirán las periferias del imo y sumo- scapo en 24. partes
iguales del modo que antes dixe. Cada una de estas 24. par-
tes o intervalos se divide en quatro partes iguales, o tam-
bién en 5. : una de estas partes sirve para la anchura de Ja
estria , y las demás para la anchura de la canal , que se ha-
ce en forma y concavidad de semicírculo.
Estas canales se pueden adornar del modo que lo están
las de las Figuras 1. y 2. de la Estampa 33. que tienen me-
tidas dentro de sí en la parte interior unas contracanales
ó báculos , de los quales nacen hojas , flores y frutos.
Otros ornatos se pueden entallar en Jas canales ; pero
los que se vén en las Figuras citadas salen con acierto.
Aquí se han de advertir dos cosas. La primera , que es-
tas canales íolo pueden estar así entalladas quando es-
tá el Friso esculpido , y la cornija adornada con todos
los ornatos con que la puede hermosear el arte. La se-
gunda , que las canales quando están así enriquecidas con
estos relieves han de ser 20. solamente , para que la vis-
ta perciba sin confusión sus labores.
Libro Primero. 77
PROPOSICIÓN LV.
Hacer una coluna de muchas -piezas de piedra ó de otra
materia. Estampa 33. Fig. 3.
E
s constante , que la hermosura de las colunas consiste
principalmente en ser todas de una pieza ; pero por fal-
ta de piedras de competente magnitud nos vemos muchas
veces precisados á labrarlas de muchas piezas , especial-
mente si se quieren hacer de mármol ú otras piedras ri-
cas, que con dificultad suelen hallarse en muchos Países.
Para que el Arquitecto pues labre estas colunas con acier-
to , debe procurar quanto pueda ocultar la unión d jun-
tura de las piezas. A este fin se hacen á iguales distan-
cias varias faxas resaltadas , en las quales se pueden en-
tallar algunos ornatos , como las Armas Reales, d algunos
otros símbolos de alguna historia , apropiados al lugar y
á las personas. Con estos relieves y labores fácilmente
se ocultan las junturas. Las faxas resaltadas pueden ser
de diferente materia que los tímpanos d piezas interme-
dias , y también de diferente color ; porque no parece mal
una coluna , en la qual los tímpanos son de mármol blan-
co , y las faxas resaltadas de otro color o al contrario.
La mayor altura de estas faxas , es un modulo, y no
pueden ser mas que seis , porque siendo mas harían pa-
recer muy baxa la coluna. Aquí se debe advertir , que
si lo que falta á la piedra dé que se ha de hacer la co-
luna fuere poco , se podrá suplir este defecto hacien-
do la basa de la coluna algo mayor que las ordinarias,
y añadiendo á la iíltima moldura , que suelen tener las
basas , otra moldura revestida de hojas y otros ornatos,
que ocultan la unión de la basa con la coluna. De este
artificio se valió el Arquitecto que fabrico la Capilla
en que dicen que fué bautizado Constantino el Gran-
de. Del mismo usaron Andrés Paladio y otros célebres
Arquitectos.
y$ Arquitectura Civit.
PROPOSICIÓN LVI.
Explicase la proporción de las pilastras y retropilastras.
uon las pilastras unas porciones de colunas quadradas,
que suelen resaltar sobre el macizo de lis parástades ó pi-
lares. Pdnense en lugar de las colunas de todos los orde-
nes , y tienen de altura los mismos módulos que tienen las
colunas del orden áque pertenecen. El chapitel y basa tie-
nen las mismas medidas y ornatos que en las colunas ; pe-
ro por quanto las pilastras no suelen disminuirse, como las
colunas, se podrá dar al Abaco del chapitel de las pilastras
6.partes de proyectura mas que al Abaco del chapitel de las
colunas. El resalte de las pilastras sobre el plano de los pi-
lares , ha de ser algo mayor que el de la arquivuelta , que
circuye al arco.Debaxode las basas de las pilastras se suelen
poner unos pedestales con basa , pero sin cornija, que por
lo ordinario tienen el Neto quadrado aun en los órdenes
Corintio y Compuesto; mas no se puede negar, que en es-
tos dos ordenes, y aun en el Jónico, pareceria mucho me-
jor el pedestal, si de la altura que tiene quando lleva basa
y cornija , se quitasen solamente dos módulos; de suerte
que el pedestal Jónico sin cornija tuviese 4. módulos de
alto , y el Cornijón y Compuesto 5. módulos.
Las retropilastras ó traspilastras se ponen detras de las
colunas volantes, ó avanzadas hacia fuera de la pared. Ob-
servan en todo lo mismo que hemos dicho de las pilastras.
PROP. LVII.
Explicase la colocación de las colanas y pilastras , / el resal'
te de los cornijones.
-Las colunas se pueden colocar de varios modos en los
edificios , porque se pueden poner ó del todo separadas
de los pilares , de suerte que vuelen del todo hacia fuera,
ó parte entradas en el macizo de los pilares. Quando las
colunas son volantes, llevan traspilastras; y están estas tan
distantes de las colunas , quanto es menester para los vue-
Libro Primero. «o
los del chapitel, así de las colunas como de las traspilastras.
Quando están parte entregadas en el macizo de los pilares,
es preciso que resalten sobre el plano de estos dos tercios de
su diámetro,para que las proyecturas de las impostas y ar-
quivueltas no salgan mas afuera del medio de las colunas.
Si las colunas son volantes , el cornijón ha de resaltar
en la parte correspondiente á la coluna. Si las colunas están
entregadas en el macizo de los pilares , podrá seguir el re-
salte'todo el cornijón: y si se quiere solo el Friso y Arqui-
trabe, quedando la cornija en la parte correspondiente á la
coluna con la misma proyectura, que en Ja parte correspon-
diente á los Portales ó entrecolunios.El resalte del Friso y
Arquitrabe ha de ser igual al sumo -scapo de las colunas, tari-
*to en la frente como en los lados. Lo mismo que se ha di-
cho de las colunas entregadas en el macizo de las parástades,
se ha de entender de las pilastras , advirtiendo que quando
no llevan grande resalte se podrán encapitelar en el Friso y
Arquitrabe > pasando la corona de Ja cornija sin resalte al-
guno.
PROP. LVIII.
Explícase la proporción y simetría de dos 6 . tres cuerpos
de Arquitectura , quando puestos unos sobre otros
componen una fábrica.
XIjS muy ordinario en los Retablos de los Altares , y
en las fábricas especialmente de Frontispicios , Claustros
y Colunatas , el sobreponer unos cuerpos de Arquitec-
tura á otros ; y así es preciso explicar la simetría y pro-
porción que han de observar entre' sí , para que ha-
gan buena y agradable vista. Para esto se ha de supo-
ner , que los Arquitectos nunca ponen sobre el primer
cuerpo otro del mismo orden , sino que en el inferior
lugar ponen los ordenes mas firmes y robustos : y en el
lugar superior los mas delgados y menos robustos; de suer-
te que ( dexando aparte el Orden Toscano , que no tiene
lugar en fábricas primorosas) tendrá el primero é inferior
lugar el orden Dórico , el segundo el Jónico , el tercero
el Corintio , y sobre el Corintio se pondrá el Com-
go Arquitectura Civil.
puesto. Regularmente en las fábricas solo suelen colocar-
se dos ó tres ordenes , y así explicaré solamente la pro-
porción respectiva de tres cuerpos de Arquitectura , qua-
lesquiera que sean de los sobredichos.
Algunos Arquitectos quieren que la proporción del
primer cuerpo con el segundo sea como 5. con 3. ; esto
es , que de la altura que han de ocupar los dos cuerpos
de Arquitectura , tenga 5. partes el primer o'rden , y 3. el
segundo. Scamozi quiere que el semidiámetro del sumo-
scapo de la coluna inferior , sea la cantidad del modulo
del orden superior. Vitruvio dice , que las colunas del se-
gundo cuerpo han de ser 3. quartos de las del primero , y
las del tercero 3. quartos de las del segundo.
El Padre Dr. Tomas Vicente Tosca juzga , que no se
puede dar regla general , diciendo que lo firme del pedestal
del segundo cuerpo solamente ha detener de anchólo que
tiene de diámetro el sumoscapo de la coluna inferior sobre
quien asienta ; y determinada esta magnitud , queda jun-
tamente determinada la magnitud del modulo del segundo
cuerpo; y sabida la cantidad del modulo, se sabe también
la altura del segundo cuerpo , según pide el orden á que
pertenece. Siendo pues diferentes los ordenes á que puede
pertenecer este segundo cuerpo , no será una misma su al-
tura , y por consiguiente ni su proporción con el primer
cuerpo; y por esta razón dice este Autor, que no se puede
dar regla general que determine la proporción del segundo
cuerpo con el primero. Pero de un supuesto que hace, de-
duce una regla , que de su aplicación á cada orden particu-
lar , resulta una hermosa proporción del segundo cuerpo
con el primero , y del tercero con el segundo.
Supone este sabio Autor, que las anchuras de los pe-
destales son proporcionales con las alturas de toda la obra
en un mismo orden ; y así sabida la anchura del pedestal
del segundo cuerpo , se halla por regla de tres su altura
en la rorma siguiente. Quiero saber la altura , que ha de te-
ner un segundo cuerpo de orden Corintio con pedestales,
que cargan sobre el sumo-scapo de las colunas del primer
cuerpo , que supongo ser Jónico : esto es , quiero saber
Libro Primer». 8 c
quantos módulos del primer cuerpo Jónico ha de tener el
segundo , que es el Corintio. Operacio?t. El diámetro del
sumo-scapo de la coluna Jónica son 30. partes de su mo-
dulo : luego la anchura del pedestal Corintio consta de 30.
partes del modulo del orden Jónico inferior : y sabido es-
te numero , formo esta regla de tres : Si 50. partes que ha
de tener de anchura el pedestal Corintio se reducen á 30;
luego 32. módulos que pide la altura del orden Corintio,
se reducirán á 19, módulos y un quinto ; y esta es la al-
tura que ha de tener el segundo cuerpo. Pero se debe ad-
vertir, que estos 19. módulos son de la misma cantidad
que los que sirven en el cuerpo inferior ; y así para de-
terminar la altura de los miembros y molduras del se-
gundo cuerpo , no se ha de usar de la cantidad de este
modulo , sino de la que consta de un modulo de los 32.
del segundo cuerpo , por los quales se parte la altura de
los 19. módulos y un quinto , y se sabe la cantidad del
modulo propio de este segundo orden. Del mismo mo-
do se halla la altura del segundo cuerpo en los demás
ordenes.
La altura del tercero cuerpo se halla buscando un ter-
cero niimero proporcional al número de módulos de que
consta el segundo cuerpo ; de suerte que el primer cuer-
po tenga con el segundo la misma razón , que el segun-
do con el tercero. Según estas reglas he formado las Ta-
blas siguientes , en las quales están expresadas las alturas
de los tres cuerpos , que siempre han de llevar pedestal,
á lo menos el segundo y tercero cuerpo ; porque si algu-
no de estos careciere de él , la cornija del cuerpo inferior
ocultaría gran parte de la coluna del cuerpo superior , lo
que parecería cosa fea. En la Tabla no pongo al o'rden
Toscano , porque este no tiene lugar entre los demás.
8 2 Arquitectura Civil.
TABLA I.
BE LA ELEVACIÓN DE TRES CUERPOS
de Arquitectura , que llevan colunas.
Jónico sobre Dórico , y Corintio sobre Jónico.
i. Cuerpo. jL/orico con pedestales 25. módulos y un
tercio.
2. Cuerpo. Jónico con pedestales 17. módulos.
3. Cuerpo. Corintio con pedestales 11. módulos y medio.
La suma de los dos primeros 42. módulos y un tercio.
La suma de los tres 53. módulos y 5. sextos.
Corintio sobre Jónico , y Compuesto sobre Corintio.
1. Cuerpo. I ónico con pedestales 28. módulos y medio.
2. Cuerpo. •'Corintio con pedestales 10. módulos y un
quinto.
3. Cuerpo. Compuesto con pedestales 13. módulos.
La suma de los dos primeros 47. módulos y dos tercios
poco mas.
La suma de los tres 60. módulos y 2. tercios poco mas.
Compuesto sobre Corintio.
1. Cuerpo. v_Jorintio con pedestales 32. módulos.
2. Cuerpo. Compuesto con pedestales 19. módulos y un
quinto.
La suma de ambos 51. módulos y un quinto.
Si en lugar de colunas hubiese pilastras , cuyo sumo-
scapo no suele disminuirse , se usará de la tabla siguiente
fabricada con el mismo artificio,.
Libro Primero, $$
TABLA II.
DE LA ELEVACIÓN DE TRES CUERPOS
de Arquitectura , que llevan pilastras.
Jónico sobre Dórico , / Corintio sobre Jónico,
i. Cuerpo. ^L/drico con pedestales 25. módulos» y un
tercio.
2> Cuerpo. Jónico con pedestales 20. módulos , y 4. vein-
te y cinco avos.
3. Cuerpo. Corintio sobre Jónico 16. módulos , y un
veinte y cinco avo.
La suma de los dos primeros 45. módulos y medio.
La suma de los tres 61. módulos , y 4. séptimos con po-
ca diferencia.
Corintio sobre Jónico , y Compuesto sobre Corintio,
1. Cuerpo. I dnico con pedestales 28. módulos y me-
y dio.
2. Cuerpo. Corintio con pedestales 23. módulos , y un
veinte y cinco avo.
3. Cuerpo. Compuesto con pedestales 19. módulos.
La suma de los dos primeros 51. módulos, y poco mas
de medio.
La suma de los tres 70. módulos, y poco mas de medio.
Compuesto sobre Corintio.
1. Cuerpo. V->orintio con pedestales 32. módulos.
2. Cuerpo. Compuesto con pedestales 23. módulos , y u»
veinte y cinco avo.
La suma de la altura de ambos 53. módulos , y un veinte
y cinco avo.
Aquí advierte el citado Padre Dr. Tosca , que puede el
~L 2
84 Arquitectura Civil.
Arquitecto dar uno ú otro módulo mas á las colunas , so-
bre los que á cada orden se han señalado , lo que no dis-
minuirá la hermosura y magestad de la obra.
PROP. LIX.
Explícase la altura que ha de ocupar cada cuerpo de Ar-
quitectura , aliando dos ó tres juntos componen
una fábrica.
Oabida la proporción que tienen entre sí los dos ó tres
cuerpos de Arquitectura , quando juntos componen una
fábrica , si se quiere saber quántos palmos de altura ocu-
pará el primer cuerpo , quántos el segundo , y quántos
el tercero , se hará la operación siguiente. Véase quántos
palmos han de subir los tres cuerpos de Arquitectura jun-
tos ; pártase el número de estos palmos por la suma de to-
dos los mo'du los, que contienen los tres cuerpos, que se
halla en las Tablas de la proposición antecedente; y el quo-
ciente multipliqúese por el numero de módulos , que en la
Tabla tiene el primer cuerpo, y el producto dará los palmos
de altura del primer cuerpo : multipliqúese otra vezel mis-
mo quociente por el número de módulos que en la Tabla tie-
ne ti segundo cuerpo, y el producto dará los palmos de al-
tura del segundo cuerpo: multipliqúese tercera vez el mismo
quociente por el número de módulos que en la Tabla tiene
el tercero cuerpo, y el producto determinará los palmos de
altura del tercero cuerpo. Exemplo. Supongo que la altu-
ra que han de ocupar los tres cuerpos de Arquitectura jun-
tos, Dórico , Jónico y Corintio es 108. palmos. Operación.
Búsquese en la Tabla qual es la suma de los módulos que
contienen los tres cuerpos, y se hallará que es 53. y 5. sex-
tos: parto pues los 108. palmos de la altura de los tres cuer-
pos por 53. y 5. sextos , y el quociente dos palmos poco mas
es el módulo común álos tres órdenes. Multipliqúese ahora
este quociente 2. palmos por 25. y un tercio, que es el núme-
ro de módulos, que en la Tabla tiene el primer cuerpo, y
el producto 50. palmos y dos tercios será la altura del pri-
mer cuerpo : multipliqúese el misino quociente dos palmos
Libro Primero. #^
por 17. que es el número de módulos que en la Tabla tiene
el segundo cuerpo , y el producto 34. palmos será la altu-
ra del segundo cuerpo : multiplíquese finalmente el mis-
mo quociente dos palmos por n. y medio , que es el nu-
mero de módulos que en la Tabla tiene el tercero cuerpo,
que en esta suposición es Corintio , y el producto 2%. pal-
mos será la altura del tercero cuerpo.
Si solo se hubieren de poner dos ordenes en la fachada
u otra obra , pártase la altura que han de ocupar los dos
ordenes juntos por la suma de los módulos que en la Ta-
bla tienen los dos cuerpos , y el quociente multiplíquese
por el número de módulos que en la Tabla tiene cada or-
den ; y continuando la operación como antes , se sabrán
los palmos de altura de cada cuerpo.
PROP. LX.
Explícase el modo de trazar el remate 6 frontera de una
fachada.
duelen terminarse las fábricas , d en línea orizontal d
en inclinada , que unas veces es recta , y otras circular.
Quando el remate d difinicion de la fábrica es en línea ori-
zontal, d se termina esta en el mismo cornijón, d sobre el
cornijón se añade un antepecho con balaustres iguales á la
altura de los pedestales de aquel orden , que allí se colocaría
si fuere necesario. Quando el remate es en línea inclinada,
suele ser triangular o circular, y entonces le trazan de va-
rios modos los Arquitectos ; pero el que con mas acierto
determina su altura , es el de Sebastiano Serlio , que en el
cap.6. del lib. 4. de su Arquitec tura obra del modo siguiente,
Fig. 5. de la Estampa 29. Sea la IR la basa del remate d
frontón de un frontispicio : pártase por medio en C con la
perpendicular OCH : córtese la CH iguala IC : hágase cen-
tro en H , y con la distancia HI descríbase el segmento de
círculo IOD , y este arco determinará la altura del remate
circular. Si se quiere triangular, tírense las líneas IO, RO,
y quedará formado. Por estas líneas se ha de ir guiando la
cornija con las mismas medidas y cortes , que si la cor-
86 Arquitectura Civil.
ni ja estuviese en línea orizontal. En el modo de determinar
el origen de los cortes de estas cornijas angulatas o circu-
lares , suelen cometer algunos yerros los Arquitectos , que
evitarán si determinan su origen de este modo : Sea la cor-
nija angulata que se ha de formar la de la Fig. 6. de la
Estampa 29. Determinado primeramente el ángulo P d D,
suponiendo que se ha tirado una línea desde D á C, se des-
cribirá con líneas ocultas la cornija recta B (que está al lado
de la Figura 6.) d la que se quisiere usar: tírense las líneas
HOy DP , prolongada esta hasta la basa , de suerte que sean
perpendiculares al Orizonte , y por consiguiente entre sí
paralelas : continúense las líneas de la cornija recta B hasta
que corten HO ; y de las intersecciones tírense líneas pa-
ralelas á la SD hasta llegar á la DP , en la qual forman un
mismo ángulo. Hágase en la otra parte esta misma opera-
ción , y quedará bien determinado el origen de los cortes
de la cornija angulata, cuyos dentellones han de ser siem-
pre perpendiculares al Orizonte. Estas cornijas angulatas se
suelen quebrar , quando en medio de ellas se quiere colo-
car otro cuerpo mas alto. Sobre la cornija d frontón , en
la parte correspondiente á las colunas d pilastras , se suele
poner d una Acrotera con su bola encima , d una Estatua,
ú otro qualquier ornato , que termine con gala la coluna
d pilastra, que está debaxo. La altura del Neto de las acro-
teras de los lados suele ser igual al vuelo de la cornija ; la
del Neto de la acrotera de en medio siempre es mayor.
A,
PROP. LXI.
Explicase la proporción de los balaustres.
.doman los balaustres los remates de las fábricas , los
Presbiterios de los Templos , y otras muchas partes, de
manera que su freqüente uso les ha hecho uno de los
principales ornatos de los edificios. Su altura depende del
lugar en que se ponen. Si se coloca n sobre cornijones , se les
dará de altura lo mismo que se daria á los pedestales
de los ordenes , que sobre los cornijones se pueden co-
locar. Si se ponen en los Presbiterio s , en las Capillas, y en
Libro Primero. %y
qualquiera otra parte que no esté muy alta , comunmente
suelen tener dos pies y un tercio de altura , sin la plan-
ta-baxa o socolo , que suelen tener continuado por to-
da la longitud de los pretiles d hileras , y sin la ta-
blita superior d planta-alta , que les sirve de cornija.
Entre cada cinco d seis balaustres se ponen unas acro-
teras d pedestales pequeños que les separan. Sobre es-
tas acroteras se ponen unas bolas redondas , en que re-
matan con grande gala y hermosura. Estos balaustres,
acroteras y bolas se suelen hacer de mármol , de jas-
pe , y de otras piedras ricas. En la Estampa 34. he
puesto 15. diseños diferentes de balaustres , y en la
Estampa 35. seis , de los quales podrás servirte si te
parecieren buenos.
LIBRO IX
TOTAL DE LA DISPOSICIÓN DE LAS
fabricas.
E
is la disposición total de los edificios el principal
objeto de este tratado , á que se dirige todo lo que
hemos dicho en el libro antecedente ; mas porque ade-
mas de los cuerpos en él explicados , hay otros cuya
delineacion es del todo necesaria , explicaré en este pri-
mer capítulo su formación , para que pueda el Arquitecto
con acierto proceder á la descripción total de las obras,
$3 Arquitectura Civit.
CAPITULO I.
EXPLICASE LA PROPORCIÓN
de algunos cuerpos , cuya formación es necesaria
para la recta descripción de los edificios.
s
on las ventanas , puertas, nichos y chimeneas las par-
tes mas esenciales de las fábricas ; y así debe el Arquitec-
to saber trazar con perfección , no sea que de su fealdad
resulte la de todo el edificio.
E
PROP. I.
Explícase la proporción de las partes. Estampa 36".
<s la puerta el primer objeto que se presenta á la vista
del que entra en el edificio , adorna la fachada , y osten-
ta la interior grandeza de la fábrica : por esta causa debe
ser bien proporcionada y garbosa , no sea que tropezando
en ella la vista halle en el primer objeto que corregir. La
proporción de las puertas depende de los lugares en que se
hubieren de hacer ; y siendo estos tantos y tan varios , no
será siempre una misma proporción : y así explicaré sola-
mente la que ordinariamente suelen tener. Para esto se ha
de suponer, que de las puertas hay unas grandes, otras me-
dianas , y otras pequeñas. Cuéntanse entre las grandes los
arcos d portales de las Ciudades y Villas , las de los Tem-
plos , y las de algunos grandes cercados. Las medianas son
las puertas de casas ordinarias , por las quales no entran co-
ches ni sillas : las puertas menos principales de los Tem-
plos , y otras que suelen ser de la misma anchura. Las pe-
queñas son las puertas de los aposentos , salas , cámaras , y
otros apartamientos de una casa. La anchura de los porta-
les de las Ciudades y Villas se determina por la estrechez
ó anchura de la calle. Las puertas cocheras , como las de
las Figuras 3. 6. y 9. si se hacen encalle muy ancha, bastará
Libro Segundo. S^
que tengan 9. pies de anchura ; si se hacen en calle estrecha,
por la qual no pueden pasar dos coches á la par , se dará á
las puertas 10. pies y medio de ancho. Si por la puerta co-
chera hubieren de entrar carros y galeras , aunque la calle
sea muy espaciosa , será preciso darla de claro 10. pies y
medio lo que menos; y si la calle fuere muy estrecha 12.
pies. La altura de estas puertas ha de ser dupla d casi du-
pla ; y aunque alguna vez sea de un ancho y tres quartos,
parecerá muy bien; mas no si fuere menor que un ancho y
medio. Las puertas cocheras pueden ser adinteladas , es-
carzanas , semicirculares , &c. mas no polígonas.
Las puertas de grandes cercados, como Fig. 1. , tienen
la misma anchura que las cocheras ; pero su altura por lo
ordinario no excede á un ancho y 3. quartos. Otras puer-
tas hay de Jardines , como la de la Fig. 5 , que tienen la
misma altura y anchura que las cocheras. La anchura de
las puertas principales de los Templos , se toma de la an-
chura de la Nave; de suerte que si su anchura es de 24. has-
ta 32. se dará el tercio al claro de la puerta; pero si la an-
chura de la Nave fuere de 32. hasta 50. nunca ha de ser me-
nor la anchura de la puerta que la quarta parte, ni mayor
que la tercera. La altura de estas puertas ha de ser dupla
de su anchura , y se ha de cerrar ó terminar con dintel,
haciéndolas siempre quadrangulares. Las puertas media-
nas , como las de las Figuras 2 , 4, 7 y 8 , suelen tener de
anchura de 5. á 7. pies. Su altura dupla, ó mas que dupla,
que para este género de puertas es una proporción admira-
ble. La anchura de las puertas pequeñas para salas y otras
piezas grandes de las casas, será de 4. pies hasta 5. y me-
dio; su altura dupla, d algo mas que dupla. Las puertas de
escaleras excusadas, de recámaras, de gabinetes, y de otras
piezas pequeñas tendrán de anchura de 3. pies y medio has-
ta 4. , su altura mas que dupla.
M
90 Arquitectura Civil.
S
PROP. II.
Explícame los ornatos de las puertas. Estampa 36.
iendo las puertas principales de los edificios la parte mas
visible de las fachadas, se podrá distinguir la puerta de una
casa grande de la de las pequeñas, haciendo resaltar sobre
las jambas un cuerpo ú orden de Arquitectura. Si la calle
en donde se hace la puerta fuere bastantemente ancha , se
podrá adornar con colunas, cornijón y remate encima, po-
niendo en el Témpano del remate d Frontón las Armas del
Dueño de la casa, como se vé en la Fig. 9. Si la calle fue-
re estrecha , se pondrán pilastras en lugar de colunas , y se
dará poca volada á las molduras del orden. Quando hay
orden de Arquitectura en la portada , se dará al sobredintel
un modulo de altura. La misma anchura tendrán en ese ca-
so las sobrejambas, que son unas molduras que se suelen ha-
cer sobre las jambas , y unidas con las del sobredintel guar-
necen la puerta. Si la calle es tan estrecha , que no permite
aun el poco vuelo de las pilastras , se hará un encasamiento
en la pared delantera, y en él se colocará la puerta, como
se vé en la Fig. 6. Sobre la puerta principal de las casas se
suele hacer un balcón , como se representa en la Fig. 3, de-
baxo del qual se podrá hacer un cuerpo volante, que aun-
que no le sostenga, parezca sostenerle; y en este cuerpo ú
ornato se podrán colocar las Armas del Dueño de la casa.
Las puertas medianas de casas , que tienen su fachada
en alguna calle estrecha , las de salas grandes , antesalas,
Sacristías , &c. se adornan solamente con sobrejambas,
sobredinteles y cornijones , cuyas medidas suelen ser es-
tas , Fig. 3. de la Estampa 35. La altura del claro de la
puerta es dupla de su anchura: divídase esta altura en 11.
partes iguales , y tres de estas serán para la altura del cor-
nijón, que será d arbitrario, d uno de los cinco ordenes;
y de qualquiera orden que sea se darán al Arquitrabe,
Friso y Cornija , las medidas y molduras que les corres-
ponden, según lo que hemos dicho hablando de cada orden
en particular. La anchura de las sobrejambas es igual á la
Libro Segundo. 91
altura del Arquitrabe d sobredintel , que en este caso son
una misma cosa. Al lado de las sobrejambas se ponen los
montantes P, que son unas pilastras pequeñas de poco re-
salte , d otra qualquiera moldura paralela á las sobrejambas:
su altura es la misma que la del claro de Ja puerta. Sobre
los montantes se ponen unas cartelas como B , que sostie-
nen la cornija. Sobre el cornijón se puede poner un Fron-
tón o' algún otro remate arbitrario ; y hecho esto , queda-
rán trazados los ornatos de las puertas
PROPOSICIÓN III.
Explícase la proporción y simetría de las 'ventanas.
Estampa 37.
Oon las ventanas en las fachadas, como los ojos en la cai-
ra ; así pues como de la fealdad de los ojos procede la feal-
dad de la cara y de la persona , así también de la fealdad
de las ventanas resulta la de la fachada y de todo el edifi-
cio. Por esta causa pues debe el Arquitecto poner tanto
cuidado en esta como en qualquiera otra parte del edifi-
cio. Su proporción depende de los lugares en que se exe-
cutan. Las ventanas ovales como C , y las circulares como
O , rara vez se executan en los edificios modernos. Las es-
carzanas como D , las quadrilongas como E , y las semicir-
culares como F se executan en los Templos , Palacios , y en
todo género de fábricas. Las semicirculares se suelen hacer
en medio de las paredes de los Cruceros de los Templos , y
en medio de las fachadas ; y en estas paredes será convenien-
te que su altura sea dupla , d casi dupla de su anchura , co-
mo se vé en la Fig. F. Su anchura ha de ser proporciona-
da á la anchura de la Nave y Crucero. También parecerán
mejor las ventanas semicirculares , que qualesquiera otras,
en los Cimborios de los Templos , en medio de las facha-
das de los Palacios , y en medio de las galerías o corredo-
res. Quando se hacen en los Cimborios de ios Templos, se
les dará de altura dos anchos y medio, y serán como ia de
la Figura H. Si se hacen en las fachadas d en ¿as galerías,
se harán de menor altura , aunque esra siempre ha de ser mas
U2
^ 2 Arquitectura Civil.
que dupla de su anchura.
Las cuadrilongas en altura son las que mas freqiiente-
menre se executan en las Casas, y en los lados de las Naves
de los Templos. La anchura de las que se hacen en las Na-
ves de los Templos , se hará á gusto y discreción del Ar-
quitecto; la altura será casi dupla o dupla. Las quadrilon-
gas que se hacen en las casas, tienen sus alturas diferentes,
según la grandeza de las salas y aposentos, y según la ma-
yor ó menor altura de los techos; y por ser en esto tanta la
variedad , no es fácil dar regla general que determine la al-
tura de las ventanas : y así solamente diré lo que han prac-
ticado los Arquitectos de mas juicio. De las ventanas qua-
drilongas , unas se llaman ventanas rasgadas , y otras cru-
zadas. La altura de estas se determina así: Supongamos que
el techo del aposento d cámara dista del suelo 12. pies; de
estos 12. pies quítese uno para la altura de la cornija, que
suele correr por todo el aposento d cámara ; después quí-
tense tres pies , poco mas d menos , que se suelen dar al an-
tepecho, y los 8. restantes serán para la altura de la venta-
na cruzada , cuya mitad , que son 4. pies, será su anchura;
y de este modo se podrán determinar las medidas de las
ventanas en qualquiera otra altura de techo. Las ventanas
rasgadas y balcones ocupan casi toda la altura de los apo-
sentos, dexando lugar solamente para la cornija; de suer-
te que su altura suele ser dos anchos y medio con poca di-
ferencia , como se vé en el balcón de la Figura P.
Las ventanas han de caer á plomo las unas sobre las
otras ; y para mayor firmeza del edificio se han de hacer
tan distantes las unas de las otras , que en medio de ellas
quede un macizo igual á su anchura. Alguna vez será pre-
ciso fingir ventanas á la una parte del edificio , para que
guarde uniformidad y correspondencia con la otra. Los
ornatos de las ventanas , como sobrejambas, cartelas, fron-
tones , &c. son semejantes á los de las puertas, como se vé
en la Estampa §j.
Libro Segundo. 93
PROP. IV.
Explicase la proporción y simetría de los Nichos.
Estampa 38.
'os nichos si son garbosos adornan con grande gala las
fachadas ; al contrario , si son feos todo lo afean. Por es-
ta causa no debe el Arquitecto despreciar esta parte de Ar-
quitectura , que es de tanto uso como qualquiera otra. La
proporción de los nichos depende del orden de la fachada
ó retablo de la Estatua que en él se ha de colocar, y del lu-
gar en donde se ha de executar. De todas estas cosas torna
su proporción ; porque los nichos mas baxos son mas pro-
porcionados para las Estatuas pesadas , y para los primeros
cuerpos de las fichadas, que les forman ordinariamente los
ordenes mas robustos : al contrario , los mas altos son mas
proporcionados para las Estatuas mas ligeras , y para los
ordenes mas delicados. Esto supuesto, digo, que la altura
de los nichos de los primeros cuerpos d del primer orden
será dupla , y un quarto de su anchura , como se vé en el
nicho de la Fig. P. Los nichos de los otros ordenes supe-
riores pueden ser mas altos que el antecedente , como se
vé en las Figuras B , D , S , &c.
El plano de los nichos puede ser circular como el de las
Figuras B y D , d quadrangular como el de las Figuras P
y E. Los nichos cuyo plano es circular se terminan en ar^
co circular; y los de plano d suelo quadrangular se termi-
nan en otro plano quadrangular. Si la Estatua que se ha de
colocar en el nicho ha de estar en pie, se pondrá sobre un
pedestal que suba disminuyéndose como el de la Fig. D.
Si la Estatua hubiere de estar de otra postura, se hará el pe-
destal del modo que explicaré en la proposición siguiente.
Alguna vez se hacen los pedestales debaxo de los nichos, y
en este caso no son otros , que cierto ornato en figura de
pedestal , que resalta sobre el macizo de la pared , como A,
F , P. La altura de las Estatuas ha de ser proporcionada á
los nichos ; de suerte que los ojos de la Estatua han de estar
en la misma altura que la última moldura de la imposta,
24 Arquitectura Ci vir-
que se suele hacer en todos los nichos semicirculares. En el
primer cuerpo de los retablos de los Altares no pueden ser
los nichos tan altos como se ha dicho ; porque si fuesen
tan altos romperían la cornija , o seria menester levantarla
y hacerla semicircular , lo que no parece bien por muchos
motivos; y así bastará que su altura sea un ancho y medio,
o' aun algo menor. Otros nichos hay pequeños para Bustos
d medios cuerpos, cuya formación se entiende fácilmente
mirando las Figuras H, O. Los ornatos de los nichos son
con poca diferencia como los de la Estampa 38.
PROP. V.
Explícase la proporción de los pedestales extraordinarios,
¿He suelen servir para todo género de Estatuas.
Estampa 39, 19 y 24.
V_>oldcanse sobre estos pedestales extraordinarios Esta-
tuas en pie , á caballo , asentadas , reclinadas y Gru-
pos , que son unas estatuas de muchas figuras entrelazadas
entre sí. A esta variedad en las posturas ha de acompañar
la variedad de los pedestales , cuya formación no se puede
determinar por regla general; y así diré solamente lo que
el Arquitecto debe tener presente para poder acertar en su
traza y formación. Para las Estatuas en pie se han de hacer
los pedestales mas altos que anchos, y podrán ser como los
que se vén en las Figuras 1 , 2, 3, 4, 5, 6, 7, 879. de la
Estampa 39. Para las Estatuas asentadas servirán los pedes-
tales un poco mas baxos, y algo mas anchos, que suelen ser
como los de las Figuras 3,4/5. de la Estampa 19. Para
las Estatuas reclinadas y Grupos, mas baxos y anchos que
los antecedentes, y podrán ser como los de las Figuras 3, 4
/ 5. de la Estampa 24. Los ornatos de estos pedestales han
de ser proporcionados á la Estatua que ha de asentar sobre
ellos; de suerte que si esta es delicada y hermosa, sus orna-
tos y molduras han de ser delgadas y hermosas. Si la Esta-
tua fuere grave , los ornatos han de ser pocos y graves. En
la frente de estos pedestales se suele representar la historia
de la Estatua que está sobre ellos, d por medio de algunos
Libro Segundo. 95
)axos relieves , d de alguna breve inscripción.
PROP. VI.
Explícase la formación de las Chimeneas. Estampa 39.
N
o hablo aquí de las chimeneas de cocina , sino de las
que se suelen hacer en las salas, galerías, cámaras , an-
tecámaras , gabinetes , &c. que solemos decir Chimeneas á
la Francesa. La disposición moderna de estas chimeneas es
muy diferente de la antigua , porque antiguamente se ha-
rían tan pesadas, y tan cargadas de molduras , que casi to-
las sus partes y ornatos se confundían ; y al presente se ha-
:en tan ligeras, y las molduras y ornatos se acomodan tan
í proposito , que parecen muy hermosas. Su formaciou se
tiara de este modo , Fig. 1.
Dése de anchura al hogar 4. pies , poco mas d menos;
m los cabos de esta anchura levántense dos pies derechos
5 jambas como HO , una á cada lado. La altura de estas
ambas será 3. pies, poco mas o menos; su anchura la hará
;1 Artífice á discreción. De Jos lados de estas jambas mue-
ve el dintel , que será escarzano ú otro qualquiera. Sobre
las jambas o pies derechos HO se hace una cornija de po-
:o resalte, que corre por toda la anchura de la chimenea.
Sobre esta cornija, y á plomo de los pies derechos HO, se
iuelen colocar dos montantes o pilastras de poco resalte,
:omo C : estas pueden llegar hasta la cornija , que corre
x>r todo el aposento , d quedarse mas abaxo. Si no llegan
íasta la cornija , se hace sobre ellas un hermoso remate que
livierta la vista. Enfrente del claro, y á los lados interio-
es de la chimenea se ponen planchas de hierro fundido
>ara que dure mas el calor. Junto á las jambas se pueden
íacer dos armarios pequeños cerrados con' sus puertas , en
londe se pondrá lo que fuere necesario para el uso de la
himenea. Las molduras y ornatos que se hacen sobre las
ambas y demás partes de la chimenea , son del todo ar-
bitrarias.
La materia de las jambas y cornija , que carga sobre
illas , suele ser de mármol, jaspe ú otra piedra rica; la de
96 Arquitectura Civit.
las pilastras d montantes suele ser madera sobredorada o*
pintada dé diferentes colores , á imitación del ¡aspe d de
otra qualquiera piedra. En el espacio intermedio de las pi-
lastras o montantes se pone un espejo, sobre el qual se po-
nen algunos ornatos ligeros de baxo relieve. Los demás or-
natos que se suelen hacer en las chimeneas serán a gusto y
discreción del Arquitecto. Aquí se debe advertir, que es-
tas chimeneas pueden ser mas grandes o mas pequeñas, se-
gún la capacidad del lugar, y á discreción del Artífice. El
plano del hogar puede ser polígono, circular, quadrangu-
íar , o de otra qualquiera figura. Si las paredes en donde
están metidas las chimeneas tuvieren bastante gordaria, se
entregará en ellas todo su fondo , que será dos pies, poco
mas o menos; pero si la gordaria de las paredes fuere poca,
será preciso que resalte sobre ellas lo que le pareciere con-
veniente al Arquitecto.
CAPITULO II.
DE LAS CONDICIONES QUE SE DEBEN
observar en las plantas y perfiles de los
edificios.
H
asta aquí hemos tratado de la formación de todas
las partes mas principales de una fábrica ; ahora hemos
de pasar á la disposición total de los edificios , á cuya
construcción se dirigen las sobredichas partes. Siendo
pues los Templos y casas de particulares las obras mas
necesarias, y las que mas freqüentemente se executm, ex-
plicaré lo que se debe observar en su disposición con la
mayor claridad posible.
Libro Primero. 97
PROP. VIL
Expltcanse las condiciones que se deben observar en la
Planta de un Templo.
JL res son los géneros de Templos que se usan en nues-
tros tiempos , que son : de una nave sin crucero , de una
nave con crucero , y de tres naves con crucero. £1 Tem-
plo de una nave sin crucero tendrá quatro anchos de lon-
gitud , de los quales , tres serán para el cuerpo de la Igle-
sia , y el otro servirá para el Coro.
Si el Coro no estuviere en la Capilla mayor , se dará
al Templo la misma longitud , añadiendo en sus pies un
Pórtico , sobre el qual se podrá hacer el Coro , quedando
de este modo el cuerpo del Templo muy señoril y des-
ahogado.
Si el Templo fuere de una nave con crucero, bastará
que tenga quatro quadros o anchos de longitud ; pero pa-
recerá mejor si tiene quatro y medio , d aun cinco.
Si la longitud del Templo es quatro quadros , se darán
dos al cuerpo del Templo, uno á la Cúpula, y otro al
Presbiterio ; si fuere quatro quadros y medio , se dará un
quadro al Presbiterio o Capilla mayor , otro á la Cúpula,
y los dos y medio restantes al cuerpo de la Iglesia. Si fue-
re cinco anchos d quadros , se dará al Presbiterio algo mas
de un quadro , otro á la Cúpula, y la restante longitud se-
rá para el cuerpo del Templo.
Si el Templo fuere de tres naves , tendrá la nave prin-
cipal cinco quadros de longitud , que se repartirán del mo-
do que hemos dicho en el caso antecedente. Las naves de
los lados y las Capillas tendrán de anchura la mitad de la
nave principal. La profundidad del crucero y de las Capi-
llas , será igual á la mitad de la anchura de la nave ; aun-
que parecerían mejor las Capillas, del crucero si fuesen al-
go mas hondas que las otras. Si se hubieren de hacer mu-
chas Capillas , bastará que su claro sea algo mas que la ter-
cera parte de la anchura de la nave.
En orden á la gordaria de las paredes de los Templos,
N
9 8 Arquitectura Ovil.
no se puede dar regla general , porque los materiales como
piedra, ladrillo, cal, yeso, &c. no son igualmente buenos
en todos los Países ; pero sin embargo diré lo que en esto
suelen practicar los Arquitectos. Si la bóveda es de cante-
ría, y las paredes no llevan estribos, se suele dar á estas al-
go mas de la quarta parte de la anchura del Templo. Si la
bóveda lleva estribos , se dará á las paredes la sexta parte,
y á los estribos algo mas de la quarta parte de la anchura
de la nave. Si la bóveda fuere de ladrillo de rosca , y no
llevare estribos , se dará de grueso á las paredes la quarta
parte de la latitud de la nave. Si llevare estribos , se dará
á estos la quarta parte , y á las paredes la séptima de la an-
chura de la nave. Si las bóvedas fueren tabicadas y con es-
tribos, se dará á estos algo menos de la quarta parte , y á
las paredes la octava parte de la anchura de la nave.
Si la bóveda no llevare estribos , se dará á las paredes
la quinta parte. Los estribos podrán tener de grueso las
dos partes de la gordaria de las paredes. Si el Templo lle-
vare Capillas , el fondo de los estribos será el mismo que
el de las Capillas , y su grueso ó ancho le determinará el
orden de Arquitectura que corre por toda la nave ; pero
se ha de advertir , que los estribos se han de continuar lo
que fuere menester sobre las Capillas. Si el Templo fuere
de tres naves con Cimborio y Cúpula , se harán los estri-
bos de los arcos torales dos pies poco mas ó menos mas
gruesos , que los del cuerpo de la Iglesia , cuya gordaria
siempre la determina el orden de la nave. Las paredes de
los lados del Presbiterio , la del cabecero , y las de los bra-
zos del crucero , tendrán la séptima parte , si el Templo
fuere de cantería , y si fuere de ladrillo bastará la octava
parte de la anchura de la nave.
El lugar mas á propósito para la Sacristía es á un lado
del Presbiterio ; al otro lado se puede hacer la Capilla de
Comunión , si esta no pudiere estar en los pies de la Iglesia.
Sobre la Sacristía ó Capilla de Comunión , quando están á
los lados del Presbiterio, se podrá colocar el Órgano. Las
puertas así de esta como de aquella han de guardar unifor-
midad y correspondencia entre sí; de que se sigue , que en
Libro Segundo. 09
el lado del Presbiterio en que está la Capilla de Comunión,
se ha de fingir una puerta correspondiente á la de la Sacris-
tía que sale al Coro. Los Templos de tres naves han de te-
ner tres puertas en la fachada. Los de una nave con crucero
también han de tener tres puertas , de las quales la una esta-
rá en medio de la fachada , y las otras dos detras de las dos
Capillas que están á los lados del crucero , de suerte que
de estas no se ha de entrar inmediatamente á la nave del
Templo sino al crucero; lo que se hace disponiéndolas de
este modo : dense á los brazos del crucero y á las Capillas
que están á sus lados siete ú ocho pies de profundidad mas
que á las demás Capillas de la nave, de suerte que las pa-
redes cabeceras del crucero se continúen en línea recta por
detras de las dos Capillas que están inmediatas al crucero,
hasta encontrar con los dos estribos primeros de las Capi-
llas siguientes. Hecho esto trácense todas las Capillas , me-
nos las dos que están inmediatas á los brazos del crucero,
y déseles la profundidad que se hubiere determinado; tra-
zadas estas , se trazarán las otras dos , dándoles de profun-
didad lo mismo que á las otras , y haciendo su pared teste-
ra en línea recta con la de las otras Capillas; detras de es-
ta pared testera se hace Ja puerta, y entre es a y la pared
quedan aquellos siete ú" ocho pies de profundidad , que se
dieron mas á los brazos del crucero y Capillas inmediatas.
El espacio de estos siete ú ocho pies sirve de entrada, de la
qual por otra puerta que se hace en los brazos del crucero,
y arrimada á su pared testera, se entra en el Templo.
De este modo las puertas no impiden Capilla alguna,
7 queda el cuerpo del Templo con grande uniformidad y
íermosura. En los ángulos de los brazos del crucero se po-
len , o medias pilastras , 6 solo sus porciones angulares.
Una planta tenia trazada de mi invención , que podía
servir de modelo para que el Arquitecto pudiese trazar
)tras á su imitación; pero considerando que se recibirán i
:on mayor aprobación los diseños de Viñola que no los i
viios , doy en la Estampa 40. la planta del Templo de la j
2asa Profesa de la Compañía de Jesús de Roma delineada j
>or Viñola , aunque no va entre sus obras. Siendo pues esta
N2
i o© Arquitectura Civil.
planta de tan célebre Arquitecto , será conveniente que
nos detengamos algo en su explicación , Estampa 40.
Tiene pues la nave de ancho 61. pies, y de largo 251.,
que vienen á ser poco mas de quatro anchos. Pe la pared
testera del un brazo del crucero hasta la del otro hay 119.
pies; el diámetro de la Cúpula es de 58. pies, y el de la
linterna de 9. pies , que son poco menos que la sexta parte
del diámetro de la media naranja. La profundidad de las
Capillas es sin diferencia notable igual á la mitad de la an-
chura de la nave. El Presbiterio tiene un poco mas de un
quadro. Por la puerta E se entra en la Sacristía. Por las es-
caleras B se sube á las Tribunas que están sobre las Capi-
llas. La groseza de los pilares y de las demás partes se sa-
brá por el pitipié. Las dos puertas D y E de los lados ocu-
pan el lugar de dos Capillas, lo que no dexa de causar al-
guna fealdad en el Templo, que se hubiera evitado si Vi-
ñola hubiese hecho estas puertas del modo que hemos ex-
plicado. Los pilares de los arcos , las pilasrras , sus boqui-
llas, y en fin todas las partes de esta planta, observan una
correspondencia admirable entre sí.
PROP. VIII.
Explícame las condiciones que se deben observar en los
Perfiles de los Templos.
XZ>{ Perfil de un Templo manifiesta la altura y anchura
de los miembros que le componen , de que se sigue,
que para trazarle con acierto , es menester dar á cada
miembro las medidas que le corresponden , que son las
siguientes.
La altura del Templo ha de ser dupla de su anchura,
aunque se hallen muchos Templos, cuya altura es solo un
ancho y trts quartos , o un ancho y medio.
Para que los arcos de la bóveda campeen mas y se de-
xen ver desde su principio, se pone un poco mas arriba del
cornijón una moldura arbitraria llamada Rebanco , que
circuye todo el Templo, de la qual mueven los Arcos.
Quando la altura del Templo es dupla , se da de alto al
Libro Segundo. i ex
orden de Arquitectura de la nave un ancho y dos sextos.
El rebanco se hace una sexta parte de la anchura de la na-
ve mas alto que la ultima moldura del cornijón. Sobre el
rebanco se hacen las ventanas.
Los arcos de las Capillas podrán tener la proporción
dupla , y la imposta ha de frisar toda la Capilla.
Sobre los arcos torales asienta el anillo , que es un
cornijón con su Friso y Arquitrabe , cuya altura suele ser
dos tercios , o algo mas del cornijón de la nave.
Sobre lo firme del anillo carga el Cimborio, cuya altu-
ra suele ser igual , aunque basta que sea dos tercios de su
diámetro. Adornase por la parte de adentro con un orden
de Arquitectura mas delicado que el de la nave. La figura
interior del Cimborio es circular, la exterior ochavada,
pero puede ser circular. En medio de los lados d espacios
que están entre las pilastras se hacen ocho ventanas-.
Sobre el Cimborio asienta la Cilpula d media naranja,
que puede ser semiesférica , d levantada de punto á dis-
creción del Arquitecto. La linterna que suele hacerse so-
bre la Cúpula , tiene de diámetro la quinta d sexta parte
del diámetro de la media naranja. Otras cosas se deben
observar , cuya explicación no me permite la pequenez
de este volumen.
La Estampa 41. es el perfil del Templo de la Casa Pro-
fesa de la Compañía de Jesús de Roma delineado por Vi-
ñola. El orden que adorna la nave de este Templo es Com-
puesto; sobre las Capillas hay Tribunas, y sobre el corni-
jón está el rebanco, un poco mas arriba de lo que debe.
Las pilastras están de dos en dos. El cuerpo de Arquitec-
tura es baxo, y parecería mucho mejor si fuese dos sextas
partes de la anchura del Templo mas alto. La altura del
Cimborio sin la del anillo es mayor que los dos tercios de
su diámetro. Lo demás se vé en la Figura , cuyas medidas
se hallarán por el pitipié. Junto á los Templos se hacen los
Campanarios , cuya altura hasta la cornija suele ser qiia-
tro o cinco anchos suyos. La altura del remate y sus or-
natos les hará el Arquitecto á su discreción.
«oa Arquitectura Civil.
PROP. IX.
JDanse algunas advertencias pertenecientes á la recta dis-
tribución de los planos de las casas.
E,
futiendo por distribución de los planos de las casas , el
repartimiento que se hace del terreno en que se fabrican.
Esta parte de la Arquitectura se debe tener por la princi-
pal á quien están subordinadas todas las demás ; porque á
la verdad , aunque se hermoseara una casa poniendo colu-
nas sobre colunas ; aunque su fachada fuese mas regular,
y de miembros mas delicados que las de los mas bellos edi-
ficios antiguos ; y aunque los mas célebres Arquitectos y
Escultores se esmerasen en adornarla, ¿ qué acierto se po-
día esperar si el terreno estuviese mal distribuido ? ¿ Si los
principales apartamientos no tuviesen aquella grandeza,
magestad , conveniencia y hermosura que les pertenece ?
Por esta causa pues diré con brevedad lo que se debe ob-
servar en la distribución de los planos de las casas.
La disposición general del plano, es lo primero en que
se debe poner mucho cuidado. El dueño de la casa forma
ordinariamente la primera idea de su plano , poniendo la
mira en los usos y comodidades particulares, y determina
lo que quiere gastar en ella. Después de formada la idea y
determinado el gasto que se quiere hacer en su execucion,
pertenece á la habilidad y experiencia del Arquitecto or-
denar la idea del dueño de tal suerte, que la irregularidad
del terreno no impida que en él se fabrique una casa, que
sea juntamente acomodada y agradable. Para poder hacer
esto convendrá observar lo siguiente.
El principal cuerpo de una casa se ha de hacer entre el
patio y el Jardin, quando el terreno permite que le haya, no
solo porque su vista es mas agradable, y porque está menos
expuesto al ruido de la calle, sino también porque de este
modo no es menester pasar por el patio para ir al jardin,
y por otras comodidades que no se pueden tener si se hace
en la delantera. Las piezas serviciales y caballeriz s se han
de disponer de suerte , que no incomoden los demás apar-
iRrfcunpa^tM tO 2,
Perfil áíl mismo templo
Libro Segundo. 103
tamientos , lo qual se puede hacer colocándoles en una de
las alas de la casa , quando el terreno es corto , y entonces
se procura colocar las cocinas hacia al Norte, para impedir
que el calor no corrompa las viandas ; y al contrario , para
impedir la humedad de las Caballerizas, se deben exponer
estas al mediodía , y las carroceras al Poniente , para que el
Sol no dañe las Carrozas. El mejor lugar para las Caballe-
rizas y cocinas son los extremos de las alas hacia la calle;
porque de este modo se echan las vasuras y agua de la co-
cina , sin que sea menester pasar por otro aposento ; y se saca
el estiércol de las Caballerizas , sin que sea menester pasar
por medio del patio ni ensuciarle. También porque de es-
te modo el ruido que hacen las muías o caballos incomo-
da menos á los que duermen en los aposentos de la casa.
Si el plano tiene extensión bastante , para que á un sue-
lo se hagan todas las piezas necesarias y agradables de una
casa , seria gran disparate colocar algunas piezas en el pla-
no superior , por hacer las que han de ocupar el plano in-
ferior mas grandes de lo que deben ser.
Si el terreno es corto, se verá obligado el Arquitecto á
distribuir los aposentos en diferentes planos d estancias , y
en este caso será conveniente hacer las Cocinas , Despensa,
Repostería y Comedero en el primer plano ; y si sobrare
lugar se empleará lo restante en algunas cámaras , ú otras
piezas necesarias Si estas piezas se distribuyen en el pri-
mer plano, habrá en el segundo, que es donde habita el
dueño de la casa , lugar bastante para la Sala , Quadra y
Cámaras, no solo de los dueños, sino también de las cria-
das , siendo de gran conveniencia , que estas puedan dor-
mir en cámaras cercanas á las de sus amas , por si acaso las
hubieren de menester á deshora.
Débense excusar las piezas perdidas ; esto es , antes de
la Sala d Cámara no se han de hacer dos antesalas ni dos
antecámaras , sino en caso que sobrare el terreno. Las an-
tecámaras se han de disponer siempre que se pueda de
modo , que una misma pieza sirva de antesala y de ante-
cámara.
Junto á las Cámaras deben estar las recámaras. Los
104 Arquitectura Civil.
gabinetes han de estar en los ángulos de la casa , y han de
tener sus ventanas hacia el Jardin quando le hubiere.
Las Galerías se han de hacer hacia aquella parte en que
su vista es mas agradable ; pero estas solo se deben hacer,
quando hechas las piezas necesarias sobrare terreno para
las de diversión.
Las Letrinas se hacen debaxo de las vueltas de las es-
caleras ; alguna vez también se suelen hacer junto á las re-
cámaras , y para que de estas no se sienta el mal olor que
suelen causar quando están tan cerca , se ha inventado un
nuevo modo de Letrinas que quiero explicar , porque la
mayor parte de los Arquitectos no saben idearlas. El mo-
do pues es este.
Cávase en el suelo de la casa un hoyo de poca extensión,
pero tan hondo, que llega hasta la agua. Este hoyo se fabri-
ca de piedra seca , y se dexan en él algunos agujeros d a-
berturas , para que mezclándose los excrementos con la
agua , vayan colando, y perdiéndose en la tierra por me-
dio de las sobredichas aberturas. Sobre este hoyo se hace
un conducto d encañado que sube hacia arriba , y llega hasta
el suelo del aposento en que se ha de hacer la Letrina. Este
conducto d encañado ha de tener tres pies en quadro den-
tro de obra , para que cayendo los excrementos no se pe-
guen á sus paredes , que se harán de piedra y cemento. So-
bre este conducto d encañado póngase un asiento semejan-
te á una banqueta, que tenga una tabla , que se baxe y le-
vante, como quando se abre y cierra una arca : debaxo de
esta banqueta d tabla se pone un caño de tierra bien vidria-
do, que tenga la figura de un embudo, cuya longitud será
un pie y medio , ó dos pies. Este caño por la parte de aba-
xo está encaxado en un cerco de hierro , que está clavado
con la banqueta por medio de unas varas de hierro.
En este cerco se hace una empalma , que todo le rodea , y
en esta empalma se pone por medio de un gozne una plan-
cha redonda de cobre de suerte , que venga bien ajustada.
En la parte de abaxo de esta plancha redonda se clava un
pedazo de hierro ú otro metal, por medio del qual la plan-
cha o diafragma está atada á la tabla que cierra la Letrina,
Libro Segundo. rkfyi
con tal artificio, que levantando la tabla d tapadera, se
abre hacia baxo la plancha redonda, y baxando se cierra,
ajusfando bien con la empalma del cerco; de que se sigue,
que la Letrina tiene dos tapaderas , una en la parte de arri-
ba , que está encaxada en la tabla de la banqueta , y aforra-
da de cordovan : y otra en la parte de abaxo, clavada en el
cerco. Limpiase el caño de los excrementos que se le pegan,
con agua que cae por medio de una espita o canilia de un
reservatorio , que se haee á una altura competente , para
que cayendo la agua con ímpetu , limpie el caño de suerte,
que no quede en él materia alguna que pueda causar mal
olor. El conducto d encañado, que se hizo de tres pies en
quadro , no se continua todo hacia arriba, sino que de uno
de sus ángulos prosigue un encañado mas estrecho , que po-
drá ser de medio pie. Este segundo encañado llega hasta
el texado, y aun sube tres d quatro pies mas alto , y por él
se exhala el mal olor de la Letrina. Estas Letrinas son mas
costosas que las ordinarias, pero llevan consigo una gran-
de conveniencia, y es, que se pueden hacer junto á las re-
amaras, sin que en estas se sienta el mal olor.
Las escaleras se harán á un lado de los edificios, porque
aunque si se hacen en medio dan mas fácil comunicación á
entrambos lados , pero ocupan el lugar de una de las me-
jores piezas, como de una Sala d Quadra. La altura de los
escalones suele ser medio pie, d algo mas; su anchura 4.
3Íes en las casas medianas , y un poco menos en las peque-
ias. La altura de las varandas d balaustres será 3. pies
quando mas, y 2. y medio quando menos. Quando á los es-
piones se les da poca huella, se le podrá dar á esta a'go de
nelinacion hacia dentro , de suerte que subiendo la punta
leí pie esté un poco mas baxa que el talón , porque esta in-
:linacion ayuda tanto á subir, que parece que se ande á
livel. Lo que principalmente debe observar una escalera
.'s, que á cada mesa d descanso tenga su Ventana corres-
pondiente, para que de este modo pueda ser bien clara.
Las Salas tendrán de 24. hasta 26. pies de anchura , y
de longitud de 36. hasta 40. En las casas muy grandes la
longitud de las Salas será dupla.
O
io6 Arquitectura Civil.
Las Cámaras se harán de 24. d 26. pies en quadro. La
longitud y anchura así de estas piezas como de las otras
que suele haber en las casas , mas fácilmente se entenderá
en la distribución de los planos siguientes.
Advierto, que los planos siguientes son de casas me-
dianeras, que no pueden recibir luz por los lados, ni por
detras de ellas.
Distribución de los -planos de casas medianeras , que tienen
desde 18. pies de anchura hasta 22. , y de profundidad
desde 41. hasta 53. Estampa 42.
Supongo lo primero, que quando digo de quántos pies
consta el plano, se ha de entender, que hablo de pies
Castellanos, que son menores que el pie Romano o Va-
lenciano casi una décimaquarta parte ; y que el plano y
sus quartos tienen los que aquí expreso , y se notan en la
Estampa , dentro de obra ó de luz , sin contar lo grueso
de las paredes.
Supongo lo segundo , que el pie Castellano se divide
en 12. dedos, y cada dedo en 12. partes, que llamaremos
líneas.
El plano propuesto en la Estampa 42. tiene 18 pies de
anchura, y 41. de profundidad. Su distribución en su primera
estancia o quarto baxo es esta: La entrada tiene 10. pies
de anchura, y 1 1. de profundidad. A su lado está la Escalera
de 7. pies y medio en quadro. El espacio de tres pies que
hay entre la pared de la Escalera y de la Cocina , sirve para
un pequeño Pasadizo que guia á la Escalera y al otro Pa-
sadizo que está junto á la Cocina , por el qual se entra al
descubierto ó Patin. Este otro Pasadizo tiene 4. pies de an-
chura, y la misma profundidad de 1 8. pies que la Cocina, cu-
ya anchura es 13. pies y medio. En estas casas pequeñas la
misma Cocina sirve de Comedor. Junto á la Cocina se hace
un aposentillo P, que puede servir de Despensa; su anchura
es 5. pies, y su profundidad 6. Detras de la Cocina está el
Patin por donde recibe luz. La profundidad de este es 10.
pies y medio, y su anchura 12. pies y medio. En un án-
Libro Segundo. 107
guio del Patín se hace el Pozo C , y en el otro la Letrina I.
Adviértase aquí , que por profundidad entiendo la
distancia que el Plano tiene de la calle hacia dentro, y
por anchura la que el Plano tiene desde la una pared me-
dianera hasta la otra.
El Plano de la segunda estancia se distribuye en una
Cámara correspondiente á la entrada ; en otra Cámara o
aposento correspondiente al Pasadizo y Cocina de abaxo,
con las medidas de entrambos, y en un Gabinete de 5. pies
de anchura, y 10. de profundidad. El Plano de la tercera es-
tancia se distribuirá del mismo modo que el de la segunda.
La distribución de este Plano se podrá variar haciendo
la entrada igual á la Cocina , y colocando la Escalera jun-
to al Patin , entre la Cocina y Pasadizo.
La altura de la primera y segunda estancia sin la espe-
sura del techo será 1 1. pies y un tercio; y con la espesura
del techo 12. pies justos: partiendo esta altura por 19., que
es el número de escalones que ha de tener la escalera de la
primera hasta la segunda estancia, y de la segunda hasta
la tercera , se hallará , que la altura de cada escalón es 7.
dedos , y cerca de 7. líneas.
La altura de la tercera estancia , incluyendo la espesu-
ra del techo, será 11. pies y dos tercios , y partiendo esta
altura por 19., será la altura de cada escalón 7. dedos y 4.
líneas poco mas.
Los otros Planos que tienen desde 18. hasta 22. pies
de anchura, y de profundidad desde 41. h.¡sta 53. se dis-
tribuirán del mismo modo que el sobredicho , dando mas
o menos profundidad y anchura á las mismas piezas ex-
plicadas , á arbitrio del que edificare.
Distribución de los Planos de casas medianeras , que tienen
desde 22. pies de anchura hasta 24. , y de profundidad
desde 53. hasta 7 2. pies.
E
1 Plano propuesto en la Estampa 43. tiene 22. pies de
anchura , y 58. de profundidad. Distribuyese en una en-
trada , que tiene 10. pies y medio de anchura, y 9. de
O2
io8 Arquitectura Civil.
profundidad. Las mismas medidas tiene la Cocina que
está á su lado. Después de la Cocina se sigue el Comedero,
que tiene 14. pies de anchura, y 20. de profundidad. Jun-
to al Comedero se hace la Escalera de 7. pies en quadro;
y al lado de esta se dexa el espacio C para hacer en él una
Alacena. Enfrente de la puerta de la entrada se hace un
Pasadizo de cerca de 4. pies de anchura , y de 20. de pro-
fundidad. Después de este Pasadizo se sigue el Patio, que
tiene 22. pies de anchura, y 12. de profundidad. Detras
del Patio se hace un aposento ó Caballeriza (á discreción)
de 12. pies de profundidad. A un lado de este aposento se
hace la Letrina , detras de la qual se podrá acomodar un
Almario. El Plano de la segunda distancia se distribuye
así: La Sala tiene 22. pies de anchura , y 16. de profundi-
dad. Después de la Sala se sigue una Cámara de 13. pies en
quadro. De este cuerpo delantero se pasa al testero por
medio de un Pasadizo de 3. pies de ancho, que guia á la
otra Cámara, que tiene 22. pies de anchura , y 12. de pro-
fundidad. Si la casa tuviere de 22. hasta 24. pies de anchu-
ra, y de 53. hasta 72. pies de profundidad, se observará la
misma disposición, dando mas o menos anchura y profun-
didad á cada una de las piezas sobredichas.
La altura de la primera estancia será 12. pies , inclu-
yendo la espesura del techo. La misma altura tiene la se
gunda estancia; y partiendo esta altura por 19., que es e
numero de escalones que tiene la Escalera, se hallará, qu<
la altura de cada escalón es 7. dedos, y cerca de 7. líneas
De los 19. escalones que sirven para subir al cuerpo delan
tero , solo los doce sirven para subir al cuerpo testero, ha
riéndose los siete restantes en el mismo Pasadizo. La altu
ra de la tercera estancia , incluyendo la espesura del teche
será 11. pies y 2. tercios. Esta altura se sube con 19. esca
Iones de 7. dedos , y un poco mas de 4. líneas cada uno.
Sobre esta estancia se hacen los desvanes.
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esta estancia se hacen los desvanes.
gura, o hagan obscuras las que en la presente distribución
son claras. Para que los que entran puedan fácilmente en-
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Libro Segundo. 109
Distribución de ¡os Planos de casas medianeras , que tienen
desde 24. pies de anchura hasta 36. ,/ de 72. pies
de profundidad hasta ~6.
íl Plano propuesto en la Estampa 44. tiene veinte y
quatro pies de anchura , y setenta y dos de profundidad.
Su distribución es la que se sigue : La entrada tiene 10.
pies y medio de anchura , y 13. y medio de profundidad.
Junto á la entrada se hace un aposento de 13. pies de an-
chura , y de 13. y medio de profundidad. A este aposen-
to se subirá por medio de 3. 04. escalones, que se pueden
hacer en ia misma entrada. Desde este aposento se entra
en una Recámara de 8. pies y medio de anchura, y 8. de
profundidad. Al lado de esta Recámara se hace una Alcova
de 10. pies de anchura , y 8. de profundidad. El Comedero
tiene 19. pies de anchura, y 13. de profundidad. Junto á
la Alcova y Comedero se hace un Pasadizo , desde Ja en-
trada hasta el Patio, de 4. pies y medio de anchura. El Pa-
tio tiene 22. pies y medio\ie profundidad, y 16. de anchu-
ra. Del Patio se sube por medio de tres d quatro escalones
á la primera estancia, que está mas alta que el suelo de la
calle dos pies y medio , o tres pies. El Pasadizo que está
entre la Escalera y el Patio tiene la misma profundidad
que este , y solos 3. pies de anchura. Debaxo de la segun-
da mesa ó descanso de la Escalera se hará la Letrina. El
cuerpo testero de la casa se compone de una Cocina de 15.
pies de anchura, y 12. y medio de profundidad, y de una
Despensa de la misma profundidad, y de 8. pies de anchura.
Parecerá á muchos Arquitectos , que el Patio y Eccalei a
están muy distantes de la calle, y que es defecto notable ha-
ber de pasar por un Pasadizo tan largo , como el que se re-
presenta en la Figura, para encontrar la Escalera; pero si se
advierte la profundidad del Plano, se verá claramente, que
ni la Escalera ni el Patio pueden estar en otro lugar sin que
impidan algunas de las piezas, que se representan en la Fi-
gura, 6 hagan obscuras las que en la presente distribución
son claras. Para que los que entran puedan fácilmente en-
no Arquitectura Civil.
contrar la Escalera principal, se podrán hacer enfrente del
Pasadizo , y debaxo de la ventana de la Despensa 4. esca-
lones , que viéndoles el que entra desde la puerta del Pa-
sadizo, pensará que son de la Escalera principal , y enca-
minará hacia ellos sus pasos hasta salir al Patio , en cuyo
Jado se vé la Escalera principal.
En el Plano de la segunda estancia hay una Sala de 24.
pies de anchura, y 21. de profundidad. Junto á la Sala es-
tá la Antesala y la Cámara ; la Antesala tiene 13. pies y
medio de profundidad, y 10. y medio de anchura; la an-
chura de la Cámara es 13. pies, y la profundidad la misma
que la de la Antesala. La Escalera y Pasadizo tienen las
mismas dimensiones que en la estancia de abaxo. La Cá-
mara y Recámara del cuerpo testero son iguales á la Co-
cina y Despensa del Plano de abaxo.
Si el Plano tuviere mas de 2j. pies de anchura, se mu-
dará el asiento de las vigas de la anchura en la profundi-
dad, y entonces será preciso hacer pared maestra, la que
ahora divide la Sala de la*Cámara y Antesala ; y la puer-
ta de la Alcova se hará hacia el aposento delantero, y no
hacia el Comedero ; haciendo Alcova lo que ahora es Re-
cámara , y al contrario.
Si siendo la anchura de los Planos de 24. pies hasta 36.,
fuere su profundidad de 58. hasta 68. pies, se distribuirán
del modo que se verá en la Estampa siguiente.
La altura de la primera estancia , sin incluir la espesu-
ra del techo, será 11. pies y 3. quartos; y siendo la espe-
sura del techo 9. dedos , será toda la altura 12. pies y me-
dio , la qual se subirá con 20. escalones de 7. dedos y me-
dio cada uno.
La altura de la segunda estancia es la misma.
La altura de la tercera estancia , incluyendo la espesu-
ra del techo, es 11. pies, la qual se subirá por 20. escalo-
nes de 6. dedos y siete líneas cada uno. Sobre esta estan-
cia estarán los desvanes , en los quales se podrán hacer
aposentos de 8. á 9. pies de altura.
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cia estarán los desvanes , en los quales se podrán hacer
aposentos de 8. á 9. pies de altura.
Libro Secundo. ni
Distribución de los Planos de casas medianeras , que tienen
desde 36. hasta 46. pies de anchura , y de profundidad
desde 68. hasta 80. ó 90. pies.
Jl-j\ Plano descrito en la Estampa 45 é consta de 36. pies
de anchura , y de 68. de profundidad. Su distribución es
esta. La entrada es como un Pasadizo largo, que llega has-
ta el Patio ; su anchura es 10. pies. A su lado hay un apo-
sento de 25. pies en quadro. Después de la entrada se si-
gue un Patio de 25. pies de anchura , y de 22. de profun-
didad. Del Patio se sube á la primera estancia por los dos
escalones que se vén en la Estampa. Entre el Patio y Es-
calera hay un Pasadizo de 4. pies y medio de anchura , y
de la misma profundidad que el Patio. La Escalera tiene 4.
pies y medio de anchura , y debaxo de su segunda mesa o
descanso está la Letrina. En el cuerpo testero está la Coci-
na de 19. pies de anchura , y 17. de profundidad. Esta Co-
cina podrá dividirse con un tabique , denotado con los
puntos que se vén en la Figura, haciendo servir el lugar C
de Despensa. Al lado de la Cocina está el Comedero de
15. pies de anchura , y 17. de profundidad.
El segundo Plano, d de la estancia superior se distribu-
ye en una Sala de 25. pies de profundidad , y de 24. de an-
chura. Al lado de la Sala hay una Recámara de n. pies de
anchura, y de 19. pies de profundidad. El espacio O, aun-
que pequeño, sirve de Antesala. Síguense el Pasadizo y Es-
calera , que tienen las mismas medidas que en la estancia
de abaxo. En el cuerpo testero áe la casa se hacen dos Cá-
maras, la una de 15. pies de anchura, y 17. de profundidad,
y la otra de 19. pies de anchura , y 17. de profundidad.
Si la anchura fuere desde 36. hasta 46. pies , y la pro-
fundidad desde 68. hasta 80. ó 90. pies, se guardará la
misma distribución , aumentando la anchura de cada apo-
sento á discreción.
La altura de la primera estancia, sin incluir la espesura
del techo , será 12. pies y un sexto ; y siendo la groseza del
techo 10. dedos , será toda la altura 13. pies ; y partiendo
1 1 2 Arquitectura Civir,.
13. por 21. , que es el numero de escalones que tiene la Es-
calera, se hallará, que la altura de cada escalón es 7. dedos
y $, líneas.
La altura de la segunda estancia es la misma.
La tercera estancia tendrá de altura ir. pies y medio,
la qual se subirá con 21. escalones de seis dedos y un po-
co mas de medio. Sobre esta estancia estarán los desvanes
en los quales se podrán hacer apartamientos de 8. á 9. pies
de altura.
Distribución de un Vlano de una casa medianera de 46. pies
de anchura ,y 120. de profundidad.
1 Plano descrito en la Estampa 46. tiene 46. pies de an-
chura , y 90. de profundidad dentro de obra , ocupando los
30. restantes el Jardín. La distribución es esta: A un lado
del cuerpo delantero de la casa hay una Cocina de 23. pies
y medio de profundidad , y de 17. de anchura. Al otro la-
do está la Caballeriza de la misma profundidad , y de 15.
pies y medio de anchura. Entre estas dos piezas está la en-
trada de 1 1. pies y medio de anchura , y 23. y medio de
profundidad. Sigúese el Patio de 33. pies en quadro. De
este se sube al primer plano ó estancia por medio de 4. es-
calones. Del cuerpo delantero de la casa se pasa al testero
por un Pasadizo de 5. pies de anchura , y de la misma pro-
fundidad que el Patio. Entre la Cocina y Escalera se hace
una Alacena. La Escalera tiene de ancho 4. pies y medio.
Entrando en el cuerpo testero se halla primeramente un Pa-
sadizo de 5. pies de anchura, en cuyo rincón se podrá ha-
cer la Letrina O, cerrada con su puerta. El Comedero tie-
ne 30. pies de anchura , y 27. de profundidad ; si pareciere
demasiado grande , se podrá hacer Ja división notada con
las líneas punteadas, y en ella se podrá hacer una Despen-
sa y una Repostería. Junto al Comedero hay una Cámara
de 14. pies de anchura, y 21. y medio de profundidad.
La restante profundidad se emplea en el Jardín, que no se
representa en la Figura por la pequer.ez de esta Estampa.
Aquí se ha de advertir, que así en esta casa , como en
]
c
A
d
y
d
p
t]
p
es
c:
P
fi
n ]
E
sa
a
n
de
la
sa
de
1;
re
Aquí se ha de advertir, que así en esta casa, como en
Libro segundo. 115
todas las demás, he distribuido la Cocina y Oficinas depen-
dientes en el primer plano; porque si se hacen en el se-
gundo plano d estancia principal , la ocupan casi toda,
sin dexar lugar bastante para las Cámaras y piezas de
cumplimiento. Es verdad , que las Cocinas en el primer
Plano llevan algunos inconvenientes , especialmente quan-
do guisan mugeres ; pero casi todos se pueden evitar
poniendo rejas en las ventanas.
El segundo Plano , d de la segunda estancia se repar-
te así : La Sala tiene 31. pies de ancho , y 23. de pro-
fundidad. La Cámara que está junto á la Sala tiene 23. pies
de profundidad , y 14. de anchura. Antes de la Sala se ha-
lla la Antesala de 10. pies y medio en quadro. Después se
sigue el Pasadizo y Escalera con las mismas dimensiones
que en la estancia de abaxo. En el cuerpo testero se ha-
ce una Cámara de 14. pies de anchura , y 21. y medio de
profundidad. Al lado de la Cámara hay una Quadra de
ij. pies de profundidad , y 17. y medio de anchura. De
la Quadra se entra en una Alcova de 11. pies y medio en
quadro. Al lado de la Alcova se puede hacer un Gabine-
te de n. pies y medio de ancho , y de 15. pies de profun-
didad. El lugar de la Alcova lo podrá ocupar el Gabi-
nete , y al contrario. La Escalera que baxa á los sótanos,
se podrá hacer debaxo de la Escalera principal.
La primera estancia tendrá 15. pies de altura , sin
incluir la espesura del techo , que es 10. dedos , 1*
qual sumada con los 15. pies hará 15. pies y 10. dedos.
Esta altura partida por 24. que es el numero de escalones,
dará por quociente 7. dedos y once líneas : y *sta será
la altura de cada escalón.
La segunda estancia tendrá de altura 14. pies y 10.
dedos , incluyendo la espesura del techo. Para subir es-
ta altura son menester 24. escalones de 7. dedos y 5.
líneas de altura cada uno.
La tercera estancia tendrá 12. pies de altura , que se
subirá por 24. escalones de ó. dedos de altura cada uno.
ii4 Arquitectura Civil.
Primera distribución de un Plano de una Casa medianera de
58. pies de anchura , y de 68. pies de profundidad.
■I entrase en el Patio Estampa 47. por un Pasadizo de
11. pies y medio de anchura , y 26. de profundidad. A
su lado hay una Carrocera de Ja misma profundidad , y
de 9. pies y medio de anchura. Junto á la Carrocera está
la Caballeriza de 14. pies de anchura, y 26. de profundidad.
En la misma ala , y al lado de la Caballeriza hay otra Car-
rocera de 15. pies de anchura , y 9. y medio de profundi-
dad. Sobre la Caballeriza y Carroceras se podrán hacer al-
gunos cjuartos de poca altura para los Criados de librea,
cuidando que sobre lugar para Sillero, Pajar, y demás pie-
zas pequeñas , que son menester para servicio de la Caba-
lleriza. Sigúese la Despensa de 12. pies y medio de anchu-
ra, y 11.de profundidad. Después se sigue la Cocina de 18.
pies de profundidad ,y 12. y medio de' anchura. De la Co-
cina se pasa al Comedero por un Pasadizo de 5. pies de
anchura. Arrimada al Pasadizo hay una Escalera , por la
qual las Criadas d Criados suben de la Cocina á las Cá-
maras de la estancia superior, sin que sea menester pasar á
la otra parte de la casa. El Comedero tiene 19. pies de an-
chura^ 18. de profundidad. Junto al Comedero hay una
Alcova de 9. pies de profundidad , y 12. y medio de an-
chura. Su puerta se podrá hacer hacia el Patio si se quiere.
Animada á la pared de la Alcova está la Escalera , cuya
caxa tiene 14. pies de anchura , y 11. de profundidad. El
Aposente que está en el cuerpo delantero de la casa tiene
26. pies de profundidad , y 20. de anchura. En medio de
la casa está el Patio de 23. pies de anchura , y de 30. pies
de profundidad. Del Patio se sube por medio de 3. d 4. es-
calones al primer Plano, que estará 2. pies y medio, d tres
mas alto que el nivel de la calle.
Nótese, que á las Entradas solamente doy 11. d 12.
pies de anchura , porque estas no son piezas de habitación
sino de tránsito ; y para tránsito la sobredicha anchura e?
bastante. Comunmente los Arquitectos las hacen mas an
Libro Segundo. i r 5
chas ; pero si bien se considera todo el espacio en que ex-
ceden á los 12. pies , es lugar perdido. Sin embargo,
cjuando las Casas de Coche están en alguna calle estrecha,
se podrá dar mas anchura á la entrada , para que pue-
dan entrar los Coches con mas facilidad.
El segundo Plano,d de la segunda estancia se distribuye
así: En el cuerpo delantero de la Casa se hace una Sala de
26. pies de profundidad, y de 32. pies de anchura. A su lado
se hará la Quadra de la misma profundidad, y de 23. pies
de anchura. Lo restante de este Plano está distribuido del
mismo modo, que en el Plano de abaxo. Debaxo de la Es-
calera se podrá hacer la Letrina cerrada con su puerta.
La primera estancia tendrá 15. pies , y 10. dedos de
altura , incluyendo la espesura del techo ; y partiendo
esta altura por 25. que es el níímero de los escalones,
será el quociente 7. dedos y 7. líneas ; y esta es la al-
tura de cada escalón.
La misma altura tiene la segunda estancia.
La tercera estancia tendrá 12 pies de altura , que se
subirá por 25. escalones de 5. dedos y 9. líneas de al-
tura cada uno. Sobre esta estancia se harán los desva-
nes , y en ellos los apartamientos que se quisiere.
Segunda distribución del mismo Plano de 58. pies de anchara,
y de 68. pies de profundidad.
<a distribución del primer Plano Estampa 48. es esta:
La Entrada tiene ir. pies de anchura , y 11. y medio
de profundidad. De la entrada se sube por medio de 5. gra-
das d escalones al primer Plano , que está mas alto que la
calle tres pies. Un pie antes de estas gradas, notadas con las
líneas punteadas que se vén en la Figura , se pondrá una
compuerta, que estará cerrada, quando la puerta principal
estuviere abierta. A un lado de la entrada hay dos Aposen-
tos, de los qualesel primero tiene 2$. pies de profundidad,
y 16. de anchura; y el segundo 15. pies de anchura , y la
misma profundidad que el primero. Junto al segundo Apo-
sento está la Cocina de t8. pies de anchura , y de 20. de
V 2
iid Arquitectura Civil.
profundidad. Entre la Cocina y Escalera hay una Reposte-
ría de i o. pies de anchura, y de 14.de profundidad. Después
de la Cocina se sigue una Despensa de 10. pies de anchura,
y de 15. pies de profundidad. Detras de esta Despensa se
podrá hacer la Letrina. La Caballeriza está junto á la entra-
da; su anchura es 14. pies ; su profundidad 23. pies. Junto
á la Caballeriza está el Comedero de 19. pies de profundi-
dad , y de 16. de anchura. Después del Comedero se sigue
un Gabinete de 10. pies de anchura, y 21.de profundidad.
Entre el Comedero y la Repostería está la Escalera. De es-
te Plano se baxará al Patio por las 5. gradas punteadas , que
se vén debaxo del un tiro de la Escalera. El Jardín tendrá
21. pies de profundidad , y 35. de anchura. Este Plano se
podrá distribuir de otro modo , haciendo la Cocina donde
está el segundo Aposento, y el Comedero donde está la Co-
cina , y donde ahora está el Comedero se podrá hacer una
Cámara. La distribución del segundo Plano, d de la segun-
da estancia es esta : La Sala tiene 30. pies de anchura , y 23.
de profundidad. Al lado de la Sala hay una Quadra de 27.
pies de anchura, y de 23. pies de profundidad. Sigúese una
Cámara con su Alcova de las mismas dimensiones que la
Cocina y Despensa de abaxo. De esta Cámara se entra en
una Recámara de 21. pies de profundidad , y de 10. pies
de anchura. Al otro lado de la Casa hay otra Cámara de
las mismas dimensiones que el Comedero de abaxo. De
esta Cámara se entra en un Gabinete de 10. pies de an-
chura , y 21. de profundidad.
La altura de las estancias, es la misma que en la distri-
bución precedente, y así no me detengo en su explicación.
Distribución de un Plano de 67. pies de anchura , y de 1 17.
de profundidad.
J-il Plano propuesto en la Estampa 49. se distribuye del
modo siguiente : La Entrada tiene n. pies y medio de
anchura , y 27. de profundidad. A sus lados tiene dos
Carroceras de 10. pies de anchura, y de la misma profun-
didad que la Entrada. Junto á una Carrocera está la Caba-
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Libro Segundo. 117
lleriza de 13. pies de anchura. Sobre las Carroceras y Ca-
ballerizas se podrán hacer los apartamientos necesarios, co-
mo son Sillero , Pajar , &c. y también se podrán hacer , si so-
bra lugar, algunos Quartos pequeños para Criados de Li-
brea. Después de la Caballeriza se sigue un Caracol de 10.
pies en quadro. De las tres Cámaras siguientes, las dos pri-
meras son iguales , y tiene cada una 14. pies de profundi-
dad sobre 11. y medio de anchura. De estas dos Cámaras se
podrá hacer si se quiere una Galería de 29. pies de profun-
didad. La tercera Cámara tiene 27. pies de profundidad,
y 18. de anchura. Del espacio que ha de ocupar el Jardin se
podrá tomar lugar para hacer un Gabinete de 10. pies de
anchura , y 11. y medio de profundidad. En medio del
cuerpo testero de la casa hay un Comedero de 2%. pies de
anchura , y de 27. pies de profundidad. De este Comedero
se podrá baxar al Jardin por las 4. d 5. gradas que se vén en
la Ustampa. Junto al Comedero hay otra Cámara de 22. pies
de anchura , y de 20. de profundidad. De esta Cámara se
entra en un Gabinete , que tiene las mismas dimensiones
que el que está en la otra parte. Antes de la Cámara hay un
Pasadizo de 5. pies de anchura , en cuyo rincón se podrá
hacer la Letrina notada con la letra C. La Caxa de la Es-
calera ocupa 21. pies de profundidad, y 16. pies de anchura,
incluyendo la del Pasadizo que le está delante. Entre la Co-
cina y Escalera está la Despensa de 18. pies de profundi-
dad , y 1 o. pies de anchura. La Cocina tiene 27. pies de pro-
fundidad ,y 18. de anchura. En medio déla casa está el Patio
de 35. pies de anchura, y de 46. pies de profundidad. Del
Patio se sube al primer Plano , que está tres pies mas alto
que el nivel de la calle , por medio de 4. d 5. escalones.
El Plano segundo , d de la estancia principal se reparte
así: La Sala tendrá 4 r. pies de anchura,y 27.de profundidad.
A su lado hay una Cámara de 25. pies de anchura , y de 27.
de profundidad. Sigúese el Caracol, y después tres Cámaras
consecutivas, que constan de las mismas medidas , que las
. que hay en la esrancia de abaxo. De las dos primeras se po-
drá hacer una Galería. Lo restante de este segundo Plano se
distribuye casi del mismo modo que en elPlano de abaxo.
n8 Arquitectura Civil.
La altura de la primera estancia Estampa 50. , incluyen-
do la espesura del techo, será 17. pies y medio ; y partien-
do esta altura por 26. , que es el número de los escalones,
será la altura de cada escalón 8. dedos poco mas.
La altura de la segunda estancia es 15. pies y medio,
incluyendo la espesura del techo. A esta altura se su-
birá por una Escalera de 25. escalones de 7. dedos , y
algo mas de 5. líneas de altura cada uno.
La tercera estancia tendrá 14. pies y medio de al-
tura , la qual se subirá con 25. escalones de casi 7. de-
dos de altura cada uno. Sobre esta estancia se harán los
desvanes , en los quales se podrán hacer si fuere menes-
ter aposentos de 9. á 10. pies de altura.
Distribución de un Plano de una Casa medianera de 84. pies
de anchura , y de 87. pies de profundidad.
.La distribución de este Plano Estampa 51. es del todo
diferente de las precedentes , por hallarse el Patio no en
medio , sino en la misma delantera de la casa. La anchu-
ra del Patio es 45. pies , y su profundidad 31. pies. A un
lado del Patio está la Cocina de 17. pies y medio de an-
chura^ de 2 1. y medio de profundidad. La Despensa tie-
ne 10. pies y medio de anchura , y 9. de profundidad. Si-
gúese el Comedero de 27. pies de anchura , y de 26. de pro-
fundidad. Del Comedero se entra en una Galería de 12.
pies de-anchura, y de 25. pies y medio de profundidad. La
Caballeriza tiene 21. pks de profundidad , y 17. y medio
de anchura. La Carrocera que está junto á la Caballeriza
tiene 8. pies de profundidad , y 19. pies de anchura. La
Sala tiene 42. pies de anchura , y 26. pies de profundidad.
Entre la Sala y el Comedero está la caxa de la Escalera de
11. pies de anchura. De la Sala se entra en una Galería de
12. pies de anchura, y de 25. y medio de profundidad. El
segundo Plano , o de la segunda estancia se distribuye así,
Estampa 52. En el cuerpo delantero se hacen dos Cámaras
de 31. pies de profundidad , y de 17. pies y medio de an-
chura. En el espacio que corresponde á la Sala de abaxo,
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jQL Fachada
5==
Libro Segundo. no
se hace una Quadra y una Cámara. En lo demás es este se-
gundo Plano semejante al primero.
La altura de la primera estancia Estampa 53. será 16.
pies , que partidos por 28. , que es el numero de los es-
calones de la Escalera , será el quociente cerca de 7. de-
dos , y esta es la altura de cada grada.
La altura de la segunda estancia será 15. pies , y la
de cada escalón 6. dedos y 5. líneas , siendo el núme-
ro de las gradas de la Escalera 28.
La altura de la tercera estancia será n. pies. Sobre
esta estancia se podrán hacer los desvanes.
Distribución de un Plano de 216. pies de anchura ,/ de 160.
de profundidad.
E
ste Plano Estampa 54. tiene bastante extensión para
que á un mismo suelo se hagan todas las piezas nece-
sarias de una Casa. Para que todos los Quartos tengan
bastante luz se han hecho dos Patios en los lados , y
uno en medio de la Casa. En la parte testera de la Ca-
sa se han hecho dos Jardines uno en cada lado. De este
modo todos los aposentos serán divertidos. Las medi-
das de cada pieza en particular se sabrán por el Piti-
pié. Sobre este Plano d estancia no ha de haber otra,
ni es menester teniendo á un mismo andar espacio su-
ficiente para colocar en él todas las piezas necesarias.
No me detengo mas en la distribución de otros Planos,
porque no lo permite la pequenez de este volumen \ y
en todas las distribuciones precedentes téngase presen-
te , que he procurado dar unas ideas generales , á fin de
que en los lances particulares pueda el Tracista plantear
las Casas fácilmente , atendiendo á la región , al Pueblo,
á los habitadores , y á los ministerios especiales , que
se han de exercer en ellas.
12» Arquitectura Civil.
LIBRO III.
DEL CONOCIMIENTO DE LOS
materiales , y de los fundamentos de los
edificios.
„ ^EsruES de haber explicado el modo de distribuir
los Planos de Templos y Casas , que son el principal ob-
jeto de este libro , será muy conveniente explicar el mo-
do de conocer los materiales necesarios á su execucion,
para que de esta manera se puedan distinguir sus bue-
nas y malas calidades; Hay una gran multitud de par-
ticularidades , cuya noticia es la parte principal del Arte
de edificar ; y aunque á muchos les parezcan groseras y
poco importantes , sin embargo , si se hace reflexión que
para executar qualquiera obra es menester hacer Capítu-
los , que expliquen las calidades de los materiales que
hubieren de servir , y el modo de ponerles en obra , se
verá la necesidad de estar bien instruido de estas particula-
ridades , que serán el objeto de las proposiciones siguiente!»
CAPITULO I.
EXPLICANSE LAS CALIDADES
de los materiales.
PROP. I.
Explican se las calidades de diferentes géneros de piedras.
X iene la piedra el primer lugar entre los materiales,
que hemos de explicar. Hállase pues de dos calidades
diferentes , la una dura , y la otra blanda o' tierna. La
dura es sin duda la mejor , porque sus partes están mas
estrechamente unidas y apretadas que las de la blanda.
ESta 17LTKZ 6 1 Ful JO l 7 o
Plano
&
Libro Tercero. ni
y así son fnas capaces de resistir á las injurias del tiempo,
o al corriente de las aguas , en los edificios que en ellas se
fabrican. En los parages que se hubiere de fabricar, se po-
drá juzgar de la buena o' mala calidad de la piedra de las
canteras del contorno , por el examen de aquella que se hu-
biere puesto en obra en algunos edificios antiguos. Pero si
se hubiere de sacar piedra de alguna nueva cantera , será
forzoso antes de ponerla en la obra, tomar algunos trozos sa-
cados de varias partes de la cantera , y ponerles sobre tier-
ra húmeda, para dexarles probar la helada y humedad una
parte del invierno; y si resisten en esta situación, se tendrá
seguridad de que la piedra es buena. A otras observaciones
se puede recurrir para conocer si la piedra es de buen uso;
por exemplo, se debe desconfiar de aquella que es de color
pagizo o amarillo claro, porque por lo ordinario este co-
lor no procede de otra causa, sino de que la piedra es grasa,
y contiene mucha humedad dentro de sí. Débese desconfiar
también de aquellas en las quales se advirtieren vetas obs-
curas y coloradas , y que tienen una groseza considerable
de bocin , cuyas partes no están bastantemente apretadas
para resistir á los golpes de una varita. También se deben
tener por malas y de poca resistencia las que vienen á mo-
lerse y deshacerse á pedacitos por poco que se toquen
con el martillo. En fin , se debe desconfiar de aquellas que
se sacan frescamente de las canteras, las quales no se deben
poner en obra , aunque no tuvieren ninguno de los defec-
tos que acabamos de notar , sino después de haberlas ex-
puesto á la helada un invierno. Pero si se tiene prisa,
será menester por lo menos ponerlas en obra al fin de la
primavera , á fin de que los calores del estío hagan evapo-
rar la humedad que encierran , para que puedan después
resistir á las mas fuertes estaciones.
La piedra será buena si está bien llena y m >ciza , de
color igual , sin vetas , de grano fino y llano ; si las as-
tillas se cortan en limpio y hacen un claro sonido.
Quandola piedra se pone en obra, es menester asentar-
la sobre su lecho, quiero decir , del mismo modo queesra^
ba en la cantera;porque en esta situación es capaz deresis-
Q
122 Arquitectura Civil.
tir mas peso , que puesta de otro qualquiera lado. Ca-
si todos los Albañiles conocen en una ojeada el lecho
de la piedra ; pero si no se pone cuidado en esto , nun-
ca la ponen como es menester.
Quando se fabrica algún edificio en que es preciso
yalerse de piedras de diferentes calidades , se debe cui-
dar de colocar la mas dura y que mejor resista á la
humedad , en los puestos mas expuestos al ayre , reservan-
do la que se sospechare que no es tan buena para me-
terla en los fundamentos y otros parages cubiertos. La
piedra se halla ordinariamente junta en forma de ban-
cos , cuya altura y anchura es diferente , según los luga-
res y su naturaleza; por esta causa quando se ha de hacer
algún edificio, si no se saben todas las particularidades re-
feridas, será menester instruirse de ellas , consultando con
Maestros inteligentes del lugar en que se edifica , a fin de
poder circunstanciaren las capitulaciones, de qué cantera,
altura y anchura han de ser las piedras , para que conven-
gan á la obra que se hubiere de executar.
Quando la piedra que se quiere poner en obra , es
tan gruesa , que se puede cortar del modo que se quie-
re , se llama Piedra de talla ó sillar.
Otra piedra hay de la qual no se quita masque el bocin,
y se esquadrea groseramente para ser empleada en el macizo
de las paredes gruesas y en los fundamentos. Esta piedra
se saca délas canteras, cuyos bancos no tienen competente
altura , para poderla cortar y emplear en los paramentos.
Sírvense en algunas partes de una piedra llamada Mo-
lar ,que es muy dura y muy porosa, y hace una manipos-
tería muy buena , porque el mortero se le pega é introdu-
ce mejor que en qualquiera otra especie de piedra.
El Libage es una especie de piedra mas dura que
la molar. Sácase de lo mas alto de las canteras , y se
pone en los fundamentos sin desbastar , porque por lo
ordinario es de figura tan irregular , que no se pue-
de corrar de la forma que se requiere.
El Gres es una especie de roca, que se halla casi siempre
á descubierto , y esto es lo que contribuye á su duración;
Libro Tercero. i*$
porque generalmente todas las piedras que se hallan sin ca-
var mucho en la tierra , son mas solidas que las que se sa-
can del fondo de las canteras; y en esto ponían gran cuida-
do los antiguos , pues para hacer sus edificios de mas larga
duración, se servían de las primeras piedras que sacaban de
las canteras ya descubiertas y comenzadas. Hay dos calida-
des de Gres, duro y blando. El duro solo sirve para empe-
drar las calles, y los caminos reales. El blando se corta co-
mo las piedras ordinarias. Pdnese en los embasamentos de
paredes muy gruesas , principalmente en aquellas que las
bañan las aguas. Su defecto consiste en que no se le pega
bien el mortero; por esta causa quando se emplea , se ha-
cen hoyuelos en sus lechos , y de este modo se agarra fuerte-
mente^ hace una obra muy fuerte. Las juntas de esta pie-
dra se llenan por la parte del paramento de cemento, que se
ata mejor con la piedra dura , que el mortero ordinario.
PROP. II.
Explícame las calidades del ladrillo tosco , y el modo de
hacerle.
E
s el ladrillo tosco una especie de piedra artificial , cu-
yo uso es muy freqüente en la construcción de los edi-
ficios. Para hacerle bueno es menester escoger buena tier-
ra , legamosa y fuerte , sin que en ella se hallen cali-
ches o piedrezuelas menudas ; y de la que tuviere es-
tas calidades aquella será mejor , que después de una
pequeña lluvia se pegare mas á los zapatos , de suerte
que difícilmente pueda despegarse. También es buena
aquella tierra , que amasada con las manos está tara
vizcosa , que parece liga d vizco.
Después de haber escogido un buen espacio de esta
tierra se cava con la azada , y habiendo reconocido , que
es igualmente buena por todas partes , se aguarda el tiem-
po de lluvia , para que estando bien embebida se revuel-
va y bata con la azada y batidera. Después de esto se
dexa reposar algún tiempo , al cabo del qual se vuelve
á hacer lo mismo , continuando en hacerlo quatro o cía-
Qa
iijj. Arquitectura Civil.
co veces. Comiénzase ordinariamente la preparación de
esta tierra en el me$ de Marzo ; pero seria mejor hacer-
la en el invierno , porque las pequeñas heladas son muy
buenas para hacer la tierra mantecosa, y batirla con facili-
dad. El tiempo bueno para hacer ladrillo es el mes de Ma-
yo y Junio ; porque en esta estación hay bastante tiempo
para secar la tierra , y para meterla después en el horno;
y así es menester evitar en quantose pueda la estación muy
avanzada, porque los ladrillos hechos entonces no son tan
buenos , como los que se hacen en el Estio.
No basta haber insinuado lo que puede contribuir para
hacer buenos ladrillos ; es menester también discernir las
buenas y malas calidades de aquellos que se hallan en
los Almacenes , supuesto que de este discernimiento de-
pende la duración de la obra que se requiere executar.
"Vitruvio refiere , que en su tiempo el Magistrado de la
famosa Ciudad de Utica , para impedir las ruinas de las
obras , no permitia que se pusiese en obra ningún ladri-
llo , sin que precediese su visita y aprobación : por falta
de esta inspección se vén entre nosotros muchas obras, que
amenazan su ruina , aun antes de estar acabadas.
El ladrillo bueno es el que después de cocido tiene el
color entre pagizo y colorado ; porque este ordinariamen-
te se hace de la tierra legamosa que hemos dicho. Tam-
bién se conoce si el ladrillo es bueno en el sonido ; si el
sonido fuere claro y limpio , el ladrillo será bueno y pre-
ferible á los otros, que tienen el sonido sordo y confuso.
Muchas veces sucede, que los ladrillos hechos de una mis-
ma tierra, é igualmente preparada , tienen diferentes colo-
res, y por consiguiente diferentes calidades; y esto se co-
noce especialmente quando se advierte , que los unos son
mas colorados que los otros , los quales no por eso son
mejores , antes peores , porque el estar colorados provie-
ne de que en el horno han estado colocados en parte en
que el fuego no ha tenido bastante fuerza para cocerles;
de que se sigue , que estos no resisten bastantemente á las
lluvias ni al peso que suele cargar sobre ellos , quebrán-
dose y reduciéndose fácilmente á polvo.
■iiiirtiiiml>lmiiiimiiiiiilniiHiiiiiiiiliilMni«niminuiiiliSl
Libro Tercero. 125
Finalmente la prueba mas segura para conocer si los la-
drillos son buenos(quando se trata de algún edificio de im-
portancia, cuya execucion se puede diferir un año)es,de-
xarles expuestos á las heladas durante un invierno , y los
que resistieren todo este tiempo sin reducirse á pequeñas
hojas ni quebrársele podrán emplear con toda seguridad.
Los ladrillos toscos en unas partes tienen 12. dedos de
longitud , sobre cinco, o cinco y medio de latitud , y dos
de groseza ó espesura ; en otras partes 12. dedos de longi-
tud , 4. de latitud , y dos de grueso.
PROP. III.
Explícanse las calidades de la Cal , / el modo de matarla.
L
,a Cal es una piedra cocida al horno , que mezclándose
con arena y agua componen el mortero. Para hacerla
buena es menester escoger piedras muy duras , pesadas y
blancas , y de todas las que pueden servir para hacer Cal,
ninguna la hace mejor que el mármol , quando se puede
tener con abundancia , como en los Países en que es común.
La piedra recientemente sacada de la cantera, es mejor pa-
ra hacer cal que la que mucho tiempo está amontonada , y
Ja de las canteras húmedas es mejor que la de Jas canteras
secas. Los pedernales que se hallan en los montes, los can-
tos pelados de rio , como también ciertas piedras esponjo-
sas y duras que suelen hallarse en los campos , hacen muy
buena cal , y la obra que de ella se hace, queda muy blan-
ca y lucida ; y esta es la causa porque nos servimos ordi-
nariamente de esta cal en los enlucimientos de las paredes.
También se halla en muchas partes cierta piedra de color
pagizo , que hace muy buena cal. Las piedras extraordi-
nariamente pesadas y pardas , ó que tiran al color de plo-
mo sucio , no se calcinan por mas fuego que les den , an-
tes van saltando chinillas con estrépito , de suerte que se
suelen perder hornos enteros , sin sacar una onza de cal.
El carbón de tierra es mucho mejor para cocer la cal
que la leña , no solo porque las caldas se hacen mas presto,
sino también porque la cal sale mas grasa y jugosa.
i2Ó Arquitectura Civil.
Qtiando la cal se saca del horno, es menester para matar-
la bien, cuidar que se ponga la cantidad de agua necesaria;
porque si es poca la quema, y si es mucha le quita algo de su
fuerza, lo mejor es echarla poco á poco en diferentes veces.
Para que la cal sea buena es menester que esté bien
cocida , que sea blanca y jugosa , que no esté oreada,
y suene como un vaso de tierra , quando le hieren; que
quando se echa el agua salga el humo espeso , y quando
se deshace o liquida se pegue á la batidera.
Para matar la cal se hace en tierra una fosa ú hoyo , y
se echa en él la cantidad que se quiere matar ; después se
cubre igualmente por todas partes con una buena capa
de arena de casi un pie de altura; y hecho esto se echa so-
bre la arena agua bastante, para que la cal que está deba-
xo , se vaya disolviendo sin quemarse , lo que sucedería
sino se le echase el agua que ha menester. Si se advierte
que Ja arena se hiende y abre paso al humo , es menester
volver luego á cubrir la abertura ; y mediante esta prepa-
ración se convertirá en una masa tan grasa, que empezán-
dola á gastar al cabo de dos d tres años , semejará á la man-
teca ; y será tan pegajosa , que no se podrá sacar fácilmen-
te la batidera. Y es cuento de viejas , y error de oficiales
ignorantes el decir , que los antiguos para tener la cal de
buen jugo y duración , observaban las lunaciones , tanto
en cocerla como en matarla y amerarla.
Vitruvio dice , que para saber si la cal está bastan-
temente muerta y deshecha , es menester meter un cu-
chillo dentro de ella ; si el cuchillo encuentra con al-
gunas piedrezuelas , es señal que no está bastantemen-
te muerta ; si se saca limpio , será scáal que no tiene
bastante agua ; si la cal se le pega y se viere manteco-
sa , será señal que está buena y bien deshecha.
Hay sin embargo de esto una calidad de cal , que no se
deshace como la otra. Tal es la de Metz y sus contornos,
en donde ha sucedido , que algunos no conociendo la cal,
la deshicieron, metiéndola en fosas y hoyos bien cubier-
tos de arena, y al año siguiente se hallo' tan dura como Ja
piedra ; fué preciso romperla y ponerla en obra , como si
Libro Tercero. 127
lera canto. Para matar esta cal se cubre con toda la arena,
Lie debe entrar en el mortero, y se echa con la mano agua,
)CÍándola muchas veces , y se va deshaciendo poco á po-
> sin que salga humo de ella. Esta cal hace tan buen mor-
ro , que en Metz casi todas las cavas y sótanos se hacen
e él , sin otro material , que grueso cascajo de Rio.
En todas las observaciones , que se han hecho sobre la
il , se ha conocido , que quanto es mas viva crece mas
uando la matan, sufre mas arena, y hace un mortero muy
raso y jugoso. Si la cal después de estar muerta se guar-
a en fosas bien cubiertas de arena , es mejor. La cal en
olvo no vale nada , porque se evapora su sal , d muda
e naturaleza , de suerte que no le dexa la virtud y
jerza de hacer cuerpo en la mamposteria.
PROP. IV.
Explícame las calidades de la arena , del ^oIdo
Ptizolatio y del yeso.
después de haber explicado en la proposición ante-
ídente las calidades de la cal , se sigue explicar las de
1 arena , para que prevenidos de todo lo que pertene-
1 á estas dos materias , se sepa hacer su mezcla , y com-
oner un buen mortero.
Dos son las especies de arena de que se suele hacer el
íortero. La una es la de mina d cava , que se llama así
or hallarse cavando en la tierra. La otra se llama arena de
Lio , porque se saca de los cauces d madres de los Rios.
La arena de mina se halla muchas veces sin profundar
mucho en la tierra, en donde forma casi siempre como
unos bancos, cuya extensión y espesura mudan según la
diferencia de los lugares, que también le dan diferente co-
lor. Mas porque el color no decide nada sobre la buena d
mala calidad de la arena, debemos atender especialmente al
grano , que ni ha de ser terroso ni graso ; esto es , no ha
de estar mezclado con tierra, sino al contrario limpio, de
suerte que estregándole entre las manos rechine. El grano
blanco está ordinariamente menos cargado de tierra , y
n8 Arquitectura Civil.
puede ponerse en obra con toda seguridad , cuidando que
sea de cierta groseza , porque si es muy fino y casi imper-
ceptible , no hace cuerpo con la cal , y el mortero que se
compone de él se reduce á polvo dentro de poco tiempo.
La arena de Rio se debe preferir á la de mina , porque
es menos grasa , y mucho mejor para los enlucidos o' en-
jaharrados ; y así quando uno pudiere tenerla no la debe
despreciar. Hállase también otra especie de arena cascajosa,
que limpiándose del casquijo que la hace defectuosa , es de
grande uso; mas no se estima tanto como la arena ordina-
ria, porque no es tan menuda , y el mortero que se hace de
ella no trava muy bien las piedras, por la desigualdad que
el grano grueso causa en las juntas ; puede servir no obs-
tante para los fundamentos y otras obras gruesas.
Para conocer si es buena la arena quando uno está in-
cierto , es menester echar una poca dentro de un vaso de
agua clara , y menearla con los dedos , si la agua se hace
negra é inmunda d sucia , es señal que la arena es grasa y
terrosa ; al contrario si la agua permanece casi tan cla-
ra como antes , d no queda mas que un poco turbia , es se-
ñal que la arena es pura y limpia.
También se suele hacer mortero de tres especies de pol-
vo. El primero es el Puteolano d Puzolano, que suele ser
colorado. Hállase en el término de Puzol en el Reyno de
Ñapóles, y en el Pais de Baya. El mortero que se hace de
este polvo es muy bueno , no solo para los edificios que se
levantan en Lugares secos , sino también y mas principal-
mente para los que se fabrican en el Mar y en las aguas,
haciendo cuerpo poco después de haberse puesto en obra,
y endureciéndose en el agua , como explicaré en otra parte.
La segunda especie de polvo se halla en el término
de la Ciudad de San Felipe en el Reyno de Valencia,
y en los Lugares del contorno. Este polvo tiene las mis-
mas propiedades que el de Puzol. Llámanle vulgarmen-
te Argila (aunque es muy diferente de Ja argila de otras
partes de este Reyno. ) Se halla no solo en polvo , sino
también en terrones. Mézclase con cal viva , y se endu-
rece en el agua como el Puzolano.
Libro Tercero. 129
La otra especie de polvo se hace de una tierra que se ha-
lla muy cerca del baxo Rin en Alemania; cuécese como el
yeso , y para reducirla á polvo , se muele con muelas de
Molino. Es tan comun en los Países- Baxos , que se le ha
dado el nombre de una de sus Provincias, llamándola tier-
ra de Holanda. Es de color pardo , y quando no esta falsea-
da (lo que rara vez sucede) hace un mortero muy bueno
para las fábricas que las bañan las aguas, y resiste igualmen-
te á la injuria de las estaciones fuertes; lo que hace que se
sirvan de esta tierra en Francia y en los Paises-Baxos en la
construcción de las obras que se fabrican en el agua , por la
dificultad que hay en tener el Puzolano aun precio acomo-
dado. Sirve también en lugar de arena cierto polvo artifi-
cial de muy buen uso para los edificios. Hácese de este mo-
do : apílense pedazos de ollas , tiestos de otros vasos de
tierra , y pedazos de la escoria del hierro, que se hace del
carbón de tierra , quemado en la hornaza : redúzganse á
polvo, y mézclese con igual cantidad de cemento de muela
de Molino , y de esta mezcla resulta un polvo excelente,
que mezclándose con la cal, hace un mortero muy bueno,
que resiste perfectamente al agua en los edificios que en ella
se hacen. Otra especie hay de polvo artificial, que también
es de muy buen uso ; hácese de los guijarros que se hallan
en los Rios , los quales se ponen en el Horno , y en estan-
do algo colorados se sacan , después se apilan , y se redu-
cen á un polvo que es de tan buen uso como la tierra de
Holanda, y la argila de San Felipe.
El yeso se hace de una piedra de color pagizo , que no
se halla sino en ciertos Países. Cuécese como la cal : mas es
muy diferente , porque la cal no puede servir sin mezcla de
otra materia que la sostenga, y le dé mas cuerpo que el que
naturalmente tiene; siendo así, que el yeso se bate puro con
sola agua , y luego se pone en obra ; porque tiene esto de
particular , que si después de batido no se pone luego en
obra se seca , y no puede hacer cuerpo con los otros ma-
teriales, ni recibir las impresiones diferentes, que es me-,
nester darle para hacer ornatos de Arquitectura.
En ningún material podemos ser mas fácilmente erga-
R
ijo Arquitectura Civil.
nados que en este. Algunas veces es malo el yeso por estar
oreado, otras veces porque las caldas no se han hecho bien;
lo que sucede freqüentemente , porque como el que está
en las extremidades del Horno , no tiene el grado de calor
que es menester para estar calcinado hasta cierto punto, ca-
si solo el de en medio se cuece como es menester. Sin em-
bargo una vez hecho , los Yeseros mezclan el uno con el
otro, le reducen á polvo, y el de los extremos del Horno
se contunde con eíde en medio; y este último que hubiera
sido muy bueno si se hubiera puesto aparte , queda altera-
do con la mezcla que de él se hace, y no vale de mucho lo
que valia antes. Per esta causa en las obras de importancia
que se hacen de yeso , conviene no servirse de otro, que
de aquel que ha estado en medio del Horno. Esto se consi-
gue pagándolo aigo mas que el otro.
La buena caída del yeso consiste en tantear un grado
de calor, que poco á poco deseque la humedad, evapore el
azufre que contiene, y leiimpie de las parres de que puede
estar mezclado , cuidando que la violencia de la llama no
cause un desecamiento total; porque es muy verisímil, que
la virtud del yeso consiste en cierta sal , que hace que sus
partes se aten bien las unas con las otras, y si esta sal está
muy seca , no puede atarse bien, como lo han experimen-
tado muchos Yeseros , que antes de saber la causa estaban
aturdidos de ver que no hacia cuerpo el yeso nuevo , de
que pensaban estar asegurados , porque sabian ciertamente
que en él no habia mezcla de otra cosa.
Quando el yeso está bkn cocido , es fácil de conocer;
porque entonces tiene cierto jugo y graseza , que va co-
lando entre los dedos quando le manejan : al contrario si
está mal cocido, tiene cierta aspereza , y no se pega como
el otro. Muchas veces por bien que se nava hecho la calda,
se vuelve el yeso de casi ningún valor, por haberle querido
guardar mucho tiempo antes de ponerle t n obra; porque el
yeso se parece á aquellos licores exquisitos, que no tienen
sabor , sino mientras se cuida de no dexar evaporar los cs-
píiitus , en los quales consiste toda su virtud. Si el ye«;o no
está bien cerrado dentro de toneles 6 caxo^i» co¡ocados en
Libro Tercero. j$t
lugares secos se orea ; esto es , la sal en que consiste toda
su virtud se evapora, y no queda sino una especie de ceni-
za , que puesta en obra no hace cuerpo con los otros mate-
riales. El tiempo pues mas á proposito para ponerle en obra
es al salir del Horno.
Finalmente , quando no se pudiere practicar todo loque
se ha dicho, para asegurarse del yeso, se procurará escoger
el mejor que se hallare en el Almacén ; pues para conocerle
no es menester mas que amasar un poco en las manos , y el
que se aguarrare é hiciere mas presto cuerpo será preferible
al otro.
PROP. V.
H,
Explícase la composición del Mortero.
emos dicho que después de haber muerto la cal en las
fosas ú hoyos cavados en la tierra , es muy conveniente
dexarla reposar mucho tiempo antes de mezclarla con la
arena , porque en efecto nada la hace mejor que esta pre-
paración ; mas porque ordinariamente no hay tiempo pa-
ra prepararla así , quiero explicar como luego que se sa-
ca del Horno se mezcla con la arena , y compone el
Mortero.
De dos maneras se puede hacer esta mezcla , y de qual-
quiera de las dos sale el mortero muy bueno. Para hacerla
del primer modo, se hace en tierra un hoyo pequeño, y al
lado de este se cava otro mas grande y mas hondo; pdnese
en el pequeño la cantidad de cal que se quiere; échase so-
bre ella el agua que es menester para matarla y batirla ; y
después que está disuelta y líquida se hace colar del hoyo
pequeño al grande, en donde viene á hacerse como una
manteca , y hecho esto se saca del hoyo grande para batir-
la y mezclarla bien con la arena. Esta mezcla se compone
ordinariamente de dos partes ó tercios de arena , y una de
cal , medida viva , o' de tres quintos de arena , y dos de cal,
según lo que esta creciere; de suerte que si fuere muy grasa
y jugosa se podrán poner tres partes de arena y una de
cal ; mas esto no se puede practicar ordinariamente así,
R2
132 Arquitectura Civir,.
porque pocas veces se halla cal tan jugosa , que pueda sufrir
tanta arena. Aquí se debe advertir , que la arena no se debe
sacar de la Mina d Rio, sino al paso que se mezcla ; porque
la experiencia enseña , que el Sol la altera, la seca y le quita
cierto jugo, en que consiste su virtud: por otra parte la llu-
via disuelve las sales volátiles , y la arena se convierte en
una especie de tierra , que mezclándose con la cal no hace
cuerpo ni trabazón con los otros materiales.
Él otro modo mas ordinario de hacer el mortero es el
siguiente : Tómese toda la cal viva que se ha de gastar en
toda una semana, y póngase en el batidero de suerte , que
forme un lecho d arena de casi un pie de altura; échese en
la cal toda el agua que es menester para matarla, y después
póngase sobre este lecho de cal otro de arena , que cubra
la cal por todas partes , y que contenga doble mas arena
que la cal que contiene el lecho de abaxo : déxese reposar
así dos d tres dias, en los quales podrá disolverse la cal;
pasado este tiempo mézclese la cal con la arena , y bátase
bien, luego que esté bien batida hágase de esta mezcla una
buena pilada , y déxese reposar otros dos dias , al cabo de
los quales se volverá á batir (echando agua de quando en
quando) aquella porción que se hubiere de gastar aquel dia,
y luego que esté bien batida, se pondrá en obra , con segu-
ridad de que hará cuerpo con los otros materiales; lo mis-
mo se podrá hacer los otros dias siguientes, hasta que se
haya acabado la pilada. De esta misma suerte se hace el
mortero, que se compone de cal y tierra de Holanda.
El Cemento , que es el polvo que se hace de las tejas
y ladrillos, se mezcla también con cal, en mayor d menor
cantidad , según lo que mas d menos abunda. Las mezclas
suelen ser las mismas que he dicho arriba.
El mortero de polvo Puzolano se hace como el de are-
na. Sirve , como hemos dicho en otra parte, para las obras
que se fabrican dentro el agua.
El mortero de la argila de San Felipe se hace así: Pd-
nese un lecho de cal viva : sobre este lecho se pone otro de
argila: échase encima el agua que es menester para matar la
cai, y al mismo tiempo se bate ; y luego que esta mezcla
Libro Tercero. 133
está bien batida , se pone en obra sin dexarla reposar. Este
mortero se compone de una parte de cal, y dos del sobredi-
cho polvo ó argila. Sus propiedades son las mismas que las
del mortero de Pizolano; de suerte que luego que se po-
ne en obra en los edificios que se fabrican en el agua hace
cuerpo con los otros materiales.
En los Países en que la buena cal es rara , se hacen dos
especies de cal. La una se hace de buenas piedras duras , y
la otra de piedras ordinarias , ó de las primeras que se ha-
llan. De la primera como mejor se hace el mortero que lla-
man bueno, y sirve para las obras que merecen alguna aten-
ción. De la otra sé hace el mortero blanco , que no siendo
de muy buena calidad, se gasta solamente en los fundamen-
tos , y en el macizo de las paredes gruesas. Hácese también
en estos Países un mortero que se llama bastardo , porque
ordinariamente se compone de buena y mala cal. Sirve es-
te mortero para las paredes de una groseza mediana.
Quando la cal que mucho tiempo está muerta y disuelta
se saca del hoyo , y se mezcla con arena , es menester para
hacer buen mortero echar la menor cantidad de agua que
se pueda ; porque á fuerza de batirla y revolverla con la
batidera , se hace tan jugosa , como si entonces mismo se hu-
biese acabado de matar con agua. Sin embargo se ha de ob-
servar , que si el mortero se pone en obra con piedras que
se embeben mucha agua , será menester echarle mas que
quando le usamos para juntar piedras mas duras y sólidas.
El agua que se echa en la cal ha de ser clara , y así no
podrá servir la de balsa ni la de laguna, ni laque se recoge
en algún hoyo después de la lluvia ; porque estas aguas es-
tán mezcladas de suciedades que dañan mucho al mortero.
Hay muchos que para hacer agarrar el mortero mas pres-
to , mezclan orines con agua , de la qual se sirven para ba-
tirle. Otros echan sal armoníaco en agua de rio, y con esta
agua baten el mortero , que después de bien batido hace
cuerpo tan presto como el yeso; lo que puede ser de gran-
de uso en ios Países en donde es raro este material.
En muchos Países en donde la buena cal se halla pocas
veces, mejoran la qu¿ oi-dinariairunte tienen de este modo:
134 Arquitectura Civil.
Hacen dos hoyos grandes , de los quales el uno está mas
alto que el otro, y los dos tienen el suelo enladrillado , y
sus lados de manipostería : po'nese toda la calque se requie-
re en el hoyo que está mas alto : e'chase toda el agua que es
menester para matarla , y después se hace colar al hoyo que
está mas baxo : quando ha pasado toda se vuelve á echar
tanta agua como se echo la primera vez para matarla , y se
bate bien con la batidera : después se dexa reposar 24. ho-
ras, y pasado este tiempo se halla cubierta de una agua de
color verde, que contiene toda la sal que tenia la cal an-
tes de matarla : tomase toda esta agua , y se echa en un ti-
najón: quítase después toda la cal que hay en el hoyo, y
se echa donde se quiere, porque ya no es buena para nada:
pdncse de nuevo otra cal en el hoyo que está mas alto , y
en lugar de matarla con agua clara , se mata con la que se
puso en el tinajón : y se hace colar como la primera vez
al hoyo que está mas baxo, y de este modo contiene la cal
dos veces mas sal de la que naturalmente tenia , y así es
incomparablemente mejor de lo que era antes de esta pre-
paración. Si se quisiere hacer mejor cal que esta segunda,
se podrá hacer con esta lo que se hizo en la primera, y la
tercera cal será tan buena, que se podrá poner en obra
en los edificios que se hacen en el agua , y entonces la se-
gunda cal no se ha de echar como la primera, porque aun
puede servir para obras gruesas.
La cal preparada de este modo es muy costosa , y por
esta causa solo se prepara aquella cantidad que es menes-
ter para los paramentos d haceras , y para las otras partes
de los edificios que están mas expuestos al ayre y á las
lluvias.
La otra cal se mezcla con la arena sin esta preparación,
y sirve para los fundamentos y paredes gruesas. He dicho
todo esto, para que todos entiendan , que aunque en algún
Pais sean malos los materiales , no por eso lo ha de ser la
manipostería ; porque en este caso se hallarán mil medios
artificiales , con que se podrá corregir el defecto natural de
los materiales.
Libro Tercero. 13 j
PROP. VI.
JExplícanse las calidades de la Madera.
J-ja madera mejor para los edificios es la de Encina , por-
que es mas dura , resiste mas peso que Jas otras , y se con-
serva mas tiempo en buen estado sin podrecerse ; y también
porque se conserva mucho tiempo en el agua , en donde
adquiere tanta dureza , que casi no-se puede trabajar con
la herramienta ordinaria , como se ha experimentado mu-
chas veces en las estacas , que se han hallado debaxo de la.c
ruinas de las obras de los antiguos Romanos.
En otro tiempo se servían en algunas partes de castaño
para los grandes edificios, porque se ignoraba la calidad de
la encina; mas se han desengañado de este error de 150. años
á* esta parte, porque han experimentado, que el castaño está
mas sujeto que la encina á henderse y a podrecerse en aque-
lla parte que toca la manipostería, como son los cabos d
extremos de las bigas , lo que obliga á renovarlas muy
presto; siendo así, que las bigas de encina se conservan en
buen estado 700. d 800. años , quando se toman antes de
cortarla todas las precauciones de que hablaremos luego.
El Pino es la madera de mas uso en los edificios , por-
que su ligereza le hace mas apreciable que la encina.
Los árboles de qualquier especie que sean participan
siempre déla naturaleza del terreno en donde se crian. Los
que se crian en lugares secos , pedregosos y arenosos son
ordinariamente duros y de muy buen uso ; al contrario los
que se crian en lugares sombiíos y que abundan de agua no
son de tan buena calidad , porque suelen ser mas tiernos, y
no pueden sostener mucho peso ; mas en recompensa de
esto se trabajan mejor , y son muy buenos para las obras de
ensambladura. Los que se crian hacia el Mediodía son mejo-
res que ios que se crian hacia el Poniente , porque el Sol les
hace mas duros, mas altos y mas gruesos; y ademas de
esto tienen muy poco alaveo, que es una parte muy tierna
del árbol , que está entre la corteza y el macizo del tronco.
Los árboles mas combatidos de los vientos son mas du-
136 Arquitectura Civil.
ros y mas fuertes que los otros que se crían en parte don-
de los vientos no les pueden penetrar. En quanto á la ca-
lidad de los árboles en general, los mejores son los betide-
rechos , que no tienen ñudos ni gemas , ni son tampoco
desmedrados.
La Encina se suele cortar de 60. hasta 200. años , por-
que antes de los 60. no tiene bastante fuerza, y después
de los 200. años se va poco á poco desmedrando, y no se
conserva tanto como si se hubiese cortado un poco tiempo
antes. El tiempo mas conveniente para cortarla es á los
100. años.
Si se quiere saber quántos años tenia la madera al tiem-
po que se corto , se hará en uno de sus cabos un corte obli-
quo , y se verá un grande numero de circunferencias casi
concéntricas , que hacen como una progresión desde el
centro del árbol hasta la corteza , las quales denotan los
crecimientos , y por consiguiente el numero de los años.
El tiempo mas conveniente para cortar los árboles es
en los meses de Diciembre , Enero y Febrero , porque en-
tonces el humor está casi sin acción, y los poros están muy
apretados. El corte se ha de hacer en Luna menguante,
porque en este tiempo tiene el árbol menos humor que en
el creciente.
Para que la madera no contenga nada de humor , se
corta el árbol por el pie hasta en medio del corazón , y se
dexa así algún tiempo, para que destilándose el humor
por este corte , al través del alaveo, no se corrompa den-
tro del tronco.
Quando se compra la madera es menester probarla an-
tes , para que si tiene algún defecto se pueda comprar mas
barata , y se pueda colocar en el lugar mas conveniente.
Para hacer la prueba, se echa un poco de aceyte bien calien-
te en los cabos de las bigas, y si la madera es de terreno
marjalengo se congelará el aceyte; y si es de buen terreno, y
se ha cortado en tiempo que tenia mucho humor, no se le
embeberá enteramente , sí que siempre quedará algo en las
orillas; al contrario si la madera es de lugar seco, y se ha
cortado en tiempo que tenia poco humor, y estaba como
Libro Tercero. 137
amortecido , se embeberá todo el aceyte , y se secará
luego al punto. Sabido esto , se cuidará de no poner la
madera que se hubiere criado en lugar marjalengo en los
lugares húmedos o expuestos á la lluvia , porque se po-
drecerá dentro de poco tiempo. Tampoco se ha de po-
ner en parte donde toca mucho el Sol , porque el calor,
secando la humedad de que está llena , la abre y la ha-
ce hender , como se experimenta cada dia no solo en
las obras de carpintería que están expuestas al ayre, sino
también en las que están en cubierto.
Mas porque es muchas veces forzoso servirse de made-
ra de buena y mala calidad , será conveniente poner lsi
que tiene menos humedad en los lugares más principa-
les del edificio , y la otra en las otras partes de poca
consideración, haciendo la cuenta, que si la madera gruesa
tiene algún vicio , está mas expuesta á henderse y rom-
perse del todo , que la mas delgada. Las bigas siempre
han de ser de la mejor madera , porque si estas se rom-
pen , e.s mucho el gasto que se ofrece en remudarlas.
Alguna vez sucede , que después de estar allanada una
pieza de madera, parece muy sana, y en efecto tiene den-
tro el corazón gastado. Para no engañarse en esto , se dan
algunos golpes de martillo á un cabo , y se aplica el oido
al otro ; si el sonido que se oye es confuso ,• es señal que
la pieza está por dentro gastada ; y al contrario, si el so-
nido es claro , es seSal que es buena. Quando la madera
se puede guardar en lugar cubierto algún tiempo antes'
de venderla , es de mejor uso , porque si ha crecido en
lugar húmedo se seca , y está después menos expuesta á
henderse y á corbarse ; por esta causa será conveniente
que se guarde á lo menos dos años para las obras de car-
pintería, y entretanto se fortalecerá y consolidará; y para
las obras de ensambladura mucho mas tiempo.
La madera ha de estar bien lisa, esto es , no ha de que-
dar en ella nada de corteza ni de alaveo , porque si queda
algo de esto , por poco que sea , es cierto que la podrece-
rá , y que engendrará carcoma y gusanos.
Quando la madera está recalentada , se suele cubrir de
S
^8 Arquitectura Civil.
unas manchas pequeñas , blancas , negras y coloradas,
que la hacen parecer podrida ; pero lo que mas admira
es , que una madera por sana que esté , aplicada contra
otra que tiene el defecto sobredicho , padece el mismo
defecto al cabo de cierto tiempo : por esta causa se de-
be procurar , que la madera no toque nada que la pueda
dañar , y que las bigas mas grandes no toquen al mor-
tero ni al yeso , porque estas materias las recalientan.
Algunos dexan en la pared algunos agugeros , por donde
entra el ayre que refrigera los cabos de las bigas.
CAPITULO II.
DE LOS FUNDAMENTOS^ DE ALGUNAS
condiciones que se deben observar para firmeza
y seguridad de los edificios,
PROP. VIL
Explícase el modo de hacer los fundamentos en todo
género de terrenos.
E
ll primer conocimiento de que el Arquitecto de-
be estar prevenido , es de la naturaleza de los terrenos,
que se hallan profundando en la tierra ; y aunque sea
grande su variedad , se podrán reducir á tres especies
principales. La primera es la de Tufo o piedra arenisca
y de roca. Este terreno último es fácil de conocer por
la resistencia que hallan los Cavadores cavando.
La segunda especie de terreno es arenisca , del qual se
hallan dos especies. La una es de arena firme y dura , so-
bre la qual no se pone la menor duda en asentar los funda-
mentos. La otra es de arena floxa y movediza , cuya poca
firmeza no permite que se trabaje encima sin tomar alguna
precaución para prevenir los accidentes que pueden suce-
der. Distingüese la arena movediza de la firme por medio
de una Sonda de hierro, que remata en una punta como de
Libro Tercero. 13$
barrena , para poder ver quando se saca el terreno que
ha taladrado. Quando el terreno resiste, y la barrena en-
tra con dificultad , es señal que el terreno es duro y fir-
me ; si entra y sale con facilidad , es señal que la arena
es floxa y movediza. Hállase también en algunos luga-
res que abundan de agua una especie de arena , de la
qual sale agua quando se anda sobre ella. Esta no se debe
confundir con la movediza , pues muchas veces es tan fir-
me , que sobre ella se pueden levantar fundamentos muy
firmes y solidos , como veremos en adelante.
La tercera especie de terreno es de tierra , de la qual se
distinguen quatro especies , que son de tierra ordinaria , de
tierra grasa , de argila y de tourba. La tierra ordinaria se
halla en lugares secos y altos. La tierra grasa no se halla
casi sino en lugares baxos , y es una especie de barro de muy
poca firmeza, sobre el qual no se puede fabricar sin tomar
antes grandes precauciones. La argila se halla indiferente-
mente en lugares altos y baxos. Quando es firme y forma
un banco de bastante espesura , se puede fundar sobre ella
sin 1 czeío , con tal que haya seguridad de que se halla por
todas partes de igual espesura y firmeza , sin cuya noticia
será menester tomar todas las medidas convenientes , se-
gún la necesidad. La tierra tourba no se halla sino en los
lugares que abundan de agua , y es una especie de tierra
negra , grasa y bituminosa , que se consume en el fuego
después de haberla secado. Tampoco se puede fabricar
sobre ella , sin tomar las precauciones que el arte y la in-
dustria sugieren en semejantes casos.
Los fundamentos que se hacen en terreno seco , d se
levantan sobre roca , d sobre un fondo firme y solido.
Quando se levantan sobre roca , si es menester subir y ba-
xar , se asientan las hiladas por resaltes , dándoles siempre
el mayor asiento que es posible , y un dedo, d dedo y
medio de inclinación de delante hacia atrás , para que la
obra que se quiere levantar , se sostenga con mayor firme-
za. Si la obra es muy lisa , y se rezela que la manipostería
no se pegue y agarre bien , se hacen unos hoyuelos pican-
do la roca , y después de haberla limpiado bien del polvo
S2
140 Arquitectura Civil.
y astillas qne saltaron picándola , se asientan los sillares d
hiladas con baño de buen mortero, procurando encaxar las
piedras dos o tres dedos dentro la roca. Si la roca sobre
que se ha de hacer el fundamento está dispuesta de mo-
do , que su altura puede hacer parte de la pared , se le apli-
ca y pega la manipostería , y se hacen en ella algunas des-
gajaduras que son como adarajas , que sirven para travar
bien la manipostería con la roca.
Quando se han de levantar los fundamentos sobre una
roca muy desigual y lisa , la mayor dificultad consiste en
travar bien con la roca las primeras hiladas de maniposte-
ría , y en levantarlas hasta cierta altura. De todos los mo-
dos que han llegado á mi noticia , y de que qualquiera se
puede servir en semejante caso , quiero explicar el que se
sigue , que es el mejor , cuya práctica ha salido acertada en
la construcción de muchas fabricas de importancia.
Después de haber señalado el terreno del modo que se
juzgare conveniente , y de haber determinado la espesura
que se debe dar á los fundamentos , según la altura de las
paredes, es menester poner en la anchura de los fundamen-
tos arcas grandes de Carpintería ; de suerte que las tablas
superiores estén lo mas orizontalmente que puedan ; pero
las inferiores, d las de abaxo deben seguir los resaltes, con-
cavidades y convexidades que tiene la roca. Habiendo re-
cogido un montón de piedras pequeñas como el puño, mé-
tanse dentro del mortero bien batido : al otro dia , o dos
dias después de haber apilado el mortero ( que por la
mezcla del cascajo mediano que tiene , le llamaremos ma-
zacote ) es menester un buen número de Peones , de los
quales los unos llenarán las arcas de mortero o mazaco-
te , mientras que los otros pisan la manipostería al paso
que sube con pisones del peso de 30. libras , aforrados de
hierro. La primera hilada de mazacote debe estar meti-
da 7. ú 8. dedos dentro la roca.
Quando esta manipostería está bastantemente seca y ha
hecho cuerpo, se quitan las arcas para servirse de ellas en
otra parte. Si en la roca se ha de hacer alguna cascada para
subir o baxar , se sostiene la manipostería pQr los lados
Libro Tercero. 141
con otras arcas dispuestas por la parte de abaxo en for-
ma de gradas ; y de este modo se continua en levan-
tar los fundamentos sobre la roca , dándoles la figura
que se quisiere. Advirtiéndose que llamo fundamento á
la manipostería que sirve de suela , y rodapié á la otra
que se ha de levantar por hiladas regladas , aunque esta
suela d rodapié no esté empotrado en la tierra , como
los cimientos ordinarios. La altura de estos fundamentos
será de quatro pies poco mas d menos.
Para que todas las partes de los fundamentos estén
bien travadas y unidas con la roca , es menester' Henar
las arcas sin interrupción sobre toda la extensión de la
obra , procurando hacerla pisar igualmente por todas par-
tes , especialmente al principio , á fin de que el morrero
y las piedras se introduzcan en las desgajaduras de la
roca que se hallaren acaso , o que se hubieren hecho
adrede para hacer la travazon mas fuerte.
Quando la roca es muy escarpada , se pondrán ta-
blas bien ajustadas delante , para sostener h manipos-
tería de mazacote , y se llenará de este material el es-
pacio que hay entre la roca y las tablas , y Ja obra que
se hiciere de este modo será muy solida y fuerte.
Quando los fundamentos se hubieren levantado en una
parte, se continua la misma obra en toda la longitud de Ja
fábrica , procurando travar bien la manipostería vieja con
la nueva ; esto es , las hiladas dei mazacote que ya hubieren
hecho cuerpo con las quede nuevo se hubieren de asentar.
Para esto será menester hacer diferentes graditas y resaltes
en los extremos de los fundamentos que se hubieren de con-
tinuar con el tiempo, y sobre estos resaltes, que son como
las adarajas en las obras ordinarias , se echará buena canti-
dad de agua , y se pisará bien la nueva manipostería, al mis-
mo tiempo que se aplicare sóbrela vieja. De esta manera se
harán unos fundamentos , que endureciéndose poco á poco,
compondrán por todas partes un cuerpo tan firme y fuer-
te , que no hay que rezelar que abra en adelante ninguna
quiebra ni resquebrajo , aunque se hallen desigualmente
cargados de las paredes que se levantaren encima , d aun-
i4* Arquitectura Civit.
que alguna parte del terreno menos firme que lo restante,
se hunda y caiga , como ha sucedido muchas veces.
Quando la cal es buena , ninguna manipostería es me-
jor que la de mazacote , hecho de piedras como el puño d
mas pequeñas : no solo porque la obra que de éi se hace es
muy fuerte , sino mas principalmente porque puede servir
en todo género de terrenos , lo que no tienen las otras.
Freqüentemente se abren zanjas en un terreno firme en una
parte , y floxo en otra algunos pasos distante, lo que suele
ocasionar que las paredes abran quiebras desigualmente;
pero si los fundamentos se hacen de mazacote de buena cal,
no hay querezelar que teniendo competente espesura abran
quiebras por ninguna parte , aun quando hubiere algunos
pedazos de los fundamentos que cargaren sobre vacio ,• lo
que no se puede confiar de la manipostería ordinaria, espe-
cialmente quando se hace de piedras grandes , porque el
mortero se agarra menos, y está expuesto á apilarse mas en
una parte que en otra. Y esta es la causa porque dixo Vi-
truvio, que la manipostería hecha de piedras mas pequeña*
que el puño , era mas indisoluble que las otras.
Monsieur Perault en el Comentario que hizo de las
obras de este Autor, muestra en muchas partes de sus No-
tas , que los antiguos Romanos hacían freqüentemente
maniposterías de estas piedras, no solamente para los fun-
damentos escarpados é inclinados , sino también en otras
muchas ocasiones, como se puede juzgar de los fragmentos
que nos quedan, en los quales se nota , que todas las obras
hechas de esta manipostería se han endurecido tanto , que
exceden la dureza del mármol ; pues no hay mármol tan
duro , que no se pueda romper , y del qual no se puedan
hacer saltar algunas astillas : siendo así , que de un maci-
zo hecho del mazacote de estas piedras , no se pueden se-
parar sus partes sino succesivamento,
Quando se edifica en un Pais en que la piedra dura d
libage es muy rara, se podrán hacer los embasamientos de
esta manipostería con toda seguridad. La dificultad consiste
únicamente en tener buena cal. Es verdad que la gran can-
tidad de cal que se requiere para esta manipostería la hace
Libro Tercero. 143
muy cara ; mas quando se trata de una obra de importan-
cia , no se ha de reparar en el coste de los materiales. Sin
embargo , bien considerado todo , la manipostería de pie-
dra pequeña no costará ordinariamente tanto como la de
cantería , o de piedras sillares. El defecto que suele tener
esta manipostería es , que los paramentos no quedan bas-
tantemente lisos , sino de muy desagradable figura. Pero
esto se remedia fácilmente, haciendo dos especies de mor-
tero d mazacote. El uno mezclado de piedras como el
puño , d algo mas pequeñas ; y el otro de mas gruesas
y lisas. Si en el país donde se edifica hubiere dos especies
de cal , convendrá mezclar la mejor con las piedras mas
gruesas , y la otra con las mas pequeñas, y hecho esto
se pondrán en obra del modo siguiente.
Quando se trabajare sobre roca , se echará en el fondo
de las arcas una hilada d mampuesta de mortero fino, que
se agarrará mejor que el otro: después de esto, de los Peo-
nos que hubieren de llenar las arcas , se escogerán algunos
para llevar el mortero fino , encargándoles que le echen
hacia aquella parte de la arca que sostiene el paramento ,y
lo restante se llenará del mazacote de piedra pequeña. Si
esto se hace con el cuidado que es menester, se travará el
mortero d mazacote fino con el otro , y formará hacia la
una parte de las arcas un paramento liso , que en llegando
á endurecerse hará el mismo efecto que la piedra , y para
mayor hermosura , pasado un poco de tiempo , se podrán
fingir juntas , como las que hay en las obras de sillería.
Los cimientos que se hacen en seco sobre un buen ter-
reno , se levantan con grande facilidad. Abrense las zanjas
de la anchura y profundidad determinada por los perfiles:
después se asienta la primera hilada de buenos libages lla-
nos con baño de buen mortero (aunque muchos mas quie-
ren ponerla en seco) : sobre esta primera hilada se pone otra
de buenos tizones y haceras en travazon alternativa , pro-
curando que los tizones tengan un pie y medio de cola
lo que menos ; el medio se llena de buenos cantos. Si
estos no se ajustan bien , se llenan sus juntas de peque-
ño ripio , metiéndole lo mas adentro que se puede, y bien
144 Arquitectura Civil.
enrasada la obra se continúa del mismo modo en las otras
hiladas , cuidando mientras se pueda de llevar la obra á
un nivel en toda su longitud.
Aunque el buen terreno ordinariamente se halla mas
en los lugares altos , que en los baxos y que abundan de
agua , no obstante se encuentran de muy buenos en estos,
como son los de cascajo , los de cierta tierra blanca llama-
da marna , los de argila , y otros de cierta tierra azul, que
ordinariamente suele ser muy firme. Sobre todos estos ter-
renos se levantan los cimientos con grande seguridad, y así
no quiero detenerme en el modo de levantaries.
Algunas veces es forzoso cavar tan hondo para hallar
buen terreno, que no se pueden levantar los fundamentos
hasta tierra sin gastos extraordinarios. En estos casos Delor-
me,Scamozi, y otros Arquitectos dicen , que se hagan pi-
lares á cierta distancia, y que sobre ellos se erijan unos bo-
tarretes d pequeños arcos , para que á poca costa se pue-
da llegar hasta el nivel de la tierra. Pero porque el terreno
sobre que se pueden levantar los pilares , puede ser de des-
igual firmeza , se debe temer no sea que en adelante falte
por alguna parte, y se caigan los pilares, y por consiguien-
te las paredes que se hubieren levantado sobre ellos. Para
prevenir este inconveniente , se ha juzgado, que el mejor
medio era hacer otros arcos entre los pilares , para que si
alguno se halla menos seguro que los otros , sea sostenido
por los arcos vecinos , que no pudiendo retroceder por la
tierra que tienen debaxo , no es posible que el pilar mude
de situación , aunque cargue sobre vacio.
Quando se abren las zanjas se suelen encontrar algunas
fuentccillas o' manantiales de agua, que impiden mucho el
trabajo. Algunos pretenden estancarles poniendo ceniza
mezclada con cal viva ; otros llenan de azogue las partes
por donde salen , para que con su peso les fuerce á buscar
corriente y salida por otra parte. Mas pienso que todos
estos expedientes son inútiles quando se ponen en práctica.
El mejor medio es trabajar prontamente. Pero para no
llegar á estar inundando , es menester conducir las aguas por
medio de unos pequeños canalículos , cubiertos con ladri-
Libro Tercero. 14$.
líos, á un pozo hecho á la otra parte de las zanjas , de don-
de se sacarán con máquinas al mismo tiempo que caen en
el pozo , y de este modo quedará casi seco todo el fondo
de las zanjas. Para prevenir que estos manantiales no ha-
gan en adelante daño á los cimientos, será conveniente ha-
cer en la mampostería algunos pequeños aqüeductos, para
dexar á las aguas su curso libre ^hácia aquella parte que fue-
re mas conveniente.
Muchas veces sucede, que no hallando bueno el terreno
sobre que se quiere fabricar , se profundan mas y mas las
zanjas, y en cuenta de hallar mejor terreno se halla peor.
En este caso lo mejor es no profundar las zanjas , sino lo
menos que se pudiere , y asentar sobre toda la longitud de
los fundamentos un buen enrejado de buenos marranos de
madera bien empalmados, que tengan 9. ó 10. dedos de
gruesos , y llenar los vacíos d quadraditos que forman de
buena mampostería de ladrillo y canto. Después sobre este
enrejado se levanta la mampostería , procurando hacer el
paramento de buenas piedras hasta el nivel de tierra , d mas
arriba si la obra fuere de importancia. A estos cimientos
se les da buen rodapié. Para lo qual será menester que los
enrejados se hagan uno d dos pies mas anchos que lo que
habían de ser los cimientos , si se hiciesen en buen terreno.
El rodapié se hace igual desde el fondo de los cimientos,
hasta el nivel de tierra , y de aquí se suele continuar en
diminución hasta la altura que es menester.
Este modo de hacer los cimientos no es bueno para to-
do género de terrenos ; y por esta causa no se usa de él, sino
en algunas partes del terreno , que no siendo tan firmes y
solidas como las que le están contiguas, no dexan profun-
dar mas sin grandes inconvenientes. Sin embargo es bueno
para un terreno abundante de agua, si después de h.ber
puesto el enrejado se mete una estaca dentro de cada qua-
dradito d vacío ; y en este caso para asegurar mas los fun-
damentos , se podrá hincar al rededor de estos una hilera
de estacas que toquen al enrejado , y le sirvan de borde.
Los vacíos del enrejado que están al rededor de las esta-
cas , se deben llenar de gruesos pedazos de piedra , v des-
T
146 Arquitectura Civit.
pues de haberles bien enrasado , se asentará la maniposte-
ría por hiladas regladas, para que cargue igualmente por
todas partes.
Aunque este modo de fundar es muy bueno , tengo por
mas firme y sólido este otro. Métanse las hileras de las es-
tacas que fueren menester, según la longitud y anchura de
los fundamentos ; procúrese hincarlas de suerte , que no pue-
dan entrar mas hondo ; si alguna no puede entrar tanto
como las otras , córtese de ella lo que falta para igualarlas
de suerte , que todas estén á un nivtl: sobre estas estacas
clávense con buenos clavos los marranos , y el enrejado
que se hace de estos y de aquellas, es mucho mas firme
que el antecedente , y sobre él se pueden levantar los fun-
damentos con toda seguridad.
Quando se ahondaren las estacas , se debe cuidar de po-
ner siempre las mas largas y fuertes en los bordes de
los cimientos , porque la obra mas suele faltar por esta par-
te, que no por las otras. Para trabajar con toda seguridad,
se deben observar algunas advertencias sobre el modo de
hincar las estacas; y para no omitir nada , quiero explicar
aquí de qué longitud y groseza deben ser , según el terre-
no donde se hubiere de fundar.
Hinqúese una estaca hasta que no pueda mas , por la re-
sistencia del terreno; nótese quanto entro , hasta encontrar
terreno firme y sólido , y sabido esto , háganse las otras
estacas un poco mas largas , por si acaso se halla alguna
parte del terreno que resiste menos.
Habiendo determinado de qué longitud han de ser las
estacas , se sabrá juntamente su groseza , que suele ser la
duodécima parte de su longitud, de suerte que si una esta-
ca tiene 12. pies de longitud, será su groseza un pie. Esta
regla solo se entiende de las estacas ordinarias que tienen
de 6. hasta 12. pies de longitud ; porque á las otras que
tienen desde 12. hasta 20. pies, bastará que se les dé 13. ó
14. dedos pu lgares de latitud.
Al un cabo de las estacas se hace una punta de diaman-
te , que ni ha de ser muy larga ni muy corra ; porque si es
cortarse hincarán con grande trabajo, y si es muy larga, se
Libro Tercero. 147
despuntarán con grande facilidad por poco que resista el
terreno ; por esta causa se suele hacer de un diámetro y
medio de la estaca. Quando el terreno donde se hincan ¡\o
resiste mucho , basta tocar la punta para endurecerla ; lo
mismo se hace en el cabo superior, para impedir que los
golpes del mazo o de la máquina no le desgajen.
Pero si en el terreno se hallan piedras d alguna otra
cosa que resiste y despunta las estacas , se arman estas con
una suela de hierro puntiaguda , clavada con tres o quatro
clavos ; y al cabo superior de ellas se corona con una ar-
mella de hierro que le tiene bien apretado , é impide que
los golpes del mazo o máquina no le desgajen. La distan-
cia de las estacas ha de ser proporcionada á la calidad del
terreno; pero nunca se han de colocar menos d'stantes, que
algo mas de un diámetro suyo > para que de este modo
quede tierra bastante entre ellas.
Aunque en todo tiempo se hayan servido de estacas para
hacer firmes los malos terrenos , sin embargo se hallan mu-
chas ocasiones en que seria peligroso usar de ellas. Porexem-
plo, sise quisiere fabricar en un terreno donde manan mu-
chas fuentecillas, no se debe creer que las estacas sean muy
titiles para asentar los fundamentos, antes al contrario, pues
se ha experimentado, que ahondándolas crecen las fuentes, y
manan agua con tanta abundancia, que el terreno se hace
mucho peor de lo que era antes : y lo que mas admira es , que
después de haber hincado las estacas con tanta dificultad co-
mo si fuese buen terreno, salgan al otrodia ,d algunas horas
después, no por otra causa, sino porque las aguas de las
fuentes las rempujan, haciendo sus esfuerzos para salir.
El inconveniente que acabamos de notar sucede fre-
qüentemente en la arena que brolla agua , cuyo te. reno
importa mucho conocerle ; porque como la agua que bro-
lla quando se anda sobre la arena , no procede de otro,
que de las fuentecillas que se hallan debaxo de ella , se
debe poner gran cuidado en no apartar la arena quando
en ella se quisiere profundar ; pues quanto mas se profun-
daren las zanjas , tanto peor estará el terreno para levan-
tar los cimientos. £1 mejor medio en este caso es no ahoa-
T2
148 Arquitectura Civil.
dar las zanjas, sino lo menos que se pudiere , y después
fundar sin rezelo del modo siguiente.
Después de haber señalado la anchura y longitud de los
fundamentos , y después de haber amontonado los mate-
riales necesarios , se cava el terreno al paso cjue se ha de
fabricar , de suerte que si solo se pueden hacer en un dia
seis varas de fundamentos , no se abran mas que las seis va-
ras : abiertas estas , asiéntese con la mayor presteza que se
pueda la primera hilada de gruesos libages , ó buenos can-
tos llanos : sobre esta hilada asiéntese la otra , cuidando
de llenar bien las juntas de buen mortero de argila de San
Felipe : sobre esta segunda se pondrá la tercera , y así de
las demás con la mayor prontitud que fuere posible , para
que las fuentecillas ó manantiales no tengan tiempo de
inundar lo que se trabajare.
Alguna vez se vén fluctuar sobre el agua las primeras
hiladas , y parece que la manipostería no puede hacer cuer-
po : mas no hay que rezelar , continúese en trabajar sin in-
terrupción si es posible , y poco tiempo después se hará
tan fuerte y firme la manipostería, como si estuviere sobre
roca; de suerte que se podrán erigir las paredes sin el me-
nor rezelo de que falte la obra por el pie, ni de que los
fundamentos se hundan mas , después de haber recibido
su carga , que lo que lo estaban al principio.
Adviértase , que no se debe cavar al rededor de los
fundamentos, no sea que atrayendo el agua , vaya esta
robando la mampostería , y cause con el tiempo la rui-
na de las paredes.
Así en este como en todos los demás terrenos abun-
dantes de agua , se han de profundar las zanjas lo menos
que se pudiere , y se han de llenar de mampostería con
grande presteza. La manipostería mejor para estos casos es
á mi parecer la de piedras pequeñas , especialmente si se
mezclan con argila de San Felipe, porque de esta mam-
postería con mayor facilidad se llenan ias zanjas , y por
otra parte hacen un macizo muy fuerte. A los cimientos
que se levantan en estos terrenos que abui ám\ de agua es
menester darles mayor suela o rpdapá os,
Libro Tercero. 149
para que comprehendiendo mayor extensión , quede la
obra segura.
Otro modo de fundar hay por arcas , que es muy diferen-
te del que hemos hablado hasta aquí. Sírvense de él en luga-
res donde el agua abunda, y en las partes donde la tierra se
va cayendo y desplomando al tiempo que se abren las
zanjas. Comiénzase profundando las zanjas lo que fuere me-
nester en la longitud de 4. o 5. pies, dándoles la anchura
determinada en los perfiles : pónense en Jos 4. o' <;. pies de
zanja abierta las arcas , cuyas tablas tendrán lo que menos
tres dedos de grueso : encájanse entre las tablas de las ar-
cas unas travesías , que pasan de una parte á otra , para que
teniendo fixos los dos lados de las arcas , impidan que se
desplome la tierra ; y hecho esto, se empiezan á llenar las
zanjas demampostería. Quandolas arcas están sostenidas de
la manipostería , se quitan las travesías, y se acaban de lle-
nar. Luego que se han acabado de llenar, se abren otros 4.
05 pies de zanja, y se maciza del mismo modo. Después
de haber llenado tres ó quatro arcas de mampostería, si esta
ha hecho cuerpo, se quitan las arcas para que sirvan en otra
parte. Sin embargo de todas las precauciones que se suelen
tomar, sucede freqüentemente, que el agua lo rempuja todo;
pero como las zanjas están poco abiertas, con poca celeridad
en asentar la mampostería se vencerá el embarazo.
Quando se hace algún edificio en el agua , y esta no
puede agotarse como en el mar , se recurre á un modo de
fundar que parecerá á primer vista poco solido; mas á la
verdad es de grande duración , quando se toman y apli-
can todas las precauciones necesarias. Este género de fun-
damentos se llama á piedra perdida o enrccamento , cuya
práctica es la siguiente.
Comiénzase llenando de piedras muchas barcas que se
conducen cerca del lugar donde han de servir: aprovéchen-
se del tiempo de marea para señalar los lineamentos, é igua-
lar en quanto sea posible eí fondo sobre que se ha de fun-
dar, que debe s.,j' no solo de toda la extensión que ha de
Ocupar el ... inicio, sino de mucho mayor, para tener una
buena h • . t o lisera , que circuyendo la pared asegure
150 Arquitectura Civil.
mas su pie. Habiendo aparejado los materiales , se echa al
tiempo que parece mas conveniente un lecho de buenos li-
bages tales quales salen de la cantera : sobre este lecho se
echa otro de cal mezclada , o con el roño Puzolano, o con
el de San Felipe ; después de esto se echa otro lecho de can-
to, que se cubre luego de cal y de Puzolano, o' deargila de
San Felipe : continuase alternativamente un lecho de cal y
Puzofano dargila , y otro de piedra, y se hace luego un
cuerpo tan firme y solido, como si se hubiere hecho en el
mejor terreno; y esto no por otro, sino por la admirable
propiedad de la argila ó del polvo Puzolano.
Aunque en estos fundamentos no se pueda trabajar con-
secutivamente por las tormentas del mar ; sin embargo se
pueden continuar sin que las interrupciones hagan daño á
la fortaleza de la obra.
Quando se echan las piedras, se procuran echar las
mas grandes hacia las haceras, en donde se suele hacer un
buen rodapié , c]ue es por lo ordinario dos veces mayor
que su altura.
Después de haber levantado los cimientos á piedra perdi-
da, d enrocamento tan altos como fuere menester para lle-
gar al suelo del edificio , será bueno dexarles por espacio de
algunos años á prueba de las tormentas del mar; y durante
este tiempo convendrá cargarles de todos los materiales ne-
cesarios para la formación del edificio que se quiere levan-
tar; y aun mas si se puede, para darles todo el peso que han
de sostener , á fin de que se abran por todas aquellas partes
en que la arena no estuviere firme. Si al cabo de cierto tiem-
po se vé que no abren ninguna quiebra considerable , se a-
sientan encima buenos enrejados de madera cubiertos de un
entablado muy grueso , sobre el qual se levanta el edificio.
Quando se pueden hincar estacas al rededor del esp.i-
cio-que ha de ocupar el enrocamento , se podrá hacer con
ellas un buen rodapié d suela, para impedir que robe los
fundamentos , y quede mas asegurada la obra.
Algunas otras precauciones se pueden tomar para ase-
gurar mas estos edificios ; pero siempre es peligroso edifi-
car en el mar, aunque sean infinitos los edificios de este
Libro Tercero. t 5 1
género , que subsisten mucho tiempo , sin que haya suce-
dido en ellos la menor ruina.
He supuesto un enrccamento hecho en el mar , para mos-
trar las mayores dificultades que se hallan fundando. Una
infinidad de otros lugares aquatiles hay , donde se puede
practicar con grande acierto este modo de edificar , como
en los Rios , Lagos, Estanques , y en todos los demás lu-
gares donde no se pueden hacer los fundamentos en seco.
Aun hay otro modo de fundar en los parages que acaba-
mos de suponer , que es servirse de arcas , dentro de las quales
se van asentando las hiladas con cal y arena. Estas arcas no
son otra cosa , que un ensamblage de tablas bien calafatea-
das. Comiénzase conduciéndolas y arreglándolas , estando
vacías en los lineamentos del lugar donde se quiere fun-
dar : átanse con cabíes , que pasan por las argollas de hier-
ro que están clavadas á las arcas : después de haberlas co-
locado en su lugar entran dentro de ellas los Peones que
son menester, y las llenan de mampostería : al paso que la
obra se adelanta, el peso de las piedras hunde las arcas has-
ta que llegan á lo mas hondo. Para que el agua no impida
el trabajo, se proporciona la altura de las arcas con la pro-
fundidad del agua que hay en el lugar donde se trabaja,
procurando hacerlas siempre dos d tres pies mas altas.
Quando la profundidad del agua es tanta , que no se pue-
de llegar al suelo sin dar á las arcas una altura extraordi-
naria , se aumenta su altura con tablas , al paso que se van
hundiendo con el peso de la mampostería.
Alguna vez también sirven las arcas en un enrocamen-
to , como quando el lecho sobre que se quiere fundar no
está bastantemente llano , por las quiebras y agugtros que
hay en la roca , ó por los pequeños bancos de arena , o por
las aguas que suelen sobrepujar las rocas.
Hasta nci'í nada he duhode la profundidad que se debe
dar á los fundamentos , porque es dificultoso determinarla,
dependienJo en algún modo de la naturaleza del terreno
donde se edifica. Pero advertiré de paso , que casi todos
los Arquitectos hacen gastar inútilmente grandes sumas de
dinero , dando á los fundamentos una grande profundidad,
i$2 Arquitectura Ovil.
que en nada contribuye á la solidez y fortaleza del edifi-
cio ; porque o el terreno es bueno o' malo. Si es bueno , se
podrá fabricar sobre él con toda seguridad. Si es malo , se
suplirá su defecto hincando estacas , sin cavar muy hondo
para encontrar mejor terreno , porque tal vez se encontra-
rá peor ; y si el terreno es movedizo , aun hay menos ra-
zón para profundar las zanjas , pues siempre será menes-
ter hincar estacas para hacerle firme.
En todos estos casos la profundidad de los cimien-
tos nada sirve para hacer sólidas y firmes las paredes que
sobre ellos se quisieren levantar. Consiste pues toda la.
fortaleza de los cimientos en asentarles sobre una basa fir-
me y solida: y si esta no se halla tal qual debe ser , es for-
zoso recurrir á los expedientes arriba dichos ; y no se ha
hecho de otro modo en muchos grandes edificios , que
subsisten muchos siglos.
Los fundamentos del Templo de nuestra Señora de
Paris , que es un edificio muy grande , aunque fabricado
en muy mal terreno , no tienen casi nada de profundidad;
todos los Puentes de la misma Ciudad no tienen sino muy
poca , y están tan firmes como qualesquiera otros. Siendo
esto así , no sé por qué razón se han de dar á los funda-
mentos de casas medianas 7. ó 8. pies de profundidad. Los
quatro lados de los edificios forman un paralelepípedo, que
debe sostenerse por su propio peso , si son buenos los ma-
teriales de que se compone.
Si se experimenta que alguna vez faltan las obras porsu
pie , no se debe juzgar que la ruina proviene de que los
fundamentos no tienen bastante profundidad , sino de que
la obra se ha hecho muy poco á poco ; esto es, que ha habi-
do en ella muchas interrupciones , y que la nueva manipos-
tería no se ha travado bien con la vieja ; de esto procede,
que si una pared está firme porque se ha fabricado primero,
la otra no lo está por haberse fabricado después ; de que se
sigue, que si después se cargan juntamente estas paredes, y
el peso es desigual, la parte mas débil se quiebra, y la otra
resiste. Añádase á esto , que un lado puede estar trabajado
con buenos materiales, y el otro no; y así, lo que se suele
Libro Tercero. 1^3
atribuir al defecto de los fundamentos , proviene casi
siempre de estar mal trabajada la obra.
Pero si un edificio se comienza abriendo las zanjas de
todas las paredes , y después de haberias puesto á nivel , se
asienta sobre el suelo buena manipostería , y se prosigue
cuidando que se lleve por todas partes á una misma altura,
y que todas las paredes se levanten al mismo tiempo con
buena travazon en todas sus partes, se puede asegurar , que
aunque los fundamentos no tuvieren mas que dos d tres
pies de profundidad •, quedará la obra segura , sin nin-
gún riesgo de ruina ; siendo así , que si la obra se hace
á pedazos , y no se procuran evitar los defectos que he
notado, aunque los fundamentos tengan 15. d 20. pies de
profundidad estará expuesta á arruinarse.
Si se hicieren algunas paredes gruesas á las orillas de
los rios , para impedir sus salidas, o para sostener la tierra
de las márgenes, que por estar mas altas que el rio carpan
con grande fuerza contra ellas, convendrá no solo observar
todas la advertencias que se han dicho, sino que será me-
nester hacerlas buenas suelas, d rodapiés de mas anchura
que profundidad , procurando que esta anchura , que exce-
derá la de la pared, esté particularmente en parte opuesta
á la que la pared tuviere algún empujo que sostener. Es for-
zoso no obstante alguna vez dar grande profundidad i los
fundamentos , aunque el terreno sea bueno ; lo que se ha-
ce quando se trabaja á orilla de algún rio, para llegar mas
abaxo de su lecho o madre, rezelando no sea que las sg ias
roben los fundamentos , y les minen, lo que se debe temer
mucho , quando cerca hay alguna represa de la quaí cae el
agua con ímpetu. Habiendo tratado ya de la profundidad
de los cimientos , es preciso decir algo de su anchura.
Siendo los cimientos la basa sobre que cargan las pare-
des , parece que su anchura debe ser proporcionada, no so-
lo á la anchura de las paredes , sino también , y aun rmis , á
su altura. Débese pues dar regla cierta , que determine la
anchura de los cimientos hasta el suelo orizontal del terre-
no. Mas esto es loque no ha hecho ningún Arquitecto hasta
Monsieur Belidor en su curioso libro intitulado : Ciencia,
V
154 Arquitectura Civil.
de Ingenieros. Es verdad que algunos han hablado de la
anchura que deben tener los fundamentos, proporcionán-
dola con la anchura de las paredes ; pero ninguno ha pro-
porcionado la anchura de los fundamentos con la altura de
las paredes. Por exempio,Scamozi quiere que se dé de ber-
ma o relex á cada parte de los fundamentos la octava par-
te de la anchura de las paredes ; esto es , que si las paredes
tienen quatro pies de anchura , se den cinco á los cimientos,
dexando á cada parte una berma ó relex de medio pie. De-
lorme h¿ce los fundamentos mas anchos , dándoles de ber-
ma á cada lado un quartode la pared , y así á una pared de
quatro pies de anchura le da 6. pies de anchura en sus fun-
damentos. Paladio les hace aun mas anchos, queriendo que
su anchura sea doble de la de las paredes; y lo que mas ad-
mira es, que ni unos ni otros hagan cuenta de la altura de
las paredes; sin embargo es cierto , que se debe dar mayor
anchura á los fundamentos de las paredes muy altas , que
sustentan mucho peso , que no á los de las paredes baxas
que no sustentan nada , como las de los cercados.
Para saber pues á qué regla debemos atenernos sin ad-
mitir ninguna de los Arquitectos que acabo de citar, digo,
que una pared de 20. pies de altura estará bastantemente
asegurada sobre su basa, si se dieren á sus fundamentos qua-
tro dedos de anchura mas á cada lado, que lo que tiene de
anchóla pared; esto es, que si una pared que tiene 20. pies
de altura tiene dos de anchura, se dé de anchura á sus fun-
damentos 2. pies y 8. dedos. Si se quiere saber pues quan-
ta anchura se debe dará los fundamentos de una pared que
tiene 50. pies de alto, nose haga cuenta de la anchura de la
pared , sí solo de la anchura de la berma o relex , y se dirá,
si á una pared de 20. pies de alto se dan 4. dedos de berma
por lado, á una de 50. pies de alto, ¿quántos se darán? Y se
hallará por regla de tres, que se le deben dar 10. dedos de
berma por lado , y por consiguiente, si la pared tiene 3. pies
de anchura , será preciso dar á sus fundamentos 4. pies y
8. dedos de espesura. Del mismo modo se sabrá la anchura
que se ha de dará los fundamentos de las paredes mas altas,
tomando siempre el 20. por primer término, 4. dedos por
Libro Tercero. r^
segundo , y el número de pies que ha de tener de alto la
pared por tercero.
Quando se erigieren algunas paredes que tienen algún
empujo que sostener , no es menester asentarlas en medio
de sus fundamentos; mucho mas vale después de haber halla-
do su anchura dar dob'e , o casi doble mas anchura á la
berma ó relex que está á la parte que tiene de sostener el
empujo , que no á la otra; como si la berma que han dete-
ner los fundamentos de las paredes de 50. pies de alto fuere
20. dedos, se darán 13. o 14. dedos ai relex d berma , que
está, en aquella parte que ha de sostener el empujo, y solo 7.
dedos á la otra parte ; y haciéndolo de este modo, quedarán
seguros los edificios, sin que se desplomen hacia fuera , como
ordinariamente sucede en la mayor parte de los edificios.
PROP. VIII.
Danse algunas advertencias para la Jirmeza
y seguridad de las fábricas.
'as obras de cantería son sin duda alguna las mas
vistosas y fuertes : pero no es posible por lo ordinario
hacer todas las paredes de estas piedras ; y así , solo se
suelen hacer de ellas los embasamientos de las paredes
gruesas , sus esquinas , y otras partes de los edificios que
necesitan de gran fortaleza.
Para hacer las obras de cantería , se preparan dos espe-
cies de piedras. La primera es de sillares o haceras , que
son aquellas piedras , cuyo paramento excede á su longi-
tud. La segunda es de tizones , que son aquellas , cuya
cola d longitud excede á su paramento. Las sillares d
haceras hacen paramento por parte de su mayor anchu-
ra , los tizones solo por un cabo , haciendo su cola par-
te de la espesura de la pared. Asiéntanse estas de suer-
te , que al lado de cada tizón haya una hacera d sillar;
continuase en hacer lo mismo en todas las hiladas, pro-
curando que las juntas de la primera hilada correspondan
á los planos , d en medio de las piedras de la segunda hi-
lada , y asimismo en todas las demás hiladas superiores.
Y 2
156 Arquitectura Civil.
Las hiladas se han de hacer bien regladas y niveladas,
procurando que los tizones y sillares tengan una misma
altura , para que las juntas orizontales , que corren por
toda la longitud de la pared, formen líneas paralelas y ori-
zontales. Al mismo tiempo que se asienta una de estas hi-
ladas , se llena lo restante de la pared de ladrillo y canto
bien bañado con buen mortero, cuidando de no dexar na-
da vacio, ni en medio de La pared, ni dentro de las juntas.
Quando la pared no es mas que de mediana groseza , se
procuran tener piedras tan largas que puedan atravesarla,
y hacer paramento por las dos partes ; porque de este mo-
do es la obra mas firme y solida. En las obras que se hacen
con algún cuidado , se procura cortar las piedras de mo-
do , que el paramento de los sillares sea doble del de los
tizones , para que las piedras puedan formar una buena
travazon entre sí, y un cierto género de simetría , que ha-
ce muy agradable la obra.
Los antiguos Romanos cortaban con gran primor las
piedras que habían de formar la fachada de los edificios
considerables : hacían las juntas casi imperceptibles , lo
que hace creer , como es muy verisímil , que muchas ve-
ces edificaban sin mortero, cortando las piedras tan justas,
que su situación y su peso pudiesen bastar para dar á la
obra toda la fortaleza posible. Tenían una práctica muy
ingeniosa para dexar los paramentos bien lisos ; cortaban
con gran cuidado los lados o lechos de las piedras que ha-
bían de unirse con las otras , y dexaban un dedo sin des-
bastar ni picar por parte del paramento : quando la obra
estaba ya acabada , cortaban y pulían bien los paramen-
tos de estas piedras de suerte , que aunque se sirviesen
de mortero , no se veia nada , y parecia que todo el edi-
ficio se componía de una sola piedra.
Ademas de las piedras de paramento de que hemos ha-
blado hay otras dos especies. La primera es de libuges que
se ponen en los fundamentos ; la segunda es de cantos pe-
queños , que sirven para macizar el medio de la pared.
Quando los Albañiles quieren rener mas gana, cía de la que
merece su trabajo, en cuenta de macizar bien eí medio de
Libro Tercero. i 57
las paredes , le llenan de pequeño ripio 7 lodo , haciendo
la cuenta que los dueños de las obras quedan muy conten-
tos, como el paramento o' fachada sea vistosa y agradable.
Para evitar pues este y todos los demás daños que suelen
ocasionar las ruinas de las obras , si estas fueren grandes,
y hubiere Sobrestante , deberá observar lo siguiente.
Nunca se han de dexar trabajar los Albañiles fuera de
las horas señaladas, y siempre han de tener los cordeles de
los lincamientos delante y detras de la pared , no permi-
tiendo que hagan sus plomadas mas altas que pie y medio.
No se ha de dexar poner mortero, que no esté bien ba-
tido y viejo de dos dias , sin permitir que se trabaje en se-
co , como sucede freqúen temen te , o' que cayendo en otro
extremo se llenen los vacíos de mortero en cuenta de ripio.
Háganse dexar adarajas que tengan mas de medio pié
de largo en las partes donde se interrumpiere la obra , y
quando se continuare la obra , no se debe trabajar sin ha-
ber echado mucha agua sobre las adarajas , que son aque-
llas piedras d ladrillos que solo están metidos por un cabo
en el macizo de la pared , y que sirven para travar bien la
obra hecha , con la que de nuevo se hubiere de hacer.
No se dexen meter calas de madera debaxo de los
Sillares , Cordones , Tablillas , y otras piedras de para-
mento , ni que se pongan estas piedras sin que tengan
un lecho bueno para que estén bien asentadas.
No se dexen poner en obra piedras recientemente sa-
cadas de la cantera, ni las que ha mucho tiempo que se
han sacado , si no están enteramente descargadas de su
bocin , porque el mortero no se les pega.-
Todas las piedras se deben poner de suerte , que no
excedan el nivel de la hilada en que estuvieren.
No se dexen poner piedras areniscas, porque el morte-
ro no se les pega, d porque sus poros son demasiado sutiles,
o porque no tienen sal como las otras para endurecer y ha-
cer secar el mortero; sin embargo se hallan paredes de 500
y mas años de esta piedra tan fuertes como el bronce. Yo
pienso que esto proviene de no mezclar tanta arena á la
cal que había de servir para estas piedras areniscas , como á
158 Arquitectura Civil.
laque servia para las vivas. Yá mas de la razón , me ayuda
:t pensar esto el ver quan blanca está por dentro la cal anti-
quísima , sacada con trabajo de entre las piedras areniscas.
El medio de las paredes se ha de llenar de medios la-
drillos , de ladrillos enteros , y de cantos llanos bien arre-
glados y travados , de manera que el medio de los unos
corresponda sobre las juntas de los otros , cuidando de lle-
var la obra á un nivel en toda su longitud y espesura.
Quando se falta á estas observaciones sucede , que
no estando el paramento de la pared bien travado con
lo restante de la espesura , viene á ser propiamente co-
mo una pared aplicada á otra , que separándose cada
dia mas y jnas empieza á caerse.
.Muchas veces es necesario unir una obra vieja con
otra nueva , y para que el Arquitecto,- pueda hacerlo con
acierto , quiero brevemente explicar una práctica , que
sale muy bien en semejante caso. Los Albañiles ponen
tan poco cuidado en la travazon de la obra nueva con
la vieja , que el edificio casi siempre suele abrir una
grande quiebra en esta parte.
Después de haber deshecho parte de la obra vieja
para tener adarajas , se debe quitar el mortero que se
halla tanto encima de ellas como debaxo , de suerte
que no quede nada sino en las juntas : hecho esto con
una escobita quítese el polvo , y todo lo demás que
hubiere sobre ellas , de modo que no ha de quedar na-
da ; para lo qual será menester después de haberse ser-
vido de la escobita , servirse de un grande brochón de
cerdas , para que introduciéndose estas en los poros mas
imperceptibles de las piedras , hagan salir de ellos el
polvo que quedare. En esto se ha de poner grande cuida-
do , porque ordinariamente el polvo que queda en las
piedras impide que el mortero se introduzca en sus po-
ros , y haga buena travazon. Hecha esta preparación,
échese sobre la obra vieja una grande cantidad de agua
en diferentes veces , para que la manipostería vieja se
la embeba , y para que adquiera , por decirlo así , una
virtud atractiva ; quanto mayor fuere la cantidad de
Libro Tercero. 159
agua mejor : téngase prevenida en un barreño cal sola
bien batida , pegajosa y mantecosa : tomen brochones al-
gunos Peones , y mójenles en la cal para aplicarla sobre
la manipostería vieja , dando pequeños golpes sobre ella
para que la cal penetre los poros y juntas de las pie-
dras , hasta que esté bien embebida , y que se haya
puesto una cantidad suficiente , que sobrepuje tres d
quatro líneas la superficie de las adarajas : después de
esto continúese la obra con buen mortero como se ha-
ce ordinariamente , procurando que las piedras y ladri-
llos estén bien travados con las adarajas ; y la cal que
se halla entre la obra nueva y vieja las unirá también
á entrambas , incorporándose en la una y en la otra,
que dentro de poco tiempo harán un cuerpo de una tra-
vazon tan firme, que será mas indisoluble por la par-
te de la unión , que por lo restante de la obra , como
la experiencia lo ha manifestado siempre que se ha he-
cho así.
LAUS DEO.
1 6o
ÍNDICE
DE LOS CAPÍTULOS , Y PROPOSICIONES
de esta Escuela.
JLntroduccion á la Arquitectura Civil. pag-1
Difiniciou , División, Origen y Progreso de la Arquitectura
Civil. ibid.
Libro I. De los órdenes de Arquitectura ,y de algunos prin-
cipios necesarios para su recta delincación. 7
Capítulo 1. Explícanse algunos problemas geométricos. 8
Proposición I. Sobre una linea recta describir un triángulo
equilátero. ibid.
Prop. II. Sobre una recta dada describir un triángulo Ló-
celes, ibid.
Prop. III. Dividir una línea recta en dos partes iguales. 9
Prop. IV. De un punto dado en una línea , levantar una
perpendicular. ibid..
Prop. V. De un punto dado fuera de una línea , baxar
á ella una perpendicular. 10
Prop. VI. Levantar una perpendicular sobre la extremidad
de una línea dada. ibid.
Prop. VII. Tirar una línea paralela á otra por un punto dado. 1 1
Prop. VIII. Por dos puntos poco distantes tirar una línea
ibid.
lar
ga-
Prop. IX. Hacer un quadrado sobre una recta dada. ibid.
Prop. X. Doblar un quadrado , ó un círculo. ibid.
Prop.XI. Dados los lados hacer un paralelógramo rectángulo. 12
Prop. XII. Describir un círculo, cuya circunferencia pase
por tres puntos dados. ibid.
Prop XIU. Hallar el centro de un círculo. ibid.
Prop. XIV. Acabar un círculo dada una porción de él. ibid.
Prop. XV. Sobre una línea dada describir un pentágono. 13
Prop.XVI. Sobre una línea dada formar un exágono regular. ibid,
Prop. XVII. Sobre una recta dada describir qualquiera recti-
líneo regular , desde el exágono hasta el de doce lados. ibid.
Índice. i6r
Prop. XVIII. Sobre una recta dada describir qualquiéra rec-
tilíneo regular desde el 12. hasta el de 24. lados. 14
Prop. XIX. Inscribir en el círculo un quadro , un octágono,
y las deinas figuras de doblado número de lados. ibid.
Prop XX. Inscribir en el círculo un pentágono ,y las de-
mas figuras de doblado número de lados. 1 ^
Prop. XXI. Inscribir un exágono regular en el círculo. ibid.
Prop. XXII. Inscribir en el círculo qualquiéra figura re-
gular, ibid.
Prop. XXIII. Describir una figura oval dado el mayor diá-
metro. 16
Prop. XXIV. Describir un óvalo dado el mayor y me-
nor diámetro. ibid.
Cap. II. Explícanse los órdenes de Arquitectura en ge-
neral, y las partes ó cortes que le suelen componer. 17
Prop. XXV. Del Pedestal , Coluha , Cornijón , y de otros
miembros principales, que componen estos tres cuerpos, ibid.
Prop. XXVI. Explícanse las molduras que suelen adornar
los cinco órdenes de Arquitectura. 18
Prop. XXVII. Explícanse los ornatos que suelen hermo-
sear estas molduras. 21
Prop. XXVIII. Explícase la proporción de los tres cuer-
pos Pedestal, Coluna y Cornijón. 22
Cap. III. Del orden Toscano. 23
Prop. XXIX. Explícase la proporción y simetría del or-
den Toscano. 24
Prop. XXX. Hallar la cantidad del módulo del orden
Toscano. 2 f
Prop. XXXI. Explícanse las alturas y voladas , ó pro-
yecturas de las molduras que adornan al orden Tos-
cano. 26
Prop. XXXII. Explícase la disposición de los Entrecolu-
nios , y la proporción de los Arcos. 29
Cap. IV. Del orden Dórico. 32
Prop. XXXIII. Explícase la proporción y simetría del or-
den Dórico. 33
Prop. XXXÍV. Hallar la cantidad del módulo en este or-
den Dórico. 34
X
1Ó2 ÍNDICE.
Prop. XXXV. Explícanse las alturas y voladas , ó proyec-
turas de las molduras que adornan e¡%te orden Dórico. 35
Prop. XXXVI. Explícase la disposición de los Entrecolu-
nios , y la proporción de los Arcos en este orden Dórico. 39
Cap. V. Del orden Jónico. 41
Prop. XXXVII. Explícase la proporción y simetría del
orden Jónico. ibid.
Prop. XXXVIII. Hallar la cantidad del módulo en este
orden Jónico. 43
Prop. XXXIX. Decláranse las alturas y voladas , ó proyec-
turas de las molduras que adornan este orden Jónico. 44
Prop. XL Explícase la disposición de los Entrecolunios, y
la proporción de los Arcos en este orden Jónico. 50
Cap. VI. Del orden Corintio. 51
Prop. XLI. Explícase la proporción y simetría del orden
Corintio. 52
Prop. XLII. Hallar la cantidad del módulo en este orden
Corintio. 53
Prop. XLIII. Decláranse las alturas y voladas , ó proyec-
turas de las molduras de este orden Corintio. ibid.
Prop. XLIV. Explícase la disposición de los Entrecolu-
nios , y la proporción de los Arcos en este orden Co-
rintio. „ 59
Cap. VII. Del orden Compuesto. 60
Prop. XLV. Explícase la proporción y simetría del orden
Compuesto. 61
Prop. XLVI. Explícanse las altusas y voladas , ó proye.*-
turas de los cortes que adornan este orden Compuesto, ibid.
Prop. XLVII. Trazar la Basa Aticurga y Escocia. 63
Cap. VIH. De algunos otros órdenes de Arquitectura,
que se reducen á los sobredichos. 65
Prop. XLVIII. Explícanse los dos órdenes nuevos , Fran-
cés y Español. ibid.
Prop. XLIX. Explícase el orden Corintio del Templo de
Salomón. * 66
Prop. L. Explícase el orden Salomónico ó Mosayco. 67
Prop. LI. Explícanse los órdenes Atlántico y Paranín-
fico. 70
Índice. 163
Cap. IX. Deeláranse algunas cosas pertenecientes á todos
los órdenes de Arquitectura. 71
Prop. LII. Explícase el uso y la aplicación de los cinco
órdenes de Arquitectura. ibid.
Prop. Lili. Explícase la diminución de las colunas. 72
Prop. LIV". Explícase el modo de acanalar y estriar las
colunas ne
Prop. LV\ Hacer una coluna de muchas piezas de pie-
dra , ó de otra materia. 77
Prop. LVI. Explícase la proporción de las pilastras y
retropilastras. 78
Prop. LVII. Explícase la colocación de las colunas y pi-
lastras , y el resalte de los Cornijones. ibid.
Prop. LVTII. Explícase la proporción y simetría de dos ó
tres cuerpos de Arquitectura , quando puestos unos so-
bre otros componen una fábrica. 70
Prop. LIX Explícase la altura que ha de ocupar cada
cuerpo de Arquitectura , quando dos ó tres juntos
componen una fabrica. 84
Prop. LX. Explícase el modo de trazar el remate ó fron-
tón de una fábrica. 85
Prop. LXI. Explícase la proporción de los balaustres. 86
Lib. II. De la disposición total de las fábricas. 87
Cap. I. Explícase la proporción de algunos cuerpos,cuya forma-
ción es necesaria para la recta descripción de las fabricas. 88
Prop. I. Explicase la proporción de las puertas. ibid.
Prop. II. Explícanse los ornatos de las puertas. 90
Prop. III. Explícase la proporción y simetría de las ven-
tanas. 9 1
Prop. IV". Explícase la proporción y simetría de los nichos. 93
Prop. V. Explícase la proporción de los pedestales ex-
traordinarios , que suelen servir para todo género de
Estatuas. 94
Prop. VI. Explícase la formación de las chimeneas. 95
Cap. II. De las condiciones que se deben observar en las
plantas y perfiles de los edificios. 96
Prop. VII. Explícanse las condiciones que se deben obser-
var en la planta de un Templo. 97
164 Índice.
Prop. VIII. Explícanse las condiciones que se deben ob-
servar en lo* perfiles de los Templos. 100
Prop. IX. Danse algunas advertencias pertenecientes á la
recta distribución de los planos de las casas. 102
Lib. III. Del conocimiento de los materiales , y de los
fundamentos de los edificios. 120
Cap. I. Explícanse las calidades de los materiales. ibid.
Prop. I. Explícanse las calidades de diferentes géneros de
piedra. ibid.
Prop. II. Explícanse las calidades del ladrillo tosco , y
el modo de hacerle. 123
Prop. III. Explícanse las calidades de la cal , y el mo-
do de matarla. 125
Prop. IV. Explícanse las calidades de la arena , del pol-
vo Puzolano , y del yeso. 127
Prop. V. Explícase la composición del mortero. 131
Prop. VI. Explícanse las calidades de la madera. 13 £
Cap. II. De los fundamentos , y de algunas condiciones
que se deben observar para la firmeza y seguridad
de los edificios. 138
Prop. VII. Explícase el modo de hacer los fundamentos
en todo género de terrenos. ibid.
Prop. VIII. Danse algunas advertencias para la firmeza
y seguridad de las fábricas. 155
p
Advertencias sobre la Prop. VI. del Lib. II.
ara que las Chimeneas no revoquen el humo á las Cocí'
ñas , se han de levantar los cañones dos ó tres pies mas al-
tos que el tejado , de suerte que dominen á todas las paredes
vecinas ; porque si estas son mas altas que el canon de la-
Chimenea , regolfará el viento en ellas , é impedirá el surti-
miento del humo. La parte superior de la Chimenea se ha de
cerrar con ladrillos , de modo que solo queden en los lados
dos pequeñas aberturas de medio pie , para que el humo sal-
ga por ellas.
En el canon de la Chimenea se suelen hacer á veces al-
gunos agujeros estrechos , y algo mas elevados por taparte
interior del cañón , y anchos , y algo mas baxos por la exte-
rior , para que el ayre que entra por estos agujeros refrigere
al que se halla dentro del canon , y haga subir al humo has-
ta hacerle salir por las dos aberturas sobredichas. Quando
el canon de la Chimenea no se pudiere levantar mas que las
paredes vecinas , se pondrá en lo mas alto del canon tina
plancha cóncava de cobre ó hierro con una veleta encima,
ajustada de modo que la superficie convexa esté siempre ha-
cia aquella parte por donde soplare el viento.
Vara no quemar tanto carbón ó leña como ordinariamen-
te suele quemarse en las Cocinas grandes , se podrán hacer
los hogares de las Chimeneas circulares , y mas estrechos de
arriba que de abaxo ; de suerte que estén cerrados tanto
por arriba , como en su circunferencia , dexando en esta dos
agujeros bastantemente capaces para poder meter la leña
dentro del hogar , y los que fueren menester en taparte su-
perior para las ollas y otros vasos. En esta especie de Chi-
meneas se hace subir el humo levantando el cañón (que bas-
tará, que tenga medio pie por un lado , y pie y medio por el
otro ) desde un lado del hogar hasta el texado , y haciendo á
dos pies de distancia del hogar en el suelo de la misma Coci-
na un agujero, que tenga comunicación con el cañón de la
Chimenea. Con este artificio se hizo la Chimenea de la casa
de Nuestra Señora de Misericordia de esta Ciudad de Va-
lencia , á cuya imitación se podrán hacer otras muchas.